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La UE y Reino Unido vuelven este lunes a la mesa de negociación del Brexit: estos son los 4 obstáculos que se interponen en su acuerdo comercial

El primer ministro británico Boris Johnson
El primer ministro británico Boris Johnson Reuters
  • La Unión Europea y Reino Unido retoman este lunes la negociación sobre su relación comercial después del Brexit, que deben concluir antes de 2021. 
  • El Gobierno británico busca renegociar algunos de los compromisos a los que accedió en octubre, como la aplicación de las normas de la UE en Irlanda del Norte, y ha amenazado con abandonar la negociación en junio si no ha conseguido avances.
  • Estos son los 4 obstáculos que se interponen en un futuro acuerdo comercial entre la Unión Europea y Reino Unido.
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Un mes después de la salida oficial de Reino Unido de la Unión Europea, el Brexit vuelve este lunes a la primera plana ante el inicio de las negociaciones de un acuerdo comercial entre Bruselas y Londres. De este modo, la primera ronda de negociación se celebrará entre el lunes y el jueves en Bruselas, con una segunda ronda prevista para el 17 de marzo en Londres. 

El diálogo entre los representantes comunitarios y británicos se presenta complicado de entrada, dado que implicará 10 negociaciones paralelas que se realizarán al mismo tiempo y en las que Reino Unido tiene previsto contar con al menos 100 delegados, según The New York Times. Además, la posición del Gobierno británico, que busca desprenderse de algunos de los compromisos a los que accedió en octubre, dificultará aún más la negociación.

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De hecho, Londres dio a conocer esta semana sus objetivos para la negociación, en los que incluye alcanzar una relación similar a la que la UE tiene con Canadá o renegociar la situación de Irlanda del Norte, que, según el Acuerdo de Retirada, queda dentro de la Unión Aduanera Europea, lo que significa que habrá controles para las mercancías que se muevan entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña. 

Por su parte, la UE ha reiterado que no está dispuesta a renegociar el Acuerdo de Retirada al que Reino Unido se comprometió antes del Brexit y ha descartado la idea de aplicar al futuro acuerdo comercial con Reino Unido los mismos parámetros que al que firmó con Canadá, conocido como CETA. Bruselas ha asegurado que la cercanía geográfica de Reino Unido y sus 43 años de pertenencia a la UE imposibilitan aplicarle el mismo modelo que a Canadá.

Además, para añadir más presión al inicio de las negociaciones con la UE, el Gobierno británico ha anunciado que el próximo lunes también presentará sus objetivos de negociación para un tratado comercial con EEUU. El primer ministro británico, Boris Johnson, ha utilizado su posible acuerdo con Washington para urgir a la UE a plegarse a sus exigencias.

Más allá de estas diferencias, estos son los 4 obstáculos fundamentales que se interponen en un futuro acuerdo comercial entre la UE y Reino Unido.

El calendario de negociación

El secretario británico para el Brexit, Dominic Raab, y el jefe negociador comunitario, Michel Barnier, en su reunión del 6 de septiembre en Bruselas
Reuters

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha asegurado que "el borrador principal" del acuerdo debería materializarse rápidamente. En caso contrario, sus objetivos de negociación establecen que Reino Unido abandonará el diálogo si no se ha conseguido consensuar ese borrador en la reunión prevista para junio, lo que supondría materializar el temido Brexit sin acuerdo.

El texto de los objetivos de negociación británicos establece que si no hay avances en junio "el Gobierno deberá decidir si la atención de Reino Unido debería alejarse de las negociaciones y centrarse únicamente en continuar los preparativos internos para salir del período de transición de manera ordenada", según recoge la cadena CNN.

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En caso de que finalmente no haya acuerdo, las relaciones entre ambas partes pasarían a regirse por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Esto significa, en la práctica, que Reino Unido se convertiría en un tercer país respecto a los 27 socios de la UE y podría suponer la entrada en vigor de nuevos aranceles o de barreras comerciales.

