4 mitos sobre el BDSM que debes dejar de creer, según expertos

El acrónimo BDSM puedo evocarnos la típica imagen de una dominatrix vestida de cuero con botas de tacón alto que golpea a hombres sumisos con un látigo. Eso, o la novela erótica llevada al cine Cincuenta sombras de Grey.

Sin embargo, el concepto de BDSM es más complicado que eso.

Desde la asfixia ("juego de respiración") hasta las ataduras ("manipulación") así como ser golpeado con diferentes elementos, BDSM engloba una lista mucho más amplia de perversiones y fetiches. Todos estos actor, por otro lado, tienen algo en común.

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"Realmente se trata de un juego de roles consensuado e intercambio de poder", explicó Phillip Hammack, profesor de psicología en la Universidad de California en Santa Cruz.

A pesar de que el BDSM es una dinámica sexual consensuada entre adultos, se ha estigmatizado a lo largo de los años, y las personas que practican sexo fetichista y pervertido a menudo son señalados como desviados sexuales.

Aquí hay 4 de los mayores mitos sobre BDSM, según dos expertos en kink.

Mito: Las personas a las que les gusta el BDSM son anormales y desviados sexuales

David McNew / Getty Images

Tanto si se les convierte en el blanco de bromas como sucede en la serie Skins o que el público en general las condene abiertamente, las personas que practican el BDSM, las perversiones y el sexo fetichista han sido históricamente consideradas raras o grotescas.

"La gente dirá que el BDSM y las perversiones están relegados a aquellos que son desviados", comentó a Insider Veronica Chin Hing, psicoterapeuta y sexóloga de NYC Therapy + Wellness.

Sin embargo, no existe una condición de salud mental, experiencia de vida o una razón unificada para que las personas quieran participar en el BDSM. Según Hammack, la gente se siente atraídas por el fetiche y las perversiones por varias razones, por lo que tratar de crear una lista fija de motivos por los que puede gustar esta dinámica no tiene sentido.

"Como psicólogos, nos hemos alejado de pensar en este tipo de prácticas o relaciones como indicadores de anormalidad o desorden y más hacia el reconocimiento de que esta es una forma de diversidad íntima", afirmó Hammack.

La atracción por las perversiones es común. Según la Revista Smithsonian, el 36% de las personas en EEUU usan algún tipo de herramientas de esclavitud en la cama y el 65% de los estudiantes universitarios fantasean con ser dominados durante el sexo, un número que no tiene en cuenta a las personas interesadas en otros elementos del BDSM.

Mito: las personas a las que les gusta el BDSM están traumatizadas

David McNew / Getty Images

Uno de los conceptos erróneos más comunes sobre el BDSM y el sexo pervertido es que las personas que lo disfrutan deben haber sido víctimas de abuso o trauma infantil

Según Hammack, que realiza estudios a nivel nacional e internacional sobre BDSM, perversión y sexo, la mayoría de las personas que afirman disfrutar y participar en BDSM no mencionan experiencias traumáticas en su pasado como motivos de sus gustos sexuales.

En un estudio del 12 de noviembre de 2020 en el que Hammack fue coautor con el investigador Sam Hughes, el 72,7% de los 260 encuestados dijeron que sus perversiones eran el resultado de sus personalidades, no de un trauma, que menos del 19% citó como historias de origen de las perversiones.

Y aunque hay personas que han pasado por un trauma en las comunidades BDSM (como en cualquier comunidad), participar en el sexo fetichista puede ser una forma de ayudar a sanar "al recuperar el poder dentro de una dinámica", tal y como afirma Hammack.

Chin Hing dijo que ha descubierto que muchos pacientes pueden superar un trauma participando en prácticas de BDSM y luego hablando de la experiencia sexual con un terapeuta.

Mito: Toda práctica BDSM tiene una persona dominadora y una sumisa

REUTERS/Hannibal Hanschke

Las prácticas sexuales y de estilo de vida BDSM van mucho más allá de la dinámica dominatrix y sumisa, incluida la humillación el electroplay (recibir una descarga eléctrica) y las arcadas.

Una subcultura que ha surgido en los últimos 20 años se conoce como pup play, en el que una persona suele representar el papel de perro, vistiéndose con una máscara, collar y correa, y la otra actúa como dueño del perro.

Hammack comentó que el pup play surgió en parte de la escena de cuero BDSM de los hombres homosexuales para proporcionar una introducción más suave al BDSM para los hombres más jóvenes que sienten curiosidad por la comunidad.

"Es una forma muy enriquecedora de dominación y sumisión, porque si piensas en la relación entre el dueño de un perro y su mascota es muy dulce y cariñosa", dijo Hammack.

Mito: el BDSM trata solamente sobre sexo

Barcroft Media / Getty Images

Si bien la dinámica sexual a menudo se da entre 2 personas, aquellas que practican BDSM o sexo fetichista pueden formar comunidades de apoyo más grandes, haciendo que sus prácticas sexuales vayan más allá de solo sexo.

Históricamente, las comunidades BDSM y kink han sido un espacio para que las personas LGBTQ establezcan conexiones más cercanas con otras personas queer. Por ejemplo, la comunidad pup dentro de la escena del cuero masculino gay tiene una gran presencia en diferentes eventos del orgullo en todo el mundo y tiene una sólida red internacional.

"Lo importante es que la gente juega fundamentalmente con el poder, lo hace con consentimiento y, en el proceso, no solo está dando sentido a estas relaciones y dinámicas, sino a veces dentro de un grupo más grande", dijo Hammack.

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