11 preguntas sobre el coronavirus que todavía no tienen respuesta

Un modelo de cristal del nuevo coronavirus, que causa la enfermedad COVID-19, por el artista Luke Jerram en Reino Unido el 18 de marzo. El modelo es alrededor de un millón de veces más grande que el virus real.
Un modelo de cristal del nuevo coronavirus, que causa la enfermedad COVID-19, por el artista Luke Jerram en Reino Unido el 18 de marzo. El modelo es alrededor de un millón de veces más grande que el virus real.
Finnbarr Webster/Getty Images
  • Los expertos siguen estudiando al nuevo coronavirus a medida que el número de personas que infecta y resulta mortal aumenta cada día, llegando incluso a alcanzar cifras récords globales.
  • Cada vez están más seguros de que el coronavirus proviene de los murciélagos, pero no saben exactamente cómo llegó a los humanos.
  • Asimismo, tampoco han descubierto por qué no causa síntomas en la mayoría de los niños o por cuánto tiempo las personas con anticuerpos pueden ser inmunes.
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En el reino de la medicina, lo que no sabes puede matarte.

Han pasado 6 meses desde que China reportó los primeros casos de coronavirus a la Organización Mundial de la Salud. Pero, aun así, lo que los expertos intentan comprender a veces supera lo que pueden decir con certeza.

Esto no sorprende a ningún investigador de enfermedades infecciosas: las que son altamente contagiosas pueden desplazarse por las comunidades mucho más rápido de lo que el ritmo metódico de la ciencia puede producir respuestas vitales.

Lo que sí sabemos es que el nuevo coronavirus parece haber surgido en China ya a mediados de noviembre —o incluso desde finales de agosto según imágenes satelitales— y ha llegado a 188 países, ha infectado a más de 16,5 millones de personas y ha matado alrededor de 660.000. Los estudios a nivel de población que utilizan nuevas técnicas podrían multiplicar por 10 el número de casos en los Estados Unidos y posiblemente en muchos otros países.

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A medida que los hospitales de todo el mundo atienden a los pacientes de COVID-19 con coágulos de sangre, derrames cerebrales y fallos respiratorios, los científicos se apresuran a estudiar el virus, a difundir información para salvar vidas y a combatir peligrosos malentendidos.

Aquí están las 11 preguntas más importantes sobre el coronavirus y la enfermedad que provoca, COVID-19, y por qué responder a cada una de ellas es de vital importancia.

¿Cómo llegó el nuevo coronavirus a los humanos?

Un pangolín busca comida en una propiedad privada en Johannesburgo (Sudáfrica) en febrero de 2019. Un pangolín busca comida en una propiedad privada en Johannesburgo (Sudáfrica) en febrero de 2019.
Un pangolín busca comida en una propiedad privada en Johannesburgo (Sudáfrica) en febrero de 2019.
Themba Hadebe/AP Photo

Hasta el momento, estiman que las primeras infecciones de coronavirus surgieron en un mercado húmedo en Wuhan, en la provincia china de Hubei. Pero las últimas investigaciones sugieren que el mercado puede haber sido simplemente un punto de propagación importante —que no el origen—.

Los investigadores están bastante seguros de que el virus —una bola puntiaguda del tamaño de una partícula de humo— se desarrolló en murciélagos. Las pruebas de laboratorio muestran que comparte aproximadamente el 80% de su genoma de 30.000 letras con el SARS (síndrome respiratorio agudo severo), un virus que también procede de los murciélagos y que desencadenó una epidemia en 2002 y 2003. Además, comparte alrededor del 96% de su genoma con otros coronavirus en murciélagos.

Por ende, las evidencias crecientes siguen socavando la teoría de la conspiración de que el virus provino de un laboratorio chino.

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Sin embargo, los investigadores todavía no están seguros de cómo el coronavirus dio el salto de los murciélagos a los humanos. En el caso del SARS, una civeta parecida a una comadreja se convirtió en un animal huésped intermedio.

