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Los 10 mitos de los cruceros que he comprobado que son falsos, tras más de 19 años de experiencia en este tipo de viajes

Una pareja joven en un crucero.
REUTERS/Jean-Paul Pelissier
  • Si es la primera vez que vas a reservar un crucero, leerás o escucharás muchos mitos sobre ellos.
  • Desde sus habitaciones hasta el servicio, siguen corriendo rumores del origen de este tipo de viajes que no tienen nada que ver con los actuales. 
  • Esto es todo lo que tienes que saber realmente sobre cómo funcionan los cruceros. 
  • Descubre más historias en Business Insider España.

El ser un apasionado y ver en los viajes en cruceros la mejor opción de descubrir el mundo sin deshacer la maleta, me permite ver que algunas ideas preconcebidas y mitificadas sobre los cruceros no son del todo ciertas. Ideas que normalmente suelen argumentar aquellos que no han embarcado en un crucero, o los que tienen intereses en otras modalidades de vacaciones.

Estos son los 10 mitos sobre cruceros que debes conocer:

1. Los camarotes de cruceros son pequeños

Pasajeros en los balcones de los camarotes de un crucero.
REUTERS/Carlos Lemos

El camarote estándar de la mayoría de los barcos tienen unas dimensiones reducidas si las comparamos con las habitaciones de hotel —aunque conozco algún hotel con habitaciones más pequeñas. Normalmente suelo elegir camarotes interiores a fin de reducir el movimiento del barco y además encontrar los mejores precios. Estos en su mayoría son pequeños.

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Una gran forma de reducir esta sensación es optar por los camarotes con ventana (oceanview), que son ofertados a buenos precios también y viajar con poco equipaje. Si eliges un camarote con balcón o superior no tendrás esta sensación de menor espacio.
 
Sin embargo, los nuevos barcos de cruceros construidos en los últimos años están aumentado y maximizando el diseño para crear una sensación más amplia.

2. El precio del crucero es caro y no incluye todo

Personas en un crucero con todo incluido.
REUTERS/Jean-Paul Pelissier

Gracias a la fuerte competencia entre las diferentes navieras es posible encontrar mejores precios a bordo de un barco de crucero que unas vacaciones en tierra. Solo hay que saber cuando y qué buscar.
 
Una de las primeras cosas que me llamó la atención en mi primer crucero fue que muchos de los servicios a bordo no estaban incluidos. Esa cervecita en popa mientras veías atardecer tenía un suplemento y debía abonarse aparte. Así como los exóticos masajes en el Spa, las clases de yoga al amanecer o esas flores que quieres regalar a tu pareja. Está claro que estos pequeños lujos no pueden ser incluidos en el precio de los cruceros ya que se abusaría de ellos y no se valorarían como algo especial.

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Para poder disfrutar de ellos las compañías de cruceros ofertan planes y packs de ahorro de casi todos los servicios a bordo  —desde cafés, refrescos y bebidas alcohólicas hasta tratamientos en el SPA. Es muy recomendable revisarlos al embarcar y de los que nos dejarán en nuestro camarote este primer día toda la información. Actualmente es posible ver todos los paquetes (y con mayores descuentos) en las webs de las navieras. También recomiendo una visita al barco y participar en los sorteos promocionales el día de embarque. Otra solución para aminorar estos costes extras es conseguir en el precio del crucero que tu Agente de viajes incluya alguna promoción con crédito de dinero para gastar a bordo.

3. No puedes cambiar el turno asignada para la cena

Restaurante de un crucero.
REUTERS/Ahmed Jadallah

Esta puede ser una de las grandes sorpresas para aquellas personas que embarcan por primera vez. Compraste tu crucero y te indican que estas en el primer turno de comidas en una mesa con otras 6 u 8 personas de nacionalidades diversas. Reconozco que puede ser frustrante esta situación durante todas las noches del crucero, cenando a una hora diferente a la usual en nuestra cultura y compartiendo mesa con otros cruceristas con los que es difícil comunicarse. Esta situación es fácilmente solucionable visitando, el día del embarque, la mesa de asignación de turnos y comensales que el maitre principal tiene cerca del comedor principal. Aquí solicitaremos que se nos reubique de mesa.

