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12 hipnotizantes paisajes que no querrías perderte si fueras un turista en Marte

  • Marte podría ser el próximo gran destino turístico del futuro. Si pudieras pasar unos días allí arriba, no podrías marcharte sin visitar algunos de estos lugares tan épicos.
  • La primera parada de nuestro tour sería el Polo Norte de Marte, que incluye una capa de hielo tan grande como el propio estado de Texas.
  • Pero no podrías marcharte sin visitar el Monte Olimpo, el volcán más alto del sistema solar, que es tres veces más alto que el Monte Everest.
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Esta es la transcripción del vídeo.

Por un momento, imagina que podrías ir de vacaciones a Marte. A primera vista, Marte puede parecer muy diferente a la Tierra, pero si lo miras más de cerca, descubrirás que el planeta rojo no es tan diferente al nuestro.

Nuestra primera parada, el Polo Norte. Esta capa de hielo es más grande que el estado de Texas, y está mayormente cubierta de hielo de agua y dióxido de carbono sólido, también conocido como hielo seco. Si nos dirigimos al sur, podremos visitar Kasei Valles. Es un vasto sistema de abismos cinco veces más largo y 10 veces más ancho que el Gran Cañón, y los científicos piensan que se formó de manera similar. Hace miles de millones de años, Marte era aún más cálido y estaba cubierto de agua líquida, lo que probablemente moldearía paisajes como este.

El Mawrth Vallis es otro valle que no anda muy lejos, pero es muy diferente a nuestra parada anterior, gracias a sus capas de arcilla llenas de color. Estos depósitos probablemente se formaron durante milenios cuando Marte empezó a desarrollar un clima más frío y seco, y podrían proporcionar pistas sobre la historia del agua líquida y la posible vida en Marte.

La siguiente parada es otro lugar que podría haber estado lleno de vida hace mucho tiempo, el cráter de Becquerel. Está lleno de rocas de sulfato similares a las de la Tierra que se forman después de que el agua se evapora, lo que ha llevado a los científicos a sospechar que este cráter pudo haber sido en algún momento un enorme lago de más de 160 kilómetros de ancho.

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Próxima parada, Iani Chaos. Este es un tipo de terreno que sí que es imposible que encuentres en ninguna parte de la Tierra. Es un laberinto de acantilados escarpados y colinas en forma de pilares llamadas mesetas que se extienden por 200 kilómetros, y como no hay nada parecido en la Tierra, los científicos no están exactamente seguros de cómo se formaron estas singularidades tan únicas. Su vecino más grande, Hydraotes Caos, probablemente se acabó formando de una manera similar aunque más misteriosa. Se extiende a lo largo de 350 kilómetros, la misma distancia que hay de Nueva York a Boston.

Al oeste de Hydraotes encontramos una de las mayores atracciones de Marte, el Valles Marineris. Es el cañón más grande del sistema solar, con una longitud similar a la distancia que hay entre Nueva York y Los Ángeles, y con una profundidad hasta cuatro veces más pronunciada que el Gran Cañón.

Siguiendo el canal principal del cañón hasta el norte, llegamos a Hebes Chasma. Es diminuto comparado con el Valles Marineris, pero vale la pena el viaje para ver la prominente meseta de Chasma.

Y ningún viaje a Marte estaría totalmente completo sin una visita al Monte Olimpo, el volcán más alto del sistema solar. Cubre una región del tamaño de Arizona. Es tres veces más alto que el Monte Everest, y puede albergar cómodamente a todos los volcanes de Hawái.

Si nos movemos hacia el sur, veremos el Promethei Planum. Es una explanada cerca del Polo Sur, cubierta por una capa de hielo casi una vez y media más gruesa que la capa de hielo de la Antártida Oriental.

Después, iremos al cráter Rabe. Está cubierto de gigantescas dunas de arena de 150 a 200 metros de altura, casi tan altas como el Golden Gate.

Cerca del final de nuestro viaje estaría una de las regiones más antiguas de Marte, que data de al menos 3.900 millones de años, el cráter Neukum. Los científicos creen que ese cráter se formó por un poderoso impacto en los primeros días de Marte. De hecho, todavía se pueden ver las violentas marcas que dejó la colisión.

El último cráter de nuestro tour se llama formalmente “Cráter Galle”, pero muchos lo llaman “cráter de cara feliz” por razones obvias. 

Para acabar, hemos llegado a nuestra parada, el Polo Sur. En 2018, los científicos encontraron pruebas de la existencia de un lago líquido bajo el hielo, que podría estar lleno de agua salada.

Pero, aunque es un descubrimiento que parece prometedor, todavía tenemos mucho que aprender sobre este fascinante mundo, como el saber si la vida pudo existir alguna vez en esos antiguos lagos, o si todavía existe hoy, aunque posiblemente esté en algún lugar bajo tierra, ¿podría la vida humana sobrevivir aquí? Tal vez en el futuro no tengas porqué imaginarte tus vacaciones en Marte.

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