Por ello, han sugerido que las civetas, los cerdos, las serpientes o posiblemente los pangolines —mamíferos nocturnos escamosos frecuentemente escalfados por la queratina de sus escamas— podrían ser un huésped intermediario para el nuevo coronavirus. Pero también podría ser que el virus saltara directamente de los murciélagos a los humanos.

Un estudio realizado en mayo sugirió que el SARS-CoV-2 (nombre clínico del virus) podría ser un híbrido de los virus de murciélago y pangolín.

Por qué es importante: Comprender cómo evolucionan y se propagan las nuevas enfermedades zoonóticas podría conducir a un mejor seguimiento y tratamiento de las nuevas enfermedades emergentes.

¿Cuántas personas se han contagiado con COVID-19?

Un oficial de policía guía el tráfico en un estacionamiento de Denver donde la Guardia Nacional Aérea de Colorado está haciendo pruebas a personas que sospechan que tienen COVID-19, el 14 de marzo.Un oficial de policía guía el tráfico en un estacionamiento de Denver donde la Guardia Nacional Aérea de Colorado está haciendo pruebas a personas que sospechan que tienen COVID-19, el 14 de marzo.
Un oficial de policía guía el tráfico en un estacionamiento de Denver donde la Guardia Nacional Aérea de Colorado está haciendo pruebas a personas que sospechan que tienen COVID-19, el 14 de marzo.
Jim Urquhart/Reuters

Los recuentos mundiales de casos, fallecidos, recuperados e infecciones activas reflejan sólo las cifras confirmadas, pero los investigadores sospechan que el número real de casos es mucho, mucho más mayor.

Por cada persona que da positivo en las pruebas del nuevo coronavirus, puede haber unos 10 casos no detectados. Esto se debe a que la capacidad de realizar pruebas está muy por debajo del ritmo de la propagación de la enfermedad, y muchos Gobiernos, incluidos Estados Unidos y España, no han conseguido implementar pruebas generalizadas desde el principio.

Las nuevas estimaciones del MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, sugieren que el mundo ya ha visto 249 millones de casos de coronavirus y 1,75 millones de muertes hasta el 18 de junio. Es decir, el total de casos mundiales sería 12 veces mayor que los informes oficiales, y el número de fallecidos 1,5 veces mayor.

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Otras investigaciones similares han estimado que sólo en EEUU se han visto 8,7 millones de casos de coronavirus entre el 8 y el 28 de marzo. Además, un grupo de investigadores estadounidenses también sugirió en mayo que el recuento de muertes oficial del país podría "subestimar sustancialmente" el número real de muertes por coronavirus.

Mientras tanto, estudios italianos señalan que las muertes por coronavirus en Italia podrían ser el doble de la cuenta oficial.

Por qué es importante: Una evaluación precisa es crucial para ayudar a los investigadores a entender mejor la propagación del coronavirus, la tasa de mortalidad de COVID-19, la prevalencia de portadores asintomáticos y otros factores. También daría a los científicos una imagen más fiel de los efectos del distanciamiento social, los cierres, el rastreo de contactos y el confinamiento.

¿Qué es lo que hace que el coronavirus sea tan eficiente propagándose?

Los pasajeros indonesios que llegan de Wuhan son rociados con desinfectante en el aeropuerto Hang Nadim de Batam, el 2 de febrero. Los pasajeros indonesios que llegan de Wuhan son rociados con desinfectante en el aeropuerto Hang Nadim de Batam, el 2 de febrero.
Los pasajeros indonesios que llegan de Wuhan son rociados con desinfectante en el aeropuerto Hang Nadim de Batam, el 2 de febrero.
Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de Indonesia vía AP

Los virus son pequeñas partículas que han evolucionado para hacer muchísimas copias de sí mismas al apropiarse de las células vivas de un huésped.

