20 habilidades que todo líder necesita para tener éxito

El CEO de Amazon, Jeff Bezos
El CEO de Amazon, Jeff Bezos
Matt Winkelmeyer/Getty Images for WIRED25
  • Los líderes usan sus habilidades interpersonales para crear un buen ambiente de trabajo y fortalecer relaciones.
  • Las habilidades que todos los buenos jefes necesitan tener van desde saber negociar hasta asegurarse de escuchar a cada empleado y darles el reconocimiento que se merecen.
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Los líderes de más éxito no solo tienen buenos conocimientos técnicos, también dominan las llamadas 'habilidades suaves', conocidas como soft skills en el mundo anglosajón.

Este tipo de habilidades son las interpersonales, como negociar, crear un buen ambiente de trabajo y fortalecer relaciones. Todas ellas son aptitudes clave para que un líder tenga éxito.

De hecho, el CEO de LinkedIn, Jeff Weiner, asegura que las soft skills son más importantes que saber organizar hoy en día. Un estudio reciente ha demostrado que cuando los jefes no pueden comunicarse adecuadamente con sus empleados o ayudarles a alcanzar sus metas profesionales, los trabajadores acaban dejando la empresa.

Estas son las 20 aptitudes que todo líder necesita para triunfar, según ResourcefulManager, una página web dedicada a ayudarlos a obtener más éxito a la hora de desempeñar su labor.

Katherine Noel contribuyó a una versión previa de este artículo.

Los mejores comunicadores no solo saben expresar bien sus propios pensamientos, sino que también saben escuchar.

Daxiao Productions/Shutterstock

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 A veces pensamos que hablar más está relacionado con tener más poder y control, pero los líderes exitosos entienden la importancia de escuchar los pensamientos y las ideas de los demás.

Consejo: Cuando alguien esté hablando dale toda tu atención, no juzgues y escucha abiertamente las diferentes opiniones que puedan tener.

Saber comunicarse bien es esencial para formar y mantener relaciones.

David Paul Morris/Getty Images

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Aquellos que han logrado dominar el arte de intercambiar ideas pueden gestionar mejor a sus empleados y crear un ambiente de trabajo productivo.

Consejo: Comunícate con cortesía, demuestra confianza en ti mismo, respalda tus argumentos adecuadamente e intenta evitar usar lenguaje dubitativo como "tal vez", "puede" y "posiblemente".

 

El lenguaje corporal de una persona en ocasiones puede ser más importante que lo que está diciendo.

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Algunas investigaciones han revelado que la palabra oral solo impacta un 7% en la interpretación que hace el oyente sobre lo que queremos decir, mientras que el lenguaje corporal tiene un impacto del 55%.

Consejo: Mantén contacto visual cuando hables con alguien para demostrar respeto y honestidad, mantén una postura corporal adecuada para reflejar confianza en ti mismo, evita gestos que puedan distraer a la otra persona o reflejar desinterés, como los brazos cruzados o juguetear con objetos, prendas u accesorios, y asegúrate de que tus expresiones faciales concuerden con el mensaje que estás dando. 

 

Un buen líder sabe dar malas noticias.

AP/NZ Herald/Greg Bowker

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A nadie le gusta dar malas noticias, pero cualquier buen líder sabe que esto forma parte del trabajo. La habilidad de dar malas noticias con tacto diferencia a un buen jefe de uno malo.

Consejo: Procura dar siempre las malas noticias en persona, en vez de por correo, asume la responsabilidad, se lo más sincero posible y dale a tus empleados la oportunidad de responder y hablar sobre cómo les afecta la noticia.

Saber decir 'no' es una buena habilidad comunicativa.

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En cualquier puesto de liderazgo, decirle que 'no' a los empleados y a sus ideas es también parte del trabajo. La habilidad de rechazar las propuestas de alguien con tacto es fundamental.

Consejo: Empatiza con los demás cuando les digas que no, ayudándoles a entender la situación, explicándoles la razón por la que estás diciendo que no y acabando la conversación de manera positiva ofreciendo otra alternativa para ayudarles.

Los líderes tienen buenas habilidades de negociación y saben dar con soluciones que funcionen para todo el mundo.

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La mayoría negocian durante todo el día con clientes, empleados, amigos y familia. Los mejores negociadores son justos y tienen en cuenta las necesidades de los demás a la hora de intentar conseguir lo que quieren.

Consejo: Ponte en el lugar de la otra persona a la hora de analizar la situación. Prepárate para ofrecer varias opciones, demuestra que has escuchado y entendido a la otra parte, y ofrece ayudarles de alguna manera para demostrar que sabes trabajar en equipo.

Conectar con empleados y compañeros es fundamental para tener una buena comunicación.

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Las relaciones cordiales entre los jefes y sus empleados son completamente esenciales para crear un ambiente de trabajo bueno y productivo. 

Consejo: Usa siempre el nombre de la otra persona cuando te dirijas a ella, demuestra interés en su vida personal, aprecia su trabajo y dale el reconocimiento adecuado, y haz que tus compañeros se sientan importantes.

 

Los buenos líderes saben hacer críticas constructivas de manera respetuosa y productiva.

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Para aquellos líderes que se han dado cuenta que alguno de sus empleados no está haciendo su labor correctamente, saber hacer una crítica constructiva es muy importante para poder mantener la calidad del trabajo.

Consejo: Procura siempre dar la crítica en privado, no acuses, no intentes agrandar el problema, se específico sobre qué es lo que quieres que cambie, y pídele un feedback también a la otra persona para que sienta que es parte de la solución.

