3 expertos en COVID-19 dicen que no hay evidencia clara de que las personas sanas y vacunadas necesiten inyecciones de refuerzo a los 8 meses

Un hombre recibe una vacuna contra el COVID-19.

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  • Las autoridades sanitarias de Estados Unidos han recomendado una tercera dosis de refuerzo a los 8 meses de la pauta completa de la vacuna. 
  • Pero 3 expertos en COVID-19 defienden que esta no es la estrategia correcta para frenar la pandemia. E insisten en cuán importante es vacunar a los no vacunados.
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A la espera de la autorización para su uso de emergencia de las dosis de refuerzo por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, la administración de Joe Biden ya ha recomendado las inyecciones de refuerzo contra el COVID-19 para la población general

Las autoridades sanitarias estadounidenses han indicado en un comunicado que todos los ciudadanos que hayan recibido una vacuna de ARNm de Pfizer o Moderna pueden recibir un refuerzo 8 meses después de su segunda inyección. Todavía no se recomienda un refuerzo para las personas que recibieron la monodosis de Janssen o las 2 de AstraZeneca, que utilizan una tecnología de vacunas diferente.

"La protección actual contra la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte podría disminuir en los próximos meses, especialmente entre aquellos que están en mayor riesgo o fueron vacunados durante las primeras fases del despliegue de la vacunación", han advertido este miércoles las autoridades.

Nuevos hallazgos confirman que la efectividad de la vacuna disminuye con el tiempo: algunos países ya están recomendado inyecciones de refuerzo

La noticia no pilla por sorpresa a los expertos en la materia o a las autoridades competentes. 

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la FDA y las empresas farmacéuticas han anticipado que las dosis de refuerzo contra el COVID-19 acabarían siendo necesarias.

Pero hay cierto debate sobre el nuevo plan, como por ejemplo si es el enfoque correcto para contener la pandemia en esta coyuntura y quién necesita realmente una tercera inyección.

John Moore, inmunólogo del Weill Cornell Medical College (Nueva York, Estados Unidos), dice que confía en que la recomendación de la administración Biden esté "basada en la ciencia". 

Pero, al igual que otras personas entrevistadas para este reportaje, ha cuestionado hasta qué punto el refuerzo de las personas que ya están bien protegidas contra la enfermedad y la muerte —es decir, las personas menores de 60 años totalmente vacunadas que no tienen enfermedades subyacentes que afecten a su sistema inmunológico— afectaría a la pandemia

"Los no vacunados son los impulsores de esta pandemia", insiste. "Si no tuviéramos 100 millones de personas sin vacunar [en Estados Unidos], no estaríamos teniendo este tipo de conversación porque la pandemia se habría controlado en el país desde hace varios meses". 

Por qué las autoridades estadounidenses recomiendan las dosis de refuerzo a los 8 meses

Sanitario prepara una dosis de la vacuna del COVID-19.

REUTERS/Athit Perawongmetha

Al anunciar las nuevas recomendaciones este miércoles, los CDC han compartido algunos datos que han influido en su decisión.

La directora de los Centros, Rochelle Walensky, se ha referido a los datos de Israel y Nueva York, así como a un preimpreso de Mayo Clinic, que muestran que la protección de las vacunas disminuye ligeramente con el tiempo. 

Un estudio ha revelado que las vacunas de ARNm de Pfizer y Moderna tenían una eficacia del 75% en la prevención de la infección en residencias de ancianos en primavera, pero en verano, con la propagación del delta, su eficacia era del 53%. Otra investigación relacionada ha descubierto que las 2 vacunas protegían muy bien contra el COVID-19 grave y la hospitalización durante hasta 6 meses

Los datos de Pfizer, por su parte, sugieren que su vacuna ofrece una alta protección (91,3% de eficacia) contra el COVID-19 sintomático hasta 6 meses después de la segunda dosis. De facto, este mismo lunes, Pfizer ha presentado datos a la FDA recomendando refuerzos entre 6 y 12 meses después de la segunda dosis. Aunque las personas de su estudio recibieron refuerzos entre 8 y 9 meses después.

El gráfico que muestra cómo ha cambiado el coronavirus: la variante delta y las vacunas del COVID-19 provocan diferentes síntomas

En conjunto, estos hallazgos sugieren que la eficacia de la vacuna disminuye con el tiempo, sobre todo ante la variante delta. Pero no está claro cuándo es el momento óptimo para una vacuna de refuerzo.

"No hay duda de que una tercera dosis aumenta la respuesta de los anticuerpos", dice Moore. "El debate ha sido si era necesario hacerlo y cuándo".

Por su parte, Walensky ha defendido que adelantarse al virus es la principal motivación para recomendar la dosis de refuerzo a los 8 meses. Y las vacunas han demostrado ser la mejor herramienta. Las vacunas autorizadas, que empezaron a desplegarse hace 8 meses, han protegido de la infección sintomática y la enfermedad grave y han salvado cientos de miles de vidas.

"No queremos quedarnos atrás, jugando a ponernos al día", ha dicho este miércoles en una rueda de prensa el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EEUU.

Los refuerzos parecen proteger a las personas vacunadas de enfermedades leves

Gente andando por la calle con mascarillas.

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Los estudios han demostrado que las dosis de refuerzo contra el COVID-19 aumentan los niveles de anticuerpos en la sangre de las personas vacunadas. Los niveles de anticuerpos más altos en general se asocian a una mayor protección inmunitaria.

El Dr. Robert Atmar, que dirige un ensayo sobre dosis de refuerzo en el Baylor College of Medicine (Texas, EEUU), dice que sospecha que los refuerzos podrían incluso prevenir algunos casos de COVID-19 de larga duración al proteger a las personas vacunadas de una enfermedad leve.

"Eso siempre es bueno", reconoce Atmar. Pero "puede ser un poco extremo sugerir que un refuerzo está justificado", aclara. 

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Lo que sí está justificado ahora mismo, según Atmar, es frenar la creciente tasa de hospitalizaciones entre el 50% de los estadounidenses que siguen sin vacunar o parcialmente vacunados. Es posible que los refuerzos no sirvan de mucho para solucionar este problema. 

"¿Mantendrá a más gente fuera del hospital? Tal vez, pero no lo sé. Dirigirse a los no vacunados tendría un mayor efecto, desde el punto de vista de la salud pública, si se pudiera convencer a esas personas de que acepten la vacuna", dice.

Los refuerzos no resuelven el verdadero problema: mantener a los no vacunados fuera del hospital

Médicos atienden a un paciente con COVID-19.

Mario Tama/Getty Images

El Dr. Paul Offit, pediatra del Hospital Infantil de Filadelfia (EEUU) y coinventor de la vacuna contra el rotavirus, defiende que el objetivo de estos refuerzos debería ser el mismo que el de cualquier vacunación: eliminar "lo peor que puede hacer el virus".

Offit, al igual que Moore y Atmar, dice que ese objetivo se lograría mejor vacunando primero a más personas que no hayan recibido su primera dosis, en lugar de reforzar la protección de los que sí lo han hecho.

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"El verdadero problema de este país no es que tengamos que reforzar a los vacunados, sino que tenemos que vacunar a los no vacunados", advierte Offit. "Ese es el problema. Hasta que no lo hagamos, vamos a seguir sufriendo".

Esto es extrapolable al resto de países con avanzadas campañas de vacunación, porque los casos se siguen dando principalmente entre no vacunados.  

"Hay entre 100.000 y 200.000 personas caminando por Estados Unidos, por ejemplo, que hoy en día que estarán muertas a finales de año y en su mayoría autoinfligidas, por negarse a la vacunación", sentencia Moore.

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