El índice de la capacidad de un virus para propagarse de una persona a otra se llama R0, o R-naught. Cuanto más alto es el valor, mayor es el contagio, aunque varía según la región y el entorno. El promedio de R0 del nuevo coronavirus es aproximadamente 2,2, lo que significa que una persona infectada podría contagiar a otras 2,2 personas. Aunque en algunas regiones densamente pobladas al principio de la pandemia se dieron índices de R0 de 5,7.

La gripe estacional, al contrario, tiene una R0 de alrededor de 1,3.

La capacidad de una persona para transmitir el virus depende, entre otras cosas, de su carga viral: la cantidad de partículas de virus que libera en el medio ambiente. Los pacientes con coronavirus tienden a tener altas cargas virales en la garganta, la cavidad nasal y el tracto respiratorio superior, lo que hace que el virus sea altamente contagioso. Y, hasta el momento, las investigaciones indican que hay poca diferencia en la carga viral entre los pacientes con coronavirus que muestran síntomas y los que no.

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La tos, un síntoma característico del COVID-19, ayuda a propagar los virus en pequeñas gotas, especialmente en espacios reducidos. Pero el virus también puede propagarse cantando, respirando normalmente o incluso en una conversación en voz alta.

Un minuto de conversación en voz alta puede producir más de 1.000 gotitas conteniendo el virus que permanecen en el aire durante 8 minutos o más, según una investigación de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Pero, aunque se desconoce la cifra exacta, han concluido que unos pocos cientos de copias de un virus respiratorio son suficientes para infectar a otra persona.

Además, hay pruebas de que el virus puede propagarse a través de las heces, pero parece ser que la amenaza de transmisión es menor. 

Por qué es importante: Saber cómo se propaga un virus puede ayudar a todos a prevenir mejor su extensión. Conocer su comportamiento también puede incitar a los Gobiernos a actuar con rapidez para contener futuros brotes de esta u otras enfermedades similares.

¿Qué es lo que provoca la mortalidad en las personas infectadas con COVID-19?

Un escáner muestra la apariencia de "vidrio esmerilado" de una infección severa de COVID-19, provocada por el líquido en los pulmones. Un escáner muestra la apariencia de "vidrio esmerilado" de una infección severa de COVID-19, provocada por el líquido en los pulmones.
Un escáner muestra la apariencia de "vidrio esmerilado" de una infección severa de COVID-19, provocada por el líquido en los pulmones.
Weifang Kong y Prachi P. Agarwal

Los estudios han ido esbozando un camino paso a paso de cómo el coronavirus puede resultar mortal para los afectados.

Primero, las proteínas puntiagudas del virus se adhieren a receptores celulares en los pulmones llamados ACE2. Nuestro sistema inmunológico entonces siente una amenaza y responde activando los glóbulos blancos. Entre los pacientes que desarrollan resultados severos, el sistema inmunológico puede reaccionar exageradamente produciendo una "tormenta de citoquinas" —una liberación de señales químicas que instruyen al cuerpo para atacar sus propias células—.

La reacción puede causar síntomas leves de coronavirus como fiebre, fatiga, dolores musculares o inflamación de los dedos de los pies. Pero también puede provocar síntomas graves como coágulos de sangre, ataque al revestimiento de los vasos sanguíneos, líquido en los pulmones, bajada del oxígeno en la sangre y baja presión arterial

Leer más: Muchos de los síntomas más misteriosos y peligrosos del coronavirus tienen una cosa en común: los coágulos de sangre, lo que demuestra que no es solo una infección respiratoria

Los médicos han relacionado los coágulos sanguíneos con el aumento de la prevalencia de los accidentes cerebrovasculares entre los pacientes con coronavirus. Una respuesta inmunológica agresiva también puede dañar el corazón, los riñones, los intestinos y el hígado. Pero la mayoría de las muertes por coronavirus se deben a una insuficiencia respiratoria, lo que significa que los pulmones no suministran suficiente oxígeno a la sangre.

El patrón de los casos críticos es alarmante para los médicos, y algo que todavía están tratando de comprender: no son sólo las personas con factores de riesgo aparentes como el tabaquismo y las enfermedades crónicas, sino también algunas personas jóvenes y aparentemente sanas.

