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3 peligros para el inversor de la fiebre del Paladio

Invertir en Paladio
Rawpixel / Pixabay
  • Además de las opciones más clásicas de inversión como la bolsa o las tras del tesoro, existe la opción de invertir en metales preciosos. 
  • Aunque los metales más conocidos para invertir suelen ser oro y plata, le paladio se ha hecho un hueco en algunas carteras de inversión. 
  • El paladio se encuentra en máximos históricos en la actualidad, puesto que cotiza a 1.120 dólares la onza.

Las distintas posibilidades de inversión son tantas que casi existe una para cada persona. O, al menos, una cesta con múltiples combinaciones que puede adaptarse a numerosos perfiles. Desde opciones más clásicas —como apostar por la bolsa, las letras del Tesoro o adquirir una vivienda— a más modernas y complejas, por ejemplo, swaps, derivados, futuros, opciones o warrants.

En ese abanico también puedes plantearte meter tu dinero en clubes de fútbol cotizados o en la que muchos creen la última locura inversora de Wall Street: el cannabis, por citar dos casos menos comunes.

Pero también encaja la inversión en metales preciosos, que suele asociarse fundamentalmente con el oro y la plata, al ser ambos considerados valores refugio e inversiones a largo plazo. Sin embargo, existen otras posibilidades menos conocidas, tales como el platino, el rodio, el rutenio, el iridio, el osmio o el paladio.

Invertir en paladio: su producción es baja y está muy localizada

Sin entrar en profundidad en la composición o en las características de este último metal, sí cabe mencionar que es el más ligero de todos ellos, así como difícil de encontrar. Como consecuencia, su producción es muy baja. Además de estar muy localizada en Sudáfrica y, sobre todo, en Rusia. Ello significa que la cotización del paladio no está exenta de verse afectada por posibles vaivenes geopolíticos.

A pesar de esa realidad, se trata de un metal al alza. No en vano, el paladio se encuentra en máximos históricos en la actualidad, puesto que cotiza a 1.120 dólares la onza.

A 13 de noviembre, este valor había crecido un 3,3% sólo en la semana precedente, un 3,4% acumulado en el mes anterior y casi un 25% en un trimestre. Sin embargo, el incremento en el precio del paladio era de algo menos del 15% en un semestre y por debajo del 10% en un año.

La fiebre del paladio 

Riesgos de invertir en paladio
FreePhotos / Pixabay

De este modo, a pesar de ser fluctuantes e irregulares, los incrementos en la cotización del paladio son notables. Ante ese panorama hay varias preguntas evidentes. ¿Por qué el palacio crece a ese ritmo? ¿Qué lleva a la cotización de este metal a registrar en ocasiones subidas tan bruscas (un 25% en tres meses)? Y, por supuesto, ¿qué motiva que su precio baje?

La fiebre del paladio se debe en gran medida a su utilidad para fabricar los catalizadores que llevan incorporados millones de automóviles que funcionan con gasolina (lo cual es ahora otro aspecto positivo por la preferencia de éstos respecto a los diésel por parte de las autoridades).

En otras palabras, que su demanda se halla estrechamente ligada a esa industria, tal y como les ocurre al platino o al cobalto, un elemento clave para las baterías de los coches eléctricos. Asimismo, el paladio tiene una cierta importancia para el sector energético.

Ese uso industrial, así como la escasez de este metal, puede llevar a pensar, con toda lógica, que el paladio es una inversión de futuro aconsejable. De hecho, al decir de algunos expertos y a tenor de las cifras expuestas, lo es.

No obstante, si te animas a invertir en paladio, debes ser consciente de que conlleva un riesgo añadido —por las cuestiones mencionadas— respecto a otros valores, por ejemplo, el oro. Además de diferir también en el plazo de inversión por sus particularidades. De este modo, el paladio resulta más aconsejable a corto o a medio plazo, que a muy largo.

Riesgos de invertir en paladio

¿Por qué ese horizonte temporal es más recomendable para el paladio? A los asesores financieros y a los inversores que acumulan una cierta trayectoria 'les salta una alarma' cuando les hacen esa pregunta.

Ello se debe a que recuerdan el batacazo que se pegó la cotización de este metal desde los máximos históricos de entonces en 2001, cayendo a continuación más de un 80%. El paladio logró recuperar únicamente la mitad de lo perdido ya en el año 2008.

Ese episodio ilustra en parte el porqué de los vaivenes del paladio: la cotización se alzó a un tope histórico como consecuencia de una prohibición política de exportación, mientras que se descompuso cuando se anticiparon las drásticas reducciones en la fabricación de vehículos en las industrias de los países occidentales.

Desde entonces, con la recuperación económica global, pero en especial de las cifras estadounidenses y comunitarias, el paladio evolucionó hasta los máximos actuales. Por ello, muchos especialistas dudan de que la presencia del paladio al conformar una cartera de inversión a largo plazo, no sólo tenga sentido, sino que sea recomendable.

La correlación entre el paladio y el platino para analizar su cotización

Por otra parte, hay que tener en cuenta que pocos valores están tan correlacionados como el paladio y el platino. No hay más que comparar sus respectivas cotizaciones para darse cuenta de ello. Aunque, eso sí, el primero se sitúa claramente por encima del segundo desde el ejercicio de 2009.

Ello puede provocar que, al ser ambos metales similares, antes o después se produzcan los avances suficientes para que el platino pueda ser usado con el mismo objeto que el paladio, sustituyéndolo y haciendo que éste último se deprecie a largo plazo.

Finalmente, cabe añadir a aquella experiencia de principios de siglo y a la cuestión del platino —haciendo de nuevo hincapié en ello— que Rusia es el mayor productor de paladio del mundo. Esa posición hace que quepa la posibilidad de que se repitan las amenazas de Vladimir Putin a la Unión Europea de cortarle el suministro de gas, que se repiten de manera cíclica cada invierno.

Con todo, como ya se ha apuntado, el paladio puede ser más aconsejable a corto, a medio o a largo plazo -hasta 2020- para complementar tu cartera de inversión, ya que es muy posible que llegue incluso a cotizar por encima de los máximos actuales, pero del mismo modo todos los indicadores hacen pensar que su precio irá cayendo con posterioridad.