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Si no es posible cambiarlo, en la actualidad existe en todos los barcos una cena alternativa para quienes no desean ir al comedor principal o seguir el protocolo de vestimenta. Estas cenas alternativas no necesitan reserva previa, aunque en algunos barcos debes ir en el horario de funcionamiento. También es posible elegir no tener hora de cena asignada y solicitarla cada vez que vas a cenar.

4. La comida a bordo es mala y repetida

Los grandes cruceros actuales pueden llegar a tener capacidad para más de 4000 pasajeros. Si a estos los multiplicamos por 3 comidas diarias, más comidas especiales, y fiestas, no podemos decir que sea un trabajo fácil. Ser original y presentar comida sabrosa en el comedor principal y el buffet a diario es sin duda una labor titánica para las navieras.

Aun así son capaces de conseguir grandes niveles de calidad y variedad satisfaciendo todos los paladares. Quienes argumentan esto suelen comparar siempre con la comida hecha en restaurantes en tierra, y no juegan con las misma facilidades a bordo. En cualquier caso siempre podremos saborear una gran oferta culinaria a unos niveles realmente altos.

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En mi experiencia, en la mayoría de mis cruceros, siempre la comida estuvo por encima de las expectativas y en algunos casos era el mejor restaurante del lugar donde atracábamos. Seamos conscientes que estamos en un barco en mitad del mar, debemos relajarnos más y disfrutar lo excepcional del viaje, y no pasarnos el crucero comparando. Planifica tus comidas entre los diferentes restaurantes a bordo e intenta no repetir en ellos, seguro disfrutaras mucho más.

5. Las excursiones son caras

Excursiones de cruceros.
REUTERS/Alexandre Meneghini

Es la primera fuente de ingresos de los cruceros una vez el pasajero está a bordo. La oferta de excursiones puede ir desde asombrosos viajes en helicóptero sobre glaciares hasta las más ridículas excursiones a pie por ciudades sin ningún atractivo turístico. Por suerte, es posible conocer la oferta de las excursiones para un crucero previamente. Es muy conveniente revisarlas detenidamente y elegir aquellas que aporten un valor extra y en aquellos lugares donde, por su dificultad, no podemos organizar la visita turística por nuestros propios medios.

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Por mi experiencia, en la mayoría de puertos que reciben cruceros es fácil preparar tus propias excursiones por libre, o contratarlas con tour-operadores externos o locales.De todas formas conviene compararlas con los precios dados por la propia naviera. A igual precio, prefiero la seguridad de que el barco me espera si algo sale mal.

6. El servicio a bordo es deficiente

Servicio a bordo de un crucero.
REUTERS/Ahmed Jadallah

Como en todos sitios puedes encontrarte buenos y malos profesionales, pero a bordo de un barco es posible quejarte ante los superiores y normalmente suelen solucionar unos malos niveles de servicio. Por otro lado es posible que nos veamos abrumados por la excesiva presión por complacerte de los camareros y lleguen a preguntarte hasta 5 veces si te gustó la sopa. En la mayoría de las compañías se instruye y exige a sus empleados este alto grado de servicio y preocupación por los pasajeros.

Además de así propiciar unas mejores propinas. En este caso déjate mimar o hazle alguna indicación al propio camarero para que rebaje el grado de preocupación. Si hicieron un gran trabajo a la altura de los esperado un buen viajero debe dar o mantener la propina estipulada por la naviera por persona y día.

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En lado opuesto podemos encontrar aquellos camareros que nos etiqueten como malos pagadores de propinas tan solo porque no somos americanos (sus grandes objetivos) y nos presten un pésimo o nulo servicio. Aquí mantente alerta y ponte en contacto con sus superiores si crees que el servicio recibido no corresponde con el dado a otros pasajeros (ver cómo solucionar problemas a bordo de un crucero).