Por qué es importante: Entender cómo el coronavirus hace tanto daño podría conducir a tratamientos más eficaces en los hospitales y a prometedores fármacos.

¿Qué porcentaje de personas infectadas mueren?

Un miembro de la Fuerza Aérea sale de una tienda de campaña construida como morgue improvisada en las afueras del Hospital Bellevue, el 25 de marzo de 2020 en la ciudad de Nueva York.Un miembro de la Fuerza Aérea sale de una tienda de campaña construida como morgue improvisada en las afueras del Hospital Bellevue, el 25 de marzo de 2020 en la ciudad de Nueva York.
Un miembro de la Fuerza Aérea sale de una tienda de campaña construida como morgue improvisada en las afueras del Hospital Bellevue, el 25 de marzo de 2020 en la ciudad de Nueva York.
Eduardo Munoz Alvarez/Getty Images

La tasa de mortalidad del COVID-19 no es la misma para todos. Hay muchos factores en juego.

La edad es un factor importante. Las personas mayores tienen más probabilidades de morir como resultado de una insuficiencia pulmonar, derrames cerebrales, ataques cardíacos y otros problemas desencadenados por infecciones de coronavirus, mientras que los más jóvenes tienen muchas menos probabilidades. Sin embargo, las personas de todas las edades, incluidos los niños, han experimentado síntomas graves y a veces hasta el fallecimiento.

La acción del Gobierno también es muy importante. En los lugares que no respondieron enérgicamente y con rapidez al brote, las salas de emergencia y las unidades de cuidados intensivos se han visto desbordadas. Esto puede sobrepasar los recursos y obligar a los médicos a tomar decisiones de consideración de vida o muerte.

Estimaciones recientes sugieren que la tasa de mortalidad mundial por coronavirus es de alrededor del 1%, pero puede oscilar entre el 0,4% y el 3,6%.

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Los expertos aún no están seguros de por qué algunos pacientes con coronavirus desarrollan síntomas severos que podrían llevar a la muerte, mientras que otras personas tienen síntomas leves, si es que los tienen.

Una hipótesis es que la respuesta está en el código genético de un individuo. Las personas cuyos genes le dicen a sus cuerpos que fabriquen más receptores ACE2 —que el coronavirus usa para adherirse a las células— podrían ser golpeadas más fuerte. 

Por qué es importante: Las variaciones en las tasas de mortalidad ayudan a los investigadores a exponer las fallas en las respuestas del Gobierno, las cadenas de suministro, el cuidado de los pacientes, e incluso más, lo que idealmente llevaría a correcciones. Ser capaz de identificar a las personas con mayor riesgo de síntomas severos y tratarlos en consecuencia podría también reducir las tasas de mortalidad. Sin embargo, los datos iniciales son bastante claros: el coronavirus tiene la capacidad de matar a millones de personas en un tiempo relativamente corto.

¿Por qué los jóvenes tienen menos probabilidades de sufrir síntomas graves o fallecer?

Niño con mascarilla.Niño con mascarilla.
Niño con mascarilla.
Cathal McNaughton/Reuters

Sobre una base per cápita, los jóvenes son los más resistentes al coronavirus. Pero se infectan y lo sufren. Incluso coágulos de sangre y derrames cerebrales han surgido entre algunos pacientes jóvenes sin antecedentes.

Entre el 22 de enero y el 30 de mayo, las personas de entre 20 y 30 años constituyeron el 30% de los casos confirmados en EEUU, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades del país. De estos el 10% de las hospitalizaciones y el 9% de las admisiones en la UCI, pero menos del 2% de las muertes confirmadas.

Normalmente, los niños pequeños y las personas mayores están en la misma categoría de riesgo para enfermedades como la gripe. Pero no es así con el COVID-19: donde cerca del 70% de las muertes en EEUU han sido de personas de 70 años o más y en España el 69% en residencias de personas mayores. Los niños, por su parte, representan menos del 2% de las infecciones de coronavirus confirmadas en China, España, Corea, Italia y EEUU.

