11 síntomas del coronavirus que pueden durar para siempre

Sanitaria saca sangre a un paciente.
Daniel Leal-Olivas/Pool vía REUTERS
  • Las secuelas de la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus conforman un síndrome pos-COVID-19, que prolonga las afecciones hasta meses después de recuperarse de la misma. 
  • Algunas de estas, como los daños pulmonares o cerebrovasculares pueden durar para siempre, según varios estudios que aún siguen la evolución de los supervivientes. 
  • No obstante, la comunidad científica espera que, al menos la gran mayoría de los síntomas, tiendan a desaparecer a largo plazo, siguiendo las investigaciones del SARS de 2002, el coronavirus anterior.
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Más allá de la falta de consenso de la comunidad científica en torno a la inmunidad y la evolución de la enfermedad —que, según un superordenador, podría ser vascular en lugar de respiratoria—, los síntomas persistentes de COVID-19 se encuentran dentro de un síndrome poscoronavirus que podría durar más de lo deseado. 

De hecho, muchas de las secuelas pulmonares, vasculares e incluso neuronales podrían persistir durante años —o para siempre en casos excepcionales como los que se verán a continuación—. 

"Estamos descubriendo cada vez más complicaciones subagudas y crónicas de la infección, por lo que no es sólo como la gripe, que se contrae durante unos días y luego se supera", explica a Texas Medical Center el presidente del departamento de medicina del Houston Methodist Hospital, Richard Robbins.

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Asimismo, Rebecca Keith, codirectora de la Clínica de Recuperación Respiratoria de National Jewish Health (Denver, Estados Unidos), resalta a Health que, la afección del COVID-19 sobre sensibilidades por enfermedades anteriores, podría llevar a tratar problemas subyacentes que ya se creían superados. 

Pero, aunque Anthony Fauci, el principal epidemiólogo de EEUU frente a la pandemia, reconozca que falte más de 1 año para concluir los efectos a largo plazo del virus, varios estudios siguen de cerca la evolución de los supervivientes de la pandemia. 

Por ejemplo, la mitad de los pacientes de Bérgamo, el principal epicentro del coronavirus en Italia al inicio de esta, no se han recuperado.

Expertos en enfermedades infecciosas y sanitarios de primera línea sufren fatiga crónica. Y varios emprendedores, acostumbrados a sobrellevar días de más de 14 horas de trabajo, han visto severamente afectada su capacidad cognitiva y su visión.  

Fatiga permanente

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Getty Images

"No podía levantarme de la cama. Me levantaba de la cama y me iba de un sofá a otro. Eso es todo lo que podía hacer. Estaba llorando de forma intermitente durante el día", cuenta a Texas Medical Center Julie Hakim, cofundadora de FemTech Focus, quien se levantaba todos los días a las 4:00 a.m. y agotaba su día hasta las 9:30 p.m.

La fatiga crónica fue una de las secuelas del SARS de 2002, que llevó a muchos profesionales de la salud a recurrir a hospitales incluso años después de la infección, según una investigación sobre el impacto de la enfermedad que provocaba. 

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Actualmente, varios estudios científicos en curso, organizados por el Instituto Nacional de Salud, Pulmones y Sangre y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, y el Instituto Nacional de Investigación en Salud de Reino Unido, analizan cómo la fatiga afecta a los pacientes con COVID-19. 

Según Esther Melamed, profesora asistente de neurología en la Escuela de Medicina Dell de la Universidad de Texas, en Austin, también EEUU, cuenta a Health, la fatiga crónica podría ser una consecuencia de la desregulación del sistema inmunológico, la inflamación continua en el cuerpo y el daño directo al cerebro o a la médula espinal.

Dolores de cabeza

Tim Gouw / Unsplash

Hay 4 tipos de dolores de cabeza asociados a la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus, COVID-19, data la Universidad Complutense de Madrid (UCM), España.

Pero, más allá de su afección mientras está activo el virus, algunos pacientes los sufren prolongados en el tiempo.

"El dolor de cabeza que predomina en la COVID-19 es de gran intensidad, puede afectar a toda la cabeza o a un lado, habitualmente opresivo que empeora con la actividad física y con los movimientos de la cabeza", detalla Jesús Porta, jefe de sección de Neurología del Hospital Clínico San Carlos y profesor de Medicina de la UCM.

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Así lo describe Diana Berrent, fotógrafa internacional, fundadora del grupo Survivor Corps, donde los pacientes afectados aportan información, donan plasma y recaudan dinero para la investigación sobre el SARS-CoV-2.

"Unos dolores de cabeza que aplastan el alma", dice a Wbur, sumando que, tal y como comentan en el grupo, también se soportan síntomas neurológicos.

