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10 propuestas del Sónar+D más espacial para imaginar cómo será el mundo en 2043

The Zero Gravity Band
The Zero Gravity Band Fundación QuoArtis/Sonar
  • En su cuarto de siglo, Sónar+D quiere plantearse el mundo en 2043. Aquí las diez propuestas más impactantes de la vigésimo quinta edición del Sónar+D.

Música, innovación y un gentío expectante. El Sónar cumple un cuarto de siglo y un año más reúne las muestras tecnológicas más vanguardistas de la industria musical en Barcelona. Entre corrillos, colas y con electrónica de fondo, la cita en su versión +D llama a la confluencia entre el arte y la tecnología, en una edición futurista que apunta hacia fuera del planeta Tierra.

En un paso más, la cita se articula como una reflexión con propuestas de todo el mundo que llaman a la experimentación, a nuevas formas de pensar y de plantearse, esta vez, ya no sólo la industria, sino el futuro. Sin tapujos, rompe esquemas y abre el camino hacia un nuevo paradigma entre stands que adornan las rampas y escaleras que serpentean por el recinto de la Fira de Montjuic.

Y como la cita quiere plantearse el mundo en 2043 llama a experimentar como sería caminar por Marte, a hablar (o al menos intentarlo) con extraterrestres, o vivir en el espacio. Aquí las diez propuestas más impactantes de la vigésimo quinta edición del Sónar+D.

10. Análisis social...de las propias redes sociales

La escuela de diseño Elisava quiso aportar su particular forma de pensar las redes sociales. Un lienzo en blanco, azul, naranja verde y rosa entre los colores que se convirtieron en una nueva forma analógica de representar los datos. La pregunta era clara: ¿cuál es la red social qué más utilizas?

Con esta instalación que fusionaba de alguna forma el arte tradicional con las nuevas tecnologías, el grupo quería reflejar la penetración de estas herramientas en la sociedad. Y, un avance, Facebook no está tan muerto como cabía esperar.

9. Nanosatélites... flotantes

Nanosatélite
Sónar

El motivo espacial fue sin  duda el gran protagonista de la cita de este año. Quizás por ello, no resulte tan extraño descubrir nanosatélites entre las propuestas del Sónar +D.  Y es que el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), no sólo condujo un workshop para la construcción de estos nanosatélites sino que, se atrevió  con una suerte de representación de lanzamiento espacial.

En el centro del recinto. Tan abajo como se podría esperar, tuvo lugar un metafórico lanzamiento de un nanosatélite qu,e pendulando de un globo aerostático (o algo que se le parecía) ascendió ante la mirada de los espectadores.

8. Aprender a sentir con el olfato 

maniquí sensorizado
Sónar

En un mundo en el que lo visual prima sobre el resto de los sentidos, la imagen protagoniza los avances tecnológicos más relevantes. Se le concede, de la misma forma, un espacio  especial también al sonido. Por este motivo, el proyecto del IAAC, ha optado por el olfato y el tacto como hilo conductor de su experiencia.

Entre los cables de un maniquí medio desarticulado, esta propuesta pretende establecer un reflejo de la identidad humana a través del tacto. Así es como cuando el visitante toca el hombro del maniquí, objeto central de esta pieza, el sistema reconoce su huella dactilar. Automáticamente se genera una respuesta a través de los conductos cableados que recorren el plástico con forma humana y producen un movimiento de aire que se transforma en una expiración de vapor.

Esencias dulces con reminiscencias infantiles, mentoladas, de limón o vainilla son exhaladas por esta propuesta artística y varían en función de cómo el sujeto tome contacto con el hombro del maniquí. Todo ello pretende ser un reflejo de como las personas se sienten unas a otras. 

7. Repensar el uso de los datos

Y como parte de una reflexión sobre el uso que las gigantes tecnológicas hacen de los datos de los usuarios, The Glass Room Experience apuesta por un plan de ocho días lejos del mundo digital. La propuesta parte de la premisa de que cada individuo tendrá en 2030 hasta 14 dispositivos conectados. 

La instalación llama a cuestionarse la necesidad de todos estos elementos conectados en las rutinas diarias y venideras. Y para fomentar este pensamiento crítico e involucrar en la decisión al usuario, le invita a buscarse a sí mismo en Google o eliminar el historial de actividad y desetiquetar amigos de Facebook.

6. Cuando la expresión corporal modula la música

La música, la imagen y el movimiento confluyen en la instalación Katara. Una propuesta artística que demuestra cómo no sólo la música modula el movimiento del cuerpo sino que la expresión corporal influye en la música. 

Entre cuatro paredes oscuras una pantalla reproduce una serie de visualizaciones compaginadas por la música. Ambas pueden ser seleccionadas, modificadas y combinadas en un panel con el que interactúa el visitante. El principal motor de esta creación es  el movimiento de las manos.