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Aún no está claro si estos son menos propensos a contraer el virus, o si muchos de sus casos simplemente se pasan por alto porque a menudo son leves o asintomáticos.

El mayor estudio de los CDC sobre niños con el coronavirus hasta la fecha evidenció que el 18% de los sujetos dieron positivo, pero no reportaron síntomas. Sin embargo, el informe sólo incluyó a niños con casos confirmados, por lo que es probable que la muestra esté sesgada.

De los más de 2.500 casos pediátricos del estudio del CDC, sólo 3 pacientes fallecieron. Asimismo, el estudio concluyó que "la mayoría de los casos de COVID-19 en niños no son graves". 

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Una razón de esto podría ser que los niños tienen receptores ACE2 menos maduros, lo que podría hacer más difícil que el virus infecte a sus células. Además, el sistema inmunológico también se vuelve más irregular a medida que una persona envejece.  

Por qué es importante: Comprender por qué los niños no suelen mostrar síntomas de la enfermedad, ya sea porque no son tan propensos a la infección o porque experimentan con más frecuencia síntomas muy leves similares a los del resfriado, podría tener enormes implicaciones para el desarrollo de vacunas y la comprensión de cómo se propaga la enfermedad.

¿Puedes reinfectarte?

Un trabajador médico con traje de protección monitorea a un paciente con coronavirus que es trasladado en una ambulancia del Hospital Gemelli al Hospital Columbus Covid de Roma, el 16 de marzo. Un trabajador médico con traje de protección monitorea a un paciente con coronavirus que es trasladado en una ambulancia del Hospital Gemelli al Hospital Columbus Covid de Roma, el 16 de marzo.
Un trabajador médico con traje de protección monitorea a un paciente con coronavirus que es trasladado en una ambulancia del Hospital Gemelli al Hospital Columbus Covid de Roma, el 16 de marzo.
Gemelli Policlinico/Reuters

Es casi seguro que el cuerpo desarrolla una inmunidad a corto plazo en forma de anticuerpos, y a los investigadores del sistema inmunológico les parece razonable que el cuerpo reconozca y combata el coronavirus en el futuro.

El doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, decía al presentador de Daily Show, Trevor Noah, en marzo, que estaría "dispuesto a apostar lo que sea a que la gente que se recupera está realmente protegida contra la reinfección".

Ha habido un pequeño número de casos en los que las personas dieron positivo en el test de coronavirus, se recuperaron, y volvieron a dar positivo. Pero estos casos son en su mayoría el resultado de falsos positivos y malas interpretaciones de los resultados de las pruebas, ya que algunas pruebas de diagnóstico pueden detectar restos del virus muerto en el cuerpo.

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Aun así, nadie está seguro de las perspectivas de inmunidad a largo plazo. Para otros coronavirus como el SARS y el MERS, los anticuerpos parecen alcanzar su máximo nivel a los pocos meses de la infección y duran un año o más.

Pero un estudio de junio encontró que los anticuerpos del SARS-CoV-2 pueden durar hasta sólo 2 o 3 meses después de la infección. Los individuos asintomáticos también demostraron una respuesta inmunológica más débil al virus, lo que significa que es menos probable que den positivo en las pruebas de anticuerpos. 

Para más, los investigadores tampoco saben los niveles específicos de anticuerpos requeridos para que una persona sea totalmente inmune.

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Un estudio realizado en mayo en el Hospital Mount Sinai de Nueva York mostró que la mayoría de las personas con casos confirmados de coronavirus dieron positivo en las pruebas de anticuerpos, pero los casos más graves o más prolongados no necesariamente produjeron más anticuerpos que los leves. En cambio, la cantidad de anticuerpos que una persona produce puede estar relacionada con diferencias innatas en las respuestas inmunológicas de las personas.