Sin embargo, en los niños, la fatiga y los dolores de cabeza son síntomas claves para identificar la enfermedad, más que en el largo plazo de la misma. 

Problemas de visión

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Berrent, que lleva ejerciendo 12 años la fotografía según una entrevista anterior, ha sido una de las pacientes con COVID-19 que ha padecido alteraciones en la visión tras el contagio —afecciones que sigue sufriendo 7 meses después de contraer el nuevo coronavirus—.

Esta manifestación, según una encuesta realizada a 1.500 individuos por la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, Estados Unidos, es junto a problemas respiratorios, cardiovasculares, dolor muscular, confusión, depresión y ansiedad, uno de los síntomas más frecuentes del síndrome pos-COVID-19.

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Puede manifestarse como una vista borrosa o presenciar destellos de luz, detallan en el informe de la encuesta.

Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el confinamiento y / o las cuarentenas individuales también han tenido sus consecuencias para la visión

Esto ha provocado que algunos de los protagonistas desarrollasen el síndrome de fatiga visual, con el que experimentan sequedad ocular, problemas con la corrección óptica y sistema binocular y síntomas músculo-esqueléticos debidos a una posición incorrecta delante de los dispositivos.

Falta de equilibrio y vértigos

Callaghan O'hare/ Reuters

Herencia de las afecciones neurológicas, la pérdida de equilibrio y los vértigos está siendo usual entre los transportistas a largo plazo —nombre que reciben los recuperados que no dejan de padecer anomalías—, resalta la especialista en geriatría y presidenta del Departamento de Medicina Interna del Centro Médico de la Universidad de Hackensack, al oeste de Nueva York, EEUU, Laurie G. Jacobs, al medio local de New Jersey —también EEUU— NJ.com.

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"Tengo problemas de equilibrio. Algunos problemas cognitivos también. Es lo más extraño", describe a NJ.com, Bill Laforet, exalcalde de Mahwah Township, en el mismo estado.

Data la doctora Jacobs, estos pacientes tienen también más probabilidades de tener coágulos de sangre o sufrir un derrame cerebral o ataque cardíaco. 

Cansancio extremo

Getty

"Humedad en la cabeza y un agotamiento total", señala el experto en enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool, Reino Unido, Paul Garner, quien superó la enfermedad, pero no los síntomas persistentes

El mismo lo relaciona con la fatiga crónica, como se ha mencionado con anterioridad, así como los síntomas neurológicos, recoge BBC

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"No puedo siquiera poner palabras seguidas, mi cabeza está completamente nublada", sostiene. 

Asimismo, Hakim, quien practicaba boxeo antes del COVID-19 cuenta a Texas Medical Center: "Estaba totalmente destruida. Me quedaba sin gasolina. No tenía nada en mí. Era como si estuvieses haciendo ejercicio durante 4 horas y te temblasen luego las piernas. Simplemente no podía hacer nada".

Problemas de memoria

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La infección con el SARS-CoV-2 podría generar problemas a largo plazo en el cerebro de los pacientes, en relación con su capacidad cognitiva: atención, memoria y resolución de conflictos

Según la neurocientífica Natalie C. Tronson, —antes de confirmarse la capacidad neuroinvasiva del virus en el cerebro— este podría afectar a las conexiones neuronales (esenciales en el almacenamiento de información) por la inflamación generada en el organismo

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"Incluso casos de inflamación leve, incluyendo el estrés crónico, ahora se reconocen como factores de riesgo de demencia y deterioro cognitivo durante el envejecimiento", recalca Tronson.

"Mi preocupación es que ahora tenemos millones de personas con COVID-19. Y si dentro de un año tenemos 10 millones de personas recuperadas, y esas personas tienen déficits cognitivos ... entonces eso afectará su capacidad para trabajar y su capacidad para realizar las actividades de la vida diaria", sostiene un homólogo de Tronson, Adrian Owen, de Western University, Ontario, Canadá. 

Depresión y ansiedad

Shutterstock

"Te deprime, te pone ansioso porque nunca va a desaparecer. La gente le preguntaba a mi esposo: "¿Todavía no está mejor?" Empiezan a pensar que te lo estás inventando", cuenta a The New York Times Angela Aston, enfermera. 

La interrupción de las rutinas, las dificultades para acceder a la atención médica y las secuelas del coronavirus han dado lugar a muchos casos de depresión y ansiedad crónica en pacientes recuperados. 