 

Un buen líder ha de saber lidiar con empleados difíciles cuyo comportamiento y actitud puede dañar el buen ambiente de trabajo.

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Un buen jefe debe saber cómo lidiar con estos empleados, especialmente porque los demás lo juzgarán basándose en cómo maneja la situación.

Consejo: Resuelve el problema lo antes posible, en vez de esperar a lidiar con ello más adelante. Apóyate en hechos documentados a la hora de hacer referencia a un comportamiento inaceptable, crea un plan para corregir el comportamiento, y mantente al tanto diariamente para asegurarte de que el cambio positivo es permanente.

 

Los buenos jefes son cercanos, pero sin dejar de ser profesionales.

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Mantener la profesionalidad puede ser extremadamente difícil para los líderes que son cercanos con muchos de sus empleados, pero reconocer la línea entre la vida laboral y la vida personal (y lograr un equilibrio entre ambas) es fundamental.

Consejo: Establece límites claros si trabajas con amigos, sé justo con todos los subordinados independientemente de las amistades y evita cualquier trato o favor especial.

Un buen líder se adapta a los cambios.

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La gente responde a los cambios de muchas maneras diferentes. En los entornos profesionales, los empleados a menudo recurren a sus responsables durante los tiempos de cambio para que los tranquilicen, los guíen y les den un sentido de estabilidad.

Consejo: Da a los empleados la oportunidad de compartir sus pensamientos, céntrate en lo positivo y permanece disponible para responder a las preguntas.

Un buen comunicador puede reaccionar a aquellos que se resisten o llevan la contraria sin ponerse a la defensiva.

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Un líder siempre va a tener resistencia, y la manera en la que lidien con aquellos que les llevan la contraria influye mucho en la percepción que tienen los demás sobre ellos.

Consejo: Lidia con la resistencia adecuadamente centrándote en el problema y evitando la confrontación, asumiendo responsabilidad si creaste parte del problema y pídeles ayuda a aquellos que no estén conformes para encontrar una solución.

 

Los jefes reciben y responden constantemente quejas de los empleados.

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Tener buenas habilidades de liderazgo implica lidiar con quejas de manera justa y cuidadosa.

Consejo: Da ejemplo a los demás intentando no quejarte tú mismo. Hazles preguntas a aquellos que estén descontentos para que sientan que son parte de la solución, y establece la regla de que no está permitido quejarse si no se tiene una posible solución al problema.

 

La comunicación y los buenos modales van de la mano.

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Las personas que son educadas destacan y son muy apreciadas. Los buenos modales no sólo ayudan a cimentar relaciones positivas con los empleados, sino que también son un ejemplo a seguir para el resto de la oficina.

Consejo: Respeta el tiempo de las personas y llega temprano a las reuniones. No utilices un tono de voz alto excepto cuando sea necesario, no interrumpas y asegúrate de decir por favor y gracias.

Los buenos comunicadores mantienen la calma durante discusiones.

MR. Nattanon Kanchak/Shutterstock

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La manera de actuar de un líder en una discusión dice mucho sobre sus habilidades personales. Los mejores responsables siempre mantienen la calma, escuchan distintas opiniones y buscan una solución justa.

Consejo: Encuentra un punto medio, se educado, mantén un tono de voz calmado, evita provocar a los demás y céntrate en avanzar.

Delegar parte del trabajo permite dedicarse a tareas más urgentes.

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Pese a que delegar parece una tarea sencilla, conseguir motivar a los empleados para hacer el trabajo de manera eficaz requiere buenas habilidades personales.

Consejo: Asegúrate de que la meta sea clara y sé específico a la hora de explicar qué resultados esperas. Fija retos y habla sobre los obstáculos que el empleado pueda encontrarse, y ofrece soluciones para superarlos.

Una de las responsabilidades más importantes de los líderes es construir un equipo unido.

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Los empleados de todas las empresas a veces se desaniman y se estresan, y necesitan una figura fuerte que priorice sus necesidades emocionales.

Consejo: Comunica regularmente la información, los cambios y las noticias de la compañía para que los empleados no se sientan desplazados. Proporciona oportunidades de crecimiento y explica el impacto que tus empleados tienen en la compañía y su misión.

Los líderes saben reconocer y alabar verbalmente el buen trabajo.

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Los mejores son expertos en expresar su reconocimiento más allá de una simple palmada en la espalda.

Consejo: Reconoce a las personas por sus logros, felicítales por el buen trabajo en reuniones donde otros puedan felicitarlos y haga del elogio algo personal.

Los buenos jefes no dejan que el mal comportamiento arruine la cultura corporativa.

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Deben ser capaces de identificar y eliminar los malos comportamientos de los empleados que podrían tener un impacto negativo en los clientes, la productividad o la moral de la oficina.

Consejo: Ten cuidado con comportamientos como la tardanza, las interrupciones, la invasión del espacio personal de otras personas, el humor o los comentarios inapropiados y las quejas incesantes.

Hay que saber cuándo es el momento de tomarse un descanso y recargarse.

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El equilibrio entre el trabajo y la vida privada no sólo es clave para mantener a los empleados contentos, sino que también es crucial para la productividad. Los responsables reconocen que permitir que los empleados tengan tiempo para descansar y recargarse fuera de la oficina les ayudará a ser más productivos cuando estén trabajando.

Consejo: Predica con el ejemplo. Los líderes deben asegurarse de que ellos también pasan tiempo fuera de la oficina.

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