Por qué es importante: Comprender si la inmunidad a largo plazo es la norma tendría importantes implicaciones para el control de la pandemia y podría permitir a los Gobiernos levantar las restricciones de distanciamiento social para las personas que ya se han recuperado.

¿Cómo de estacional es el coronavirus?

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
REUTERS/Leah Millis

Las temperaturas más cálidas y la menor humedad pueden dificultar la propagación del virus, según una investigación publicada en junio. Eso podría explicar por qué Madrid o Nueva York tuvieron una mayor tasa de crecimiento de nuevas infecciones en comparación con Singapur en marzo, aunque es probable que otros factores como las pruebas y el rastreo de contactos también hayan influido. 

Asimismo, un estudio de abril encontró una relación similar entre la vida útil del virus y la temperatura ambiente. A 4 grados centígrados, el coronavirus duró hasta 2 semanas en un tubo de ensayo. Cuando la temperatura subió a 37 grados centígrados, la vida útil se redujo a 1 día.

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Pero las temperaturas más cálidas no han hecho mucho para sofocar el brote en Estados Unidos o España donde varias comarcas han retrocedido en la fase de desescalada

Por qué es importante: Saber cuánto afecta el coronavirus al cambio de estación, si es que lo hace, ayudaría a los Gobiernos de todo el mundo a desplegar mejor los recursos para detener su propagación.

¿Hay algún medicamento seguro y eficaz para tratar el COVID-19?

Un frasco del medicamento en investigación remdesivir es inspeccionado visualmente en un centro de fabricación de Gilead en Estados Unidos. Un frasco del medicamento en investigación remdesivir es inspeccionado visualmente en un centro de fabricación de Gilead en Estados Unidos.
Un frasco del medicamento en investigación remdesivir es inspeccionado visualmente en un centro de fabricación de Gilead en Estados Unidos.
Xinhua/Wang Jianwei vía Getty Images

Hasta ahora no hay ningún tratamiento para el coronavirus o sus síntomas. Sin embargo, se están probando 17 tratamientos prometedores.

Al principio, Trump promovía como tratamiento la hidroxicloroquina: un medicamento relativamente barato que se utiliza para eliminar los parásitos de la malaria y tratar el lupus y la artritis reumatoide. Pero se encontró que no tiene beneficios significativos para los pacientes de COVID-19.

Por ello, la Administración de Alimentos y Medicamentos revocó la autorización de uso de emergencia del medicamento el 15 de junio, señalando problemas cardíacos "graves" y otros efectos secundarios en los pacientes que tomaban el medicamento.

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Otro de los más prometedores ha sido el remdesivir, un químico antiviral experimental que la FDA aprobó para uso de emergencia el 1 de mayo. Los datos de los Institutos Nacionales de Salud sugieren que el remdesivir ha ayudado a los pacientes hospitalizados con coronavirus a recuperarse más rápidamente. Miles de pacientes han sido tratados con este a través de ensayos clínicos consumiendo un total de 140.000 dosis.

Y, ahora mismo, la Administración de Trump se ha reservado 500.000 dosis de este para el suministro de los estadounidenses, dejando al resto de países del mundo sin posibilidades de acceso hasta al menos dentro de 3 meses.

Los ensayos clínicos también han demostrado que la dexametasona, un esteroide común y barato, puede reducir las muertes de los pacientes gravemente enfermos de COVID-19.

Por qué es importante: Tener herramientas para frenar las infecciones o incluso evitar que el coronavirus evolucione rápidamente podría reducir su propagación, disminuir el sufrimiento, aliviar la carga de los sistemas de salud y salvar vidas.

¿Habrá una vacuna para el coronavirus, y cuándo?

