10 ventajas de comprar un coche eléctrico

Carga VW MEB

Volkswagen.

Vamos al grano. Este es el decálogo definitivo de por qué deberías empezar a plantearte la adquisición de un enchufable: 10 ventajas de comprar un coche eléctrico.

1. No contamina

Los hay que consideran que este es un valor emocional, intangible... Puede que así sea, pero ser ecológico se premia y es la base de varias de las ventajas que siguen en este decálogo.

Un estudio reciente publicado por la organización europea Transport&Environment asegura que los coches eléctricos emiten hasta tres veces menos dióxido de carbono que los diésel o gasolina. El informe europeo tiene en cuenta diferentes criterios como la cantidad de dióxido de carbono que se produce durante la generación de la electricidad que necesitan los enchufables o cuando se quema el combustible. También el impacto medioambiental que supone la extracción de recursos para las baterías y el proceso de fabricación (proceso que Volkswagen ha conseguido que sea neutro). 

2. No hacen ruido

La contaminación acústica es otro de los grandes problemas de las urbes. El Ministerio para la Transición Ecológica define la contaminación del ruido como "la presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones que impliquen molestia, riesgo o daño para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente". Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), causa problemas auditivos, insomnio, estrés y afecta el sistema inmunológico y el metabolismo. También aumenta las posibilidades de tener un ataque al corazón o un derrame cerebral

Los coches eléctricos son casi cien por cien silenciosos; tan solo emiten ruido a bajas velocidades. Tal y como impone la norma europea, todos los enchufables deben emitir algún tipo de sonido cuando circulan a bajas velocidades (hasta 30 km/h en el caso del VW ID.3). El objetivo es reducir el riesgo de atropello.

3. Visitan menos el taller

En un eléctrico no hay correa de distribución, ni embrague, ni tubo de escape, ni caja de cambios. Hay más elementos mecánicos de los que prescinde, pero destacamos estos porque son los más temidos por los conductores pues, en algunos casos, su reparación puede superar los 1.000 euros. La ausencia de estos elementos es la razón por la que algunos estudios aseguran que los coches eléctricos permiten ahorrar hasta un 40-50% en las facturas del taller en comparación con uno de combustión.

El menor gasto en mantenimiento reduce también el coste de conducir un coche eléctrico frente a uno de combustión. De manera que aunque en el momento de la compra el enchufable pueda resultar algo más caro (la diferencia cada es menor), sumando todos los gastos que conlleva el uso y disfrute del vehículo, la balanza se incline a favor del eléctrico.

4. Hay más incentivos a la compra

En los últimos días, el Gobierno ha anunciado un plan para impulsar la industria de la automoción tras la COVID-19. En este paquete de ayudas se incluye el plan de ayudas a la adquisición de vehículos eficientes, el Plan Moves 2.

Falta conocer la fecha definitiva de aprobación del Plan Moves 2020, aunque el Ejecutivo ha dicho que será lo antes posible. Con un presupuesto de 65 millones de euros, ofrecerá subvenciones de hasta 5.500 euros por la compra de un enchufable. Lo mejor es que este plan nacional no es incompatible con las ayudas que ofrecen las comunidades autónomas, ciudades e, incluso, ayuntamientos. 

5. La electricidad es mucho más barata que la gasolina

Las ventajas que atañen al bolsillo dicen que son las que más pesan y el ahorro a final de mes entre un vehículo de combustión y un eléctrico es más que notable.

El coste de la electricidad empleada para recorrer 100 km varía en función de la tarifa contratada. Utilizando valores intermedios, ronda los 50 cm, lo que se traduce en menos de dos euros para una carga completa de la batería y poder cubrir así unos 300-400 km. En un coche diesel, hay que pagar cerca de seis euros para disponer del combustible necesario para recorrer la misma distancia.

La organización de consumidores OCU publicó recientemente un estudio que muestra que el ahorro entre cargar un coche eléctrico o repostar uno de combustión puede ser de hasta 6.000 euros en 10 años.

6. Es más fácil aparcar

Lugares vetados para los vehículos de combustión son de libre acceso para los eléctricos en algunas ciudades. Es el caso de la zona ORA de Madrid donde los cien por cien eléctricos pueden estacionar cuando quieran y sin pagar. En otras ciudades, solo abonan del 50% o tienen descuento por ser eficientes.

Cada es más frecuente encontrar plazas de parking con puntos de carga en supermercados, restaurantes o centros comerciales, por lo que si la insolidaridad de los conductores de combustión no lo impide es una buena forma de asegurase una plaza libre.

7. Tienen menos restricciones en grandes ciudades

Esta ventaja está ligada a la anterior.

Las ciudades que tienen establecidos protocolos anticontaminación restringen el acceso en las zonas centrales en función de las emisiones contaminantes. Los coches eléctricos, como no contaminan (ventaja 1), están libres de todas ellas y pueden circular sin temor a multa por Madrid Central o la Zona de Bajas Emisiones de Barcelona.

También pueden utilizar los carriles de alta ocupación (los BUS-VAO) aunque no cumplan el mínimo de pasajeros exigidos por normativa.

8. Peajes

Seguimos con las ventajas económicas. Los coches eléctricos o no pagan o abonan solo la mitad en los peajes. Ojo, no todos los accesos a las carreteras de pago ofrecen esta ventaja.

9. Beneficios fiscales

  • Impuesto de Matriculación. Como este impuesto se calcula en función de las emisiones de CO2 del vehículo, los coches nada contaminantes no pagan impuesto de matriculación
  • Impuesto sobre vehículos de tracción mecánica. Más conocido como Impuesto de Circulación, esta tasa municipal que se paga anualmente puede tener hasta un 75% de bonificaciones en el caso de los coches eléctricos. Eso sí, depende de las ordenanzas de cada municipio, pues no en todos se aplican las mismas ventajas fiscales.
  • IVA. Salvo en Canarias, en el resto de España los coches eléctricos pagan la misma tasa en concepto de Impuesto del Valor Añadido (IVA), pero cada vez son más las voces que se alzan pidiendo un descuento o, incluso, que la tasa sea cero. El Gobierno ha prometido estudiar la propuesta.

10. Conducción más relajada

Las diferencias entre conducir un coche de combustión y un eléctrico son sutiles, pero una vez más inclinan la balanza a favor del que tiene enchufe. Destacamos tres:

  • Sin tirones. La ausencia de cambio de marchas y embrague hace que el conductor solo se tenga que centrar en dos pedales. Esto no solo reduce el nivel de estrés, también hace que todo sea más fluido y que los ocupantes no perciban ni la más mínima variación de empuje entre marchas.
  • Más empuje desde el primer momento. Los VE tienen toda la potencia disponible desde el momento en que el conductor pisa el acelerador. Tanto es así, que una de las labores de los ingenieros ha sido dosificar esa entrega de fuerza y el conductor ha de acostumbrarse a la inmediatez de la respuesta.
  • Aumenta la sensación de estabilidad. Los coches eléctricos pesan más que sus equivalentes de combustión por la masa de las baterías; pero al ir instaladas en el suelo del coche, tienen un centro de gravedad muy bajo. Además, al no disponer de un pesado motor sobre el eje delantero, el reparto de pesos entre ejes está muy equilibrado. Para el conductor esto se traduce en una mayor sensación de estabilidad.

 

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