5 consejos para disfrutar del queso mientras reduces su aporte de grasas saturadas en tu organismo

tienda de quesos
Reuters/ANNEGRET HILSE
  • El queso es un alimento que levanta pasiones. Sin embargo, es elevado su aporte en grasa saturadas cuyo consumo se aconseja reducir.
  • Sin embargo, poner en práctica estos 5 consejos ofrecidos por una nutricionista puede ayudarte a seguir disfrutando de este producto mientras reduces su aporte de grasas saturadas.
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¿A quién no le gusta el queso? En España por ejemplo, el consumo de este alimento no ha cesado de crecer en los últimos 4 años. En 2020 se consumieron en el país un total de unos 410 millones de kilogramos de este derivado lácteo, casi 50 kilos más que durante el año anterior. 

El complemento perfecto para los pasta, la pizza o una copa de vino, que incluso puede ayudarte a tener mejor ánimo.  El queso tiene una sustancia llamada casomorfina que ayuda al cerebro a sentirse bien cuando se conecta con los neurotransmisores. De hecho, se coloca como uno de los alimentos más adictivos.

Seguro que no falta en tu mesa navideña estas fiestas. Después ya llegará enero y te preocuparás por el colesterol y los kilos.  

Pero sobre esto, ¿tendrías que inquietarte realmente por tu adicción al queso? ¿Sería bueno expulsarlo de forma tajante de la dieta?

Si hiciéramos caso a NutriScore, la respuesta probablemente fuera sí. 

El sistema de etiquetado de alimentos que Europa quiere adoptar en breve no lo cataloga muy bien. Dado su aporte de grasas saturadas y sal una amplia variedad obtiene una D (una de las peores calificaciones). —Aunque aquí la polémica está servida, ya que productos como refrescos de cola salen mejor valorados que el queso o el aceite de oliva.—

Polémicas aparte, el queso es un alimento rico en minerales como el calcio y el fósforo o vitaminas como la A, la B12 o la niacina. Sin embargo, también lo es en grasas saturadas un tipo de grasas que al organismo le cuesta más sintetizar vinculadas a mayores niveles de colesterol en sangre—.

Estudios recientes han apuntado a que en realidad las grasas lácteas podrían suponer un beneficio para el corazón frente a ciertas afecciones cardiovasculares.

No obstante, por el momento el debate sigue abierto, y en general las directrices parecen ecaminadas a reducir en lo posible el consumo de grasas saturadas.

Entonces, ¿tu tabla de quesos es un aperitivo repleto de minerales y vitaminas o un camino directo a los problemas de salud? Para dar respuesta a esta pregunta, la nutricionista Jane Clarke ha ofrecido en The Telegraph algunos consejos que pueden ayudar a incluir el queso en la dieta de una forma saludable.

Quita la corteza para reducir gran parte de las grasas

comer queso
Getty

Dependiendo del queso la corteza puede ser comestible o no

En aquellos enmohecidos superficialmente, de color blanco o verde azulados, tipo Camembert o Rulos de cabra, se puede comer sin problemas. También en los quesos jóvenes de corteza limpia y sin tratar  como el de Tetilla, Nata de Cantabria, o Arzúa-Ulloa, entre otros.

Y en este elemento radica un sencillo truco para que el queso resulte más saludable e incluso engorde menos. Con retirarla y no comerla darás un buen tijeretazo a su aporte de grasa.

"Si retiras la corteza de un queso blando como el Brie, puedes reducir su contenido de grasa en dos tercios", asegura Clarke. "La mayor parte de la grasa está en la corteza, por lo que puedes solo obtener la deliciosa parte líquida del medio".

Acompaña el queso con algo que aporte fibra

queso gorgonzola
Jon Sullivan/Wikimedia Commons

Un pedazo de queso con pera, uva o manzana no solo potenciará el sabor y hará el bocado aún más delicioso.

Además este aporte de fibra que trae consigo las frutas "amortiguará la absorción de las grasas", siguiendo con el consejo de Clarke. También sirve una rama de apio o algo de pan integral.

La razón es que el aporte de este componente ayudará a que tu cuerpo se sacie antes. A lo que también contribuye el contraste de sabores.

"Tus papilas gustativas quedarán satisfechas con menor cantidad de queso”, afirma la nutricionista. Por lo que también será menor el contenido de grasas.

Escoge variedades menos grasas como el feta o el ricotta

queso feta

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Siguiendo las indicaciones de la nutricionista los quesos frescos, como el feta o el ricotta, son más bajos en grasas que otras variedades. Por lo que pueden ser una opción saludable en tu intento de reducir el aporte de grasas saturadas.

Frente a estos, otros como el mascarpone y el Cheddar se encuentran entre los que más aportarán.

Sin embargo, si lo que buscas es una buena fuente de calcio el parmesano, el emmental y el gruyere son buena alternativa. Además también son ricos en vitamina A. 

Escoge siempre queso "real" ya que el procesado será menos sano

Comprar queso en el supermercado.
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En la sección de lácteos del supermercado fácilmente encontrarás productos que si bien aparentemente podrías tomar por quesos, no lo son.

Esto se da sobre todo en los rallados y en las lochas para sándwiches. Y lo que sucede con ellos es que no responden a la definición de queso dada por el BOE.  

Es decir, no han sido elaborados bajo la normativa de procesos de elaboración que establece la ley para este alimento. Y, por tanto, para su fabricación se tiende a utilizar materias primas de menor coste e ingredientes menos saludables.

De manera similar ocurre con ciertos sustitutos destinados a ofrecer una alternativa  a los quesos. No siempre son mejores para tu salud.

“Por ejemplo, algunos sustitutos del queso se elaboran con aceite de coco, que es muy rico en grasas saturadas. También es importante comprobar si el producto está enriquecido con calcio y los demás micronutrientes que aporta el queso ”, enfatiza Clarke.

Y, sobre todo, tómalo siempre con moderación

Hombre cortando queso
Reuters

¿Quieres una manera saludable de comer queso? Pues entonces hazlo siempre con moderación. 

Los expertos en alimentación afirman que este y otros lácteos, como la leche o los yogures, pueden formar parte de una dieta recomendable, mientras no se abuse. "El veneno está en la dosis", advierten.

De acuedo a las directrices dadas por el catedrático José María Ordovás, uno de los mayores especialistas a nivel mundial en nutrigenética y nutrogenímica, comer con moderación conlleva "todo en plato de postre".  Por lo que si te ajustas a esta medida no deberías preocuparte por disfrutar del queso.

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