7. Los cruceristas a bordo son muy mayores

Gente tomando el sol en un crucero.
REUTERS/Jean-Paul Pelissier

Cada naviera, e incluso puedo llegar a decir que cada barco e itinerario, tiene su propio tipo de crucerista y viajero. En mis años de viajes en cruceros puedo estimar que la edad promedio del crucerista más abundante es la comprendida entre 35 y 55 años. Cada naviera enfoca a un determinado nicho de pasajeros, así las grandes —Royal Caribbean, Carnival Cruise Line, Princess Cruises, Norewian Cruise Line o Celebrity ruises— tratan de atraer a las familias y al crucerista más joven en cruceros cortos y con mucha oferta de actividades, otras por el contrario se enfocan en personas de más edad que buscan otras formas de diversión como Holland America Line, P&O o Cunard.

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El secreto radica en saber que tipo de crucero queremos hacer nosotros. No siempre buscaremos el mismo tipo de crucero. Unas veces no queremos pensar mucho en la ruta y tan solo buscaremos disfrutar y divertirnos en el barco. En otras primaremos los destinos e itinerarios. Por otro lado debo decir que en muchos de mis cruceros me he divertido más allí donde el pasaje tenía una mayor edad, demostrándome que la edad no está en los años sino en la mente de quién los cumple.

8. El acoso de los fotógrafos a bordo

Fotógrafos de un crucero.
REUTERS/Alexandre Meneghini

En mis primeros cruceros recuerdo lo divertido que era dar esquinazo a los fotógrafos que como leones se apostaba en los rincones más inverosímiles para cazar a sus fotografiadas víctimas, especialmente en las noches formales. Debemos entender que es la segunda fuente de ingresos en un crucero y por ello las navieras intentan explotar al máximo propiciando las fotografías. Ya sea embarcando, en las noches formales, semiformales, en cada escala y puerto habrá un fotógrafo ávido de inmortalizar el momento.

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Desde mi experiencia no hay nada de lo que temer. Tan solo disfrutar, sonreír y luego ver las fotos porque no hay obligación de comprar ninguna. Solo paga por la que coja. Así que saca tu mejor sonrisa. Si no quieres que te acosen, sigue con paso firme y no te detengas, rápidamente pasaran al pasajero que te sigue.

9. Los espectáculos son malos y aburridos

Espectáculo en crucero.
REUTERS/Jean-Paul Pelissier

En este punto puedo decir que he comprobado como el nivel del entretenimiento ha ido subiendo desde que hice mi primer viaje en el año 2000. En cada crucero compruebo como los espectáculos han pasado de ser algo más en la oferta a bordo del barco a ser incluso la causa para elegir un barco u otro.

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En la actualidad grandes puestas en escena están siendo estrenadas en los barcos de cruceros, y así podemos ver como representaciones de Broadway son también incluidas en los teatros de los barcos. Lo único es que suelen ser en inglés, pero no es un inconveniente a no ser que actúe un cómico.

10. El simulacro de emergencia es una pérdida de tiempo

Mujer saliendo de una sala de juegos.
REUTERSJean-Paul Pelissier

Al embarcar siempre nos recuerdan que a tal hora tenemos que realizar el "safety Drill". Un simulacro obligatorio en el primer día por las leyes internacionales de navegación y que según el barco y compañía se realizan en salón interior o el más correcto, a mi juicio, colocando a todo el pasaje con su salvavidas correspondiente bajo el bote de salvamento asignado a su camarote.

Entiendo a mucha gente que cree que es una pérdida de tiempo pero he de reconocer que me siento más tranquilo al saber que la seguridad se tiene en cuenta y al menos una vez se ha ensayado a dónde debo ir y cómo ponerme el salvavidas. Además de ser una gran ocasión de conocer a tus vecinos de camarote. Una buena actitud por nuestra parte en el simulacro nos permitirá conocer qué hacer en caso de accidente.

cruceroadicto

 

Este artículo ha sido publicado originalmente en CruceroAdicto.com, el magazine de cruceros más leído.

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