La persona que se sitúa en el centro de esta instalación será quien haga de cada pieza y composición artística lo que es y lo hará con el baile o vaivén, según guste cada uno, de sus manos. 

5. Componer con el espacio, no sólo con el tiempo

Sónar 360
Sónar

No era, para nada, de los stands más llamativos de la sala pero desde Canadá, Society For Arts and Technology (SAT) está ya cambiando la industria de la música. Sí, han hecho música 360º y proyecciones por doquier (que también llevaron al Sónar 360º) pero lo que presentaban en la planta del Sonar+D tiene más que ver con transformar la forma en que se vive la música. 

Su arma: la realidad aumentada. Y con ella, este grupo del otro lado del charco ha desarrollado una solución que permite escuchar música y recorrer los diferentes instrumentos que componen una orquesta.

Violines, clarinetes, piano, trompeta... con los auriculares puestos, música clásica de fondo y móvil en mano la experiencia musical cambia por completo. El individuo se acerca y se aleja de los instrumentos que más o menos le interesen. Quizás por este motivo sus artífices hacen hincapié en su aplicación, precisamente, para compositores musicales. "Es posible componer no solo utilizando el tiempo, sino también el espacio", señalan los portavoces del proyecto.

4. Identidad con movimiento y sonido

Noema
Sónar

Noema es el nombre con el que han bautizado a otra de las instalaciones más llamativas de la cita. Su misión no era otra que la de explorar cómo se propaga el sonido por el espacio. En una espacio oscuro, franqueado en sus esquinas por objetos kinéticos, la instalación recogía la entidad de cada uno de sus visitantes, que disiente en función de la luz, del sonido, la altura y la posición de la persona. 

Cada visitante es una experiencia distinta que se modula respondiendo al movimiento de cada individuo, con diferentes aproximaciones sonoras y visuales. O lo que es lo mismo, la representación en el interior de la instalación recoge la identidad única de cada uno. 

3. La pista de baile musical

Por sus colores, su dinamismo, su propuesta musical y visual y porque, al final, es como un juego. Magenta, un proyecto con Google Brain, atraía las miradas e invitaba a experimentar este sintetizador musical proyectado en el suelo. Cuatro esquinas con cuatro tablets en las que cada invitado crea su música que luego se plasmará en puntos, luces, colores y líneas bajo sus pies. 

En una confluencia entre las cuatro composiciones de las cuatro tablets, los algoritmos de machine learning de esta instalación componen música y la plasman en un suelo. Éste, a la vez, es sensitivo y reacciona al movimiento de las personas sobre él. Saltos, bailes, carreras cortas o pasos desincronizados, en cualquier caso, la experiencia llama a visualizar la música a través del movimiento. 

2.Música en gravedad cero

 The Zero Gravity Band
The Zero Gravity Band Fundación QuoArtis/Sonar

Sin duda, era una de las propuestas más esperadas de la cita. El artista e investigador Albert Barqué-Duran y el productor Marc Marzeni llevaron hasta el centro del recinto ferial de Montjuic su propuesta The Zero Gravity Band, cuyo propósito no es otro que hacer abordar cómo será la vida del hombre fuera de la Tierra con sus implicaciones culturales y artísticas. 

En una cúpula, recorrida en su interior por triángulos lumínicos y punteados, se escucha la música. "Sitúense en el centro, de pie, con los ojos cerrados para sentir la música. Acuéstense en el suelo y contemplen el espectáculo visual para captar la complejidad de la pieza". Y con esta oratoria, arrancan los siete minutos de una instalación que con iluminación y sonido pretende recrear un ambiente de gravedad cero. 


1. La música como primer contacto con extraterrestres

Sonar Calling
Sónar

Pero el ganador por excelencia, lo más llamativo sin duda alguna de esta edición es el Sonar Calling. Se trata de una propuesta que, de la mano de 38 artistas llegará, directamente, al espacio. Y es que el plan es enviar hasta 38 piezas musicales de diez segundos de duración a Luyten b, un explaneta ubicado a 12,4 años luz, que parece reunir las condiciones para albergar vida. 

No se sabe, realmente, si hay algo vivo en ese planeta y, en cualquier caso, de haber respuesta llegaría a la tierra en 2043, en línea con el precepto futurista de esta cita. El proyecto ha recopilado los 25 años del Sónar una serie de piezas que se enviarán a Luyten Star B, en lo que se intenta que sea el primer contacto entre humanos y extraterrestres.

Con los resultados aún por ver, el mensaje contiene tanto información básica sobre la humanidad como piezas de música que llegarán hasta una estrella conformada por océanos como los de la tierra, un sol rojizo más grande que el nuestro y un año que dura diecinueve días. 
 

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