Además, los líderes comunitarios han criticado que tendrán muy poco tiempo para negociar el acuerdo comercial con Reino Unido antes del fin del periodo de transición en octubre, una advertencia que lanzaron incluso antes de que Londres amenazase con retirarse de la negociación el próximo mes de junio. La UE y Reino Unido necesitaron de 3 años y 3 prórrogas para acordar el Brexit, mientras que el CETA necesitó de 7 años de preparación para rubricarse.

El 'level playing field'

Un manifestante en una protesta pro Brexit en Londres.
Reuters

Otro de los grandes puntos de discordia entre Bruselas y Londres es el llamado level playing field (terreno de juego equilibrado, en castellano), que se refiere al alineamiento entre las normativas comerciales, laborales y de subsidios para garantizar una "competencia justa y abierta". Pese a que ese principio está establecido en el Acuerdo de Retirada, el Gobierno británico lo considera un obstáculo a su independencia para definir sus propias leyes a partir de 2021.

El portavoz del gabinete de Gobierno, Michael Gove, ha asegurado este jueves que Reino Unido no renunciará a su plena autonomía para establecer sus propias reglas sobre ayudas estatales, empleo, comercio y medio ambiente dado que ya no están vinculados legalmente a la UE, por lo que ha reclamado más flexibilidad para definir el level playing field, en declaraciones recogidas por Financial Times.

La UE, por su parte, se niega a renegociar este punto del Acuerdo de Retirada y ha asegurado que, al igual que el estatus de Irlanda del Norte en el seno de la Unión Aduanera, este tema ya quedó zanjado entre ambas partes el pasado mes de octubre.

Los derechos de pesca

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Stefano Rellandini/Reuters

Dado que Reino Unido recuperará en 2021 el control total de sus aguas territoriales, la negociación de derechos pesqueros podría dificultar todavía más la posibilidad de un acuerdo comercial con la UE. En enero, 2 semanas antes del Brexit, Bruselas publicó un documento en el que aseguraba que "los derechos recíprocos de acceso a caladeros y recursos de pesca ya existentes deben mantenerse".

Además, Bruselas reclamaba que el acuerdo comercial con Reino Unido debe "apoyarse en la igualdad de condiciones y contar con un acuerdo pesquero". Sin embargo, el primer ministro británico respondió a esta petición señalando que Reino Unido había "dejado claro que, en el momento que abandonemos la Unión Europea, recuperaremos el control de nuestras aguas territoriales dedicadas a la pesca". 

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En caso de que no se alcance un acuerdo al respecto, los pescadores europeos perderían acceso a caladeros británicos en los que consiguen hasta un 60% de sus capturas, según Bloomberg. Mientras, la Confederación Española de Pesca estima que, si no hay acuerdo, la flota que faena en aguas británicas podría perder acceso a 9.000 toneladas de merluza, rape y gallo, lo que pondría en riesgo hasta 8.500 empleos.

La normativa financiera

Traders en la bolsa de Londres
Reuters

La pérdida de la licencia financiera europea ha supuesto un problema para muchas empresas del sector implantadas en Londres, que hasta ahora era la capital financiera de Europa. De hecho, en 2019 el Banco de Inglaterra alertó de una fuga de capitales extranjeros, mientras que el informe Financial Services Brexit Tracker de la consultora Ey aseguraba que las compañías de servicios financieros habían perdido 4.450 millones de euros por la apertura de nuevas oficinas en la UE y la reubicación de personal.

Por ello, el acceso a los mercados comunitarios por parte de las compañías financieras británicas será otro de los escollos de la negociación. El gobernador del Banco de Inglaterra, el canadiense Mark Carney, ha asegurado en enero que Reino Unido no debería someterse a las normas comunitarias, sino establecer un régimen propio que sea homologable al europeo.

El anterior secretario del Tesoro británico, Savid Javid, fue más allá, asegurando que la UE debería considerar equivalente la normativa que apruebe Reino Unido y tratar a Londres "de igual a igual", en lugar de buscar un marco común. No obstante, Javid dimitió recientemente de su cargo por sus desencuentros con Dominic Cummings, un asesor del primer ministro, y fue reemplazado por Rishi Sunak, un conservador aún más euroescéptico que Javid.

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