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De hecho, otras patologías como la falta de gusto y olfato también se han relacionado directamente con los estados de ánimo

"[El sistema olfativo] se eleva por encima de nuestra conciencia y apreciación. Ese es el impacto cuando desaparece. Hemos extraído una parte completa de nuestra conciencia que ni siquiera nos dimos cuenta de que estábamos usando todos los días", detalla a The Washington Post Pamela Dalton, científica quimiosensoria de Filadelfia, EEUU.

Esto, puntualiza, desencadena emociones negativas porque se produce una menor cantidad de serotonina —las moléculas que hacen que te sientas bien— ante la ausencia de disfrute. 

Pérdida de olfato y gusto

REUTERS/Stefano Rellandini

"Que estés medio año sin que puedas probar la comida o la pruebes y no te sepa es tedioso. Te da igual comerte una hamburguesa que un apio", cuenta una recuperada de COVID-19 a Business Insider España, que lleva 7 meses sin oler ni degustar nada.

En esta misma línea, los expertos explican a The Washington Post que puede que haya supervivientes que no lo recuperen —o, al menos, no del todo—. 

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Más porque no hay un tratamiento específico para recuperar el olfato o el gusto, aunque sí terapias olfativas: 

"No hay un tratamiento estandarizado, pero te recomiendan una terapia olfativa", explica Belén a Business Insider España

"Te recomiendan que huelas unas 5 cosas de casa que te estimulen diferentes grados, por así decirlo. Todos los días, por la mañana y por la noche, haces un repaso de los olores de cada una de esas cosas".

Caída del cabello

Getty

Los grupos de supervivientes de la enfermedad del nuevo coronavirus se han convertido en un foco de información adelantado a la propia evidencia clínica.

"Vimos dedos de los pies COVID un mes antes de que llegara a los medios. Lo mismo ocurre con la caída del cabello", señala Berrent.

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Según los expertos, esto se debe al efluvio telógeno, una alteración del ciclo del crecimiento del cabello. Y, siguiendo la evidencia, suele aparecer 3 meses después de haber vivido un evento traumático. 

Afecciones cardíacas

Médicos atendiendo a pacientes de COVID-19 en una sala de UCI de Bangkok, Tailandia.Médicos atendiendo a pacientes de COVID-19 en una sala de UCI de Bangkok, Tailandia.
Médicos atendiendo a pacientes de COVID-19 en una sala de UCI de Bangkok, Tailandia.
REUTERS/Athit Perawongmetha

La evolución de la enfermedad COVID-19, aún desconocida con exactitud pero que empieza a descifrarse gracias a investigaciones con superordenadores, puede causar estragos en el corazón de pacientes sin antecedentes.

De hecho, concluye un estudio publicado en JAMA Cardiology, casi un 80% de los pacientes de COVID-19 padece algún tipo de daño en el corazón tras recuperarse del virus.

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Ahora, según investigadores de Tennessee, Estados Unidos, que cuentan en su equipo con el segundo superordenador más rápido del mundo, esto puede deberse a experimentar una "tormenta de bradicinina"

Esta es una sustancia química que regula la presión arterial y, al producirla en exceso, podría ser la causa del ataque al revestimiento de los vasos sanguíneos, daños en el corazón o derrames cerebrales.

Lo que también explicaría la siguiente secuela:

Daños en los pulmones

Radiografía de los pulmones de un hombre contagiado con COVID-19, la enfermedad del nuevo coronvirus.Radiografía de los pulmones de un hombre contagiado con COVID-19, la enfermedad del nuevo coronvirus.
Radiografía de los pulmones de un hombre contagiado con COVID-19, la enfermedad del nuevo coronvirus.
REUTERS/Alaa Al-Marjani

Los pulmones de las víctimas mortales de COVID-19 pueden quedar totalmente irreconocibles.

Siguiendo la teoría de la tormenta de bradicinina, que entiende la enfermedad como vascular en vez de respiratoria, esta podría estar dilatando los huecos de los vasos sanguíneos, atacando el revestimiento y permitiendo que se filtre el fluido. 

A su vez, se llenarían los alvéolos, que son los diminutos sacos de aire presentes en los pulmones y los que desencadenarían la falta de capacidad para respirar. 

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Asimismo, la afección pulmonar, entendida también como enfermedad respiratoria, tiene base científica —como influencia de otras investigaciones relacionadas con el MERS y el SARS de 2002—. 

El resto de hallazgos han ratificado que pacientes con COVID-19 presentan daños pulmonares "semanas después de salir del hospital"

"Alrededor del 30% de los pacientes que se recuperan del COVID-19 pueden quedarse con el tejido pulmonar dañado, en caso de que el coronavirus siga los patrones de enfermedades similares", señalan los expertos del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido.

No obstante, los investigadores resaltan que esperan que esta afección, como algunas de las anteriores, tiendan a mejorar a medio-largo plazo. 

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