15 voluntarios pasan 40 días en una cueva en Francia para comprender cómo afecta el tiempo a las personas, y esto es lo que descubrieron

¿Cómo afecta al cuerpo, la mente y las relaciones sociales permanecer en una cueva? El proyecto Deep Time lo ha experimentado y esto es lo que han descubierto.
¿Cómo afecta al cuerpo, la mente y las relaciones sociales permanecer en una cueva? El proyecto Deep Time lo ha experimentado y esto es lo que han descubierto.

Bruno Mazodier / adaptación-institute.com / Insider

  • 15 voluntarios ha vivido durante 40 días en una cueva del Sur de Francia para estudia cómo afecta al ser humano vivir sin la presión del tiempo.
  • El experimento Deep Time ha arroja miles de datos sobre el efecto de eliminar el tiempo en el cuerpo, la mente y las relaciones sociales.
  • Algunos de los voluntarios han mostrado su intención de volver a la cueva.
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El pasado 24 de abril, 15 voluntarios salieron de la cueva al sur de Francia en la que habían pasado 40 días como parte de un experimento del Instituto de Adaptación Humana para comprender el efecto del tiempo (o su ausencia) en el hombre. Durante todo ese tiempo, los quince participantes han vivido en las profundidades del mundo, en un entorno sin luz solar, sin relojes y sin ningún tipo de contacto con el exterior. 

El estudio de campo Deep Time, en el que participó el propio CEO del Instituto de Adaptación Humana, Christian Clot, ha revelado miles de datos para evaluar cuál es el efecto de eliminar el tiempo tal y como lo conocemos en el cuerpo, sí, pero también en la mente y las relaciones sociales. 

Vivir en una cueva: los ciclos naturales duraban más de 24 horas

Un globo ilumina la sala principal donde vivía la gente en la cueva.
Un globo ilumina la sala principal donde vivía la gente en la cueva.

Producción de Darwin / adaptación-institute.com

Nada más llegar a la cueva, los 15 voluntarios del experimento Deep Time tuvieron que quitarse los relojes y deshacerse de cualquier dispositivo electrónico. 

Por supuesto, en el interior de la cueva no había nada de luz. ¿Cómo han contabilizado el paso de los días? El explorador e investigador franco-suizo Christian Clot, uno de los organizadores, ha explicado a la periodista de Business Insider, Marianne Guenot, que la intuición de cada uno de ellos, como individuo y como colectivo, les ha ayudado.

En esos 40 días en los que han permanecido dentro de la cueva, los voluntarios han completado diversas tareas como tomar medidas para otros estudios científicos, explorar y limpiar la cueva, o incluso catalogar algunos insectos en los momentos de insomnio. Y todo ello a oscuras, ya que han estado sin luz salvo una zona. 

Clot explica que las instrucciones que dieron a los participantes partían de que cada uno debía regular su ciclo natural según su reloj biológico interno y sus interrelaciones con los demás, de modo que podían dormir y comer cuando les apetecía.

Por supuesto, los voluntarios demostraron que podían tener ciclos muy diferentes para sus momentos de actividad y sueño. 

Los equipos que trabajaban juntos a menudo comían juntos.
Los equipos que trabajaban juntos a menudo comían juntos.

Bruno Mazodier / adaptación-institute.com

Al término de los 40 días de vivir en la cueva a oscuras 'sin tiempo', la mayoría de los voluntarios habían completado únicamente 30 ciclos completos. A falta del análisis completo de los datos obtenidos, el investigador apunta a que la mayoría de las personas que como él participaron vivieron días de 30 horas en vez de las 24 del mundo exterior. 

Hubo un caso muy llamativo de una mujer que vivió ciclos de 40 horas, esto es, de los 40 días pasados privados de luz y tiempo, al uso habitual, sólo durmió 23 veces. 

Prohibido despertar a nadie

Carpas en la oscura "zona tranquila" donde la gente iba a dormir.
Carpas en la oscura "zona tranquila" donde la gente iba a dormir.

Darwin Production / adaptación-institute.com / Insider

Para dormir, el grupo organizó un área denominada "zona tranquila". Las órdenes eran claras: estaba absolutamente prohibido despertar a otra persona. Allí no había ni alarmas ni dispositivos que les diera la más mínima información del tiempo que llevaban dormidos. El reloj natural era el que marcaba cuándo despertar. 

