De Rusia a China: los 2.853 kilómetros que amenazan con restar brillo a Inditex en 2022

Vestido Croquet Zara que todo el mundo quiere

Reuters

Marta Ortega ha salvado con nota la primera prueba de fuego como presidenta de Inditex. La multinacional textil ha batido todas las previsiones y ha firmado uno de los mejores arranques de año de su historia.

La dueña de la onmipresente Zara ha elevado sus ventas un 36%, hasta 6.742 millones de euros en el primer trimestre de su año fiscal —de febrero a abril—, con lo que supera ampliamente el umbral de los 6.000 millones que sobrepasó en 2019.

El grupo ganó 760 millones de euros, que hubieran sido 940 millones de no ser por la provisión de 216 millones por los gastos estimados para el ejercicio 2022 en Rusia y Ucrania, donde ha cesado sus operaciones por la guerra. 

"En Shein nadie juzgó mi cuerpo": la legión de desencantadas con la moda tradicional que encuentran en la empresa china un salvavidas al que perdonan sus sombras

La dotación evidencia el músculo del grupo, pero también el difícil escenario al que se enfrenta: al cierre de toda su red comercial en el mercado ruso se suma el acecho, cada vez más evidente, de la china Shein, país donde Inditex ha perdido fuelle.

Un problema que recorre los 2.853 kilómetros que separan Rusia y China, y desemboca en un interrogante: ¿podrá mantener el ritmo el resto del año?. 

El adiós —o hasta luego— en Rusia, un mercado de 240 millones

"Inditex y su comercio es extremadamente fuerte, pero es probable que esta fortaleza no dure a medida que avanza el año", sostiene Credit Suisse en su informe posterior a los resultados. 

La opinión de sus analistas es clara: mantienen su calificación de infraponderar —valorar por debajo de su valor en el mercado—. Una visión que sustentan mirando a Rusia, pero también a China. 

Credit Suisse asegura que el cese de Inditex en el país liderado por Vladímir Putin tendrá un impacto negativo en su cuenta de resultados y de China no pasa por alto la "débil" actividad. 

Inditex se enfrenta a una metamorfosis casi obligada: por qué el cierre de tiendas es mucho más que un ahorro de costes en un futuro cada vez más digital

La empresa gallega opera en Rusia algo más de 500 tiendas, de las cuales 86 pertenecían a su marca mas importante, Zara. Emplea a 1.573 personas. Es la red comercial más extensa del grupo, solo por detrás de España.

Pero, para entender hasta qué punto es importante Rusia para Inditex, hay que bucear en su último informe de información no financiera, correspondiente al ejercicio 2021: 240 millones antes de impuestos.

Al margen de una lógica recuperación de 154 millones de euros respecto al año de la pandemia, Rusia había comenzado su particular renacimiento superando los niveles previos a la crisis sanitaria —en 2019 anotó 229 millones y 154 millones en 2018—. El conflicto bélico acabó con todo.

La pérdida de fuelle en China

Tienda Pull and Bear

En 2020, Inditex iniciaba una obligada metamorfosis, y lo hacía con la premisa —y necesidad— de que pisar el acelerador online fuera el revulsivo para capear el mordisco de la pandemia en sus cuentas.

Esta nueva era traía consigo un repliegue comercial sin precedentes en el seno del grupo —1.200 establecimientos absorbidos hasta 2022—. La primera víctima fue China

Inditex decidió cesar por completo la venta física de sus cadenas Pull&Bear, Bershka y Stradivarius en el país asiático tras 12 años orientado a un público joven, un target que pretendía recuperar con la venta online. 

Una intención que se vio mermada por las restricciones impuestas para contener el COVID-19, las mismas que conllevaron el cierre, temporal, de los 303 puntos físicos que Inditex tiene aún en China —el grueso de Zara con 133, pero también de Massimo Dutti y Oysho—. 

La red comercial de Inditex en China ha mermado en 267 puntos desde 2019, cuando con 570 tiendas estaba al mismo nivel de Rusia, según la memoria anual de este ejercicio. 

En términos económicos, el brillo tampoco ha vuelto. En China, ganó 198 millones de euros antes de impuestos el pasado ejercicio. En 2019, su aportación fue de 375 millones y era el segundo mercado más importante del grupo, solo detrás de España, donde tiene su sede. 

 Y el avance imparable de Shein en Europa

Con sede en China, pero vendiendo fuera de sus fronteras, el gigante gallego tiene otro dolor de cabeza: Shein. La plataforma no tiene ni un punto de venta físico, pero mueve una acérrima legión de seguidores en redes, que responden cuando decide abrir una tienda efímera, la última en Madrid

Todo lo que rodea a la empresa china es un enigma, salvo que no para de generarle problemas a la dueña de Zara, como por ejemplo la guerra creativa que enfrenta a ambas firmas en TikTok por la similitud entre sus diseños.

Shein no cotiza en bolsa y, sin embargo, sus cifras son propias de una compañía que sí lo hace. Su valoración, tras la última ronda de financiación, alcanza los 100.000 millones de dólares (unos 95.000 millones de euros), una cifra en la que Inditex se movió en 2019, pero que, tras las correcciones sufridas, ve con a una de distancia de 25.000 millones. 

Pau Almar, experto en moda y que ha ocupado puestos de dirección en Zara y Mango, revela la clave que diferencia a Shein del resto de la industria: un engranaje operativo en el que se permite todo, salvo perder un minuto.

Un entramado cargado de sombras —como lo son las acusaciones de jornadas de trabajo de 75 horas semanales— que, sin embargo, no le impiden que sea ya el grupo minorista de moda online más grande del mundo, de acuerdo con Euromonitor

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