El personal médico con equipo de protección traslada a un paciente con coronavirus de una ambulancia a un hospital en Seúl, el 9 de marzo. El personal médico con equipo de protección traslada a un paciente con coronavirus de una ambulancia a un hospital en Seúl, el 9 de marzo.
El personal médico con equipo de protección traslada a un paciente con coronavirus de una ambulancia a un hospital en Seúl, el 9 de marzo.
Chung Sung-Jun/Getty Images

Se están desarrollando más de 140 vacunas contra el coronavirus. Y se espera que al menos 30 comiencen a ser probadas en humanos en 2020, mientras avanzan las otras 16 que ya están siendo probadas en humanos en ensayos clínicos.

Podría decirse que la vacuna más prometedora es una vacuna de ARN mensajero (ARNm) desarrollada por la compañía biotecnológica Moderna. Esta fue la primera en publicar los primeros resultados en humanos después de comenzar sus primeros ensayos el 16 de marzo. Y pretende iniciar la prueba de eficacia en una fase avanzada con 30.000 personas en julio.

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Otros candidatos prometedores incluyen las "vacunas de vector" —que utilizan virus vivos para enseñar al sistema inmunológico a combatir los patógenos— desarrolladas por la Universidad de Oxford y Johnson & Johnson.

La vacuna de Oxford está encabezada por la compañía farmacéutica británica AstraZeneca, que empezará su propio ensayo de eficacia en agosto. Mientras, Johnson & Johnson pretende inscribir a más de 1.000 voluntarios sanos en un ensayo clínico en julio.  

El Gobierno de EEUU espera tener cientos de millones de dosis de la vacuna listas para enero de 2021, pero es un plazo récord. Algunos expertos en vacunas y analistas de la industria dudan que la vacuna esté lista antes de 2022 o 2023. 

Por qué es importante: El desarrollo de una vacuna ayudaría al mundo a poner fin a la pandemia.

¿Qué consecuencias tiene el COVID-19 a largo plazo?

Una enfermera practicante se pone el equipo de protección en una tienda de campaña en el estacionamiento del Hospital Newton-Wellesley en Newton, Massachusetts, el 16 de marzo.Una enfermera practicante se pone el equipo de protección en una tienda de campaña en el estacionamiento del Hospital Newton-Wellesley en Newton, Massachusetts, el 16 de marzo.
Una enfermera practicante se pone el equipo de protección en una tienda de campaña en el estacionamiento del Hospital Newton-Wellesley en Newton, Massachusetts, el 16 de marzo.
Adam Glanzman/de The Washington Post vía Getty Images

Todavía no está claro cuáles podrían ser las consecuencias a largo plazo de afrontar un episodio severo de COVID-19. En casos graves, el virus puede causar daños permanentes en los pulmones y otros órganos, dando lugar a problemas crónicos de por vida.

Los pacientes que experimentan coágulos de sangre también se enfrentan a un riesgo de daños a largo plazo, dolor y pérdida de función, especialmente en los órganos.

Aunque los síntomas de algunas personas parecen desaparecer transcurridas 2 semanas, incluso las personas con casos más leves han informado de síntomas que duran varios meses, como fatiga, dolor en el pecho, dificultad para respirar y pérdida del gusto y el olfato. Estos síntomas pueden ser el resultado de una inflamación persistente más que de una infección activa.

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"Los síntomas probablemente provienen de una reacción inmunológica", cuenta a Business Insider el doctor Ramzi Asfour, médico especialista en enfermedades infecciosas en el área de la bahía de San Francisco. 

"Hay que separar el daño de la enfermedad", añade. "Va a ser difícil decir por ahora qué subconjunto está activo, la infección en curso y qué subconjunto es realmente sólo pura disfunción inmunológica".

Por qué es importante: Conocer el alcance de los daños duraderos debidos al coronavirus puede ayudar a los Gobiernos a prepararse para la presión a largo plazo en los sistemas de salud, los impactos en la fuerza de trabajo, y las recuperaciones económicas más lentas. Estos también pueden presionar para que se realicen más investigaciones sobre las causas subyacentes de los síntomas persistentes y los tratamientos efectivos para ellos.

Bill Bostock, Andrew Dunn y Holly Secon contribuyeron a la redacción de este artículo.

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