Eso sí, como reconoce el propio Clot, la primera semana, como todo periodo de adaptación, fue difícil para el grupo aprender a vivir sin la presión de mirar un reloj o un dispositivo electrónico para saber si habían dormido lo suficiente. 

"Fue como una liberación. Como: Wow, increíble. ¡Solo tengo que escucharme!", explica Clot. 

Aunque al principio todos los voluntarios estaban desincronizados, llegando a estar despierta todo el día, en la fase final mostraban un ritmo acompasado a las necesidades del grupo. 

Una cápsula medía la temperatura corporal

Esta píldora es un termómetro que se puede tragar y enviar lecturas de temperatura.
Esta píldora es un termómetro que se puede tragar y enviar lecturas de temperatura.

Business Insider

Como parte del experimento, el Instituto de Adaptación Humana dio a todos los voluntarios una píldora que funcionaba como un termómetro. Una vez ingerida, la píldora permanece en el cuerpo entre 3 y 4 días, según la fisiología de la persona. 

A medida que esta cápsula avanza por el tracto digestivo, envía lecturas de la temperatura corporal minuto a minuto, según explican a Business Insider Francia desde la compañía responsable, BodyCap. El objetivo de esta medición no era otro que comprender cómo afectaba el experimento y su trascurso en el cuerpo. 

Las siete mujeres y ocho hombres del estudio también utilizaron otros sensores para medir sus patrones de sueño, además de tomar muestras de sangre con cierta regularidad, monitorizar las ondas cerebrales y probar su función cerebral en esas situaciones con casos de realidad virtual. No podían faltar cámaras para registrar todas las interacciones. Toda esta información está siendo analizada en 12 laboratorios de todo el mundo. 

Sin apenas agua, ni siquiera para lavarse

El equipo recogió agua de un lago subterráneo.
El equipo recogió agua de un lago subterráneo.

Producción / adaptación de Darwin

¿Cómo han mantenido la higiene personal? Este parece ser un punto complejo. El equipo ha sobrevivido con agua de un lago subterráneo, recurso que utilizaban para beber, cocinar y para la higiene básica. 

Las duchas tal y como las conceptuamos en nuestro día a día no se han producido en ese entorno, ya que las condiciones no eran óptimas para ello: agua muy fría, un entorno a una temperatura media de 10 grados Celsius y una humedad del 100% lo desaconsejaban. 

Bicicletas para generar electricidad 

Se utilizaron bicicletas para alimentar una computadora utilizada para tomar medidas durante el experimento.
Se utilizaron bicicletas para alimentar una computadora utilizada para tomar medidas durante el experimento.

Bruno Mazodier / adaptación-institute.com

¿Podría el ser humano sobrevivir en cuevas durante tiempos más prolongados? El responsable de Deep Time asegura que habría que plantear el tema de la comida. Según explica, el grupo intentó cultivar algunas verduras, pero no tuvieron tiempo de cosecharlas ni vigilar el ciclo completo. 

En cuanto a la electricidad de la zona que hacía las veces de salón de estar, provenía de un generador y de la energía que eran capaces de generar los voluntarios a través de las bicicletas instaladas. 

Sorprendidos al terminar el experimento

El equipo en la zona común de la cueva.
El equipo en la zona común de la cueva.

Producción de Darwin / adaptación-institute.com

Otra de las curiosidades que ha explicado Clot tiene que ver con el momento de 'despedirse' de la cueva. Cuando les comunicaron, unos días antes, que el experimento estaba llegando a su fin, la mayoría se sorprendió de que se hubiera consumido el tiempo, precisamente por esa sensación de tiempo más largo que habían vivido. El propio investigador se mostró sorprendido de ese 'desfase' temporal

Es más, algunos de los participantes ni siquiera estaban preparados el día 26 de abril para abandonar la cueva. El propio Clot ha sentido esa sensación. 

Según ha relatado, de los 15 voluntarios, al menos tres les ha comentado que volverían a hacerlo. Por ahora parece que el equipo tiene otros planes: probar en condiciones más extremas en la selva tropical brasileña y en Siberia. 

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