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5 cosas que he aprendido moviendo fondos de riesgo corporativos

Susana Quintana-Plaza, inversora internacional
ECOSUMMIT

Conjugar la pasión por la aeronáutica con el mundo de los negocios no siempre es sencillo, pero Susana Quintana-Plaza, protagonista de la historia que nos ocupa, hace que lo sea. Esta española estudió ingeniería aeronáutica e hizo sus pinitos en compañías líderes de esta industria como Boeing, antes de dar un particular salto hacia el sector energético. El mismo que la llevó a afincarse primero en Londres y, luego, en Alemania, donde ha discurrido la mayor parte de su carrera profesional.

No en vano, Quintana-Plaza (en cuyo CV encontramos referencias de universidades prestigiosas como Harvard) ha estado al frente de diversos departamentos en firmas como General Electric o E.ON, la principal energética germana. En ella, Susana ocupó la vicepresidencia de Tecnología e Innovación, liderando un presupuesto de 100 millones de euros para la búsqueda, testing y lanzamiento de nuevos productos y modelos de negocio. Una aproximación en la que tenía mucho que ver la actividad del fondo de capital corporativo de E.ON, también bajo su batuta.

"Las eléctricas empezaron a ver en Alemania que tenían que estar más al día con los cambios del mercado, porque hasta ese momento habían estado más o menos protegidas pero tenían que adaptarse a nuevas tendencias, como el gas o las renovables", explica a Business Insider España. "

Me pidieron que comenzara a mirar a ver qué estaba pasando fuera de la organización y qué podía ocurrir en 5-10 años. Después de hacerlo, volví al consejo de dirección y les dije que esos cambios no iban a ocurrir tan tarde, sino que ya estaban pasando hoy en día. Y que los emprendedores y las startups eran los que tenían la innovación y la capacidad de moverse muy rápido que necesitábamos".

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Ahí comenzó su andadura en los fondos de capital riesgo corporativos, labor que repetiría -desde 2016 y hasta el pasado julio- al frente de Next47, el brazo inversor del gigante industrial Siemens que busca el mismo espíritu de disrupción que poseía este coloso alemán en 1847, cuando fue fundado. 

En la actualidad, Susana Quintana-Plaza es miembro del consejo de administración de dos de las startups en las que había puesto sus miras cuando ejercía como inversora -Wirecard y Hexagon Composites-. Una mujer con un amplio recorrido profesional y experiencia internacional que, como voz más que autorizada en estas lides, nos ayuda a entender cómo funcionan estos VC corporativos y cuáles son las lecciones que de ellos puede -podemos- extraer:

#1 — Valor añadido por encima del dinero

Dinero billetes
Getty Images

"Al ser una gran compañía somos más lentos a hacer cosas disruptivas, porque es algo menos natural para nosotros. La disrupción requiere la agilidad en la innovación, pero a cambio nosotros tenemos acceso al mercado, el visto bueno de los reguladores, la confianza de los consumidores y una gran capacidad financiera. Lo lógico es juntarnos con una startup que nos proporcione esas patas que nos faltan y, a cambio, le demos un alcance comercial más amplio y recursos económicos para su desarrollo. Y lo más normal es que invirtamos también en ellas, porque creemos en su futuro", explica Susana Quintana-Plaza.

"Sin embargo hemos de destacar que el propósito de un fondo de capital riesgo corporativo no debe ser solo invertir en startups para ganar dinero, sino que nos proporcionen valor en el mercado y que ellas también pueden crecer con el acceso que les damos a los clientes".

Susana lo tiene claro en este sentido: "Somos inversores y clientes al mismo tiempo, estamos invirtiendo para que esa compañía pequeña se haga grande y nos proporcione beneficio económico. Pero hay que mantener el complicado equilibrio siempre entre esos beneficios y cómo nos puede ayudar a los objetivos propios de la compañía, incluso a costa de alargar más el proceso de maduración y consolidación de la startup".

#2 — Invertir en productos maduros

Startup
Getty Images

"Hay muchos instrumentos como aceleradoras o incubadoras, pero un fondo de capital riesgo corporativo no está aquí para invertir en las primeras fases o ayudarles a decidir en qué tienen que trabajar. No buscamos startups de 2-3 personas en un garaje, sino proyectos que ya estén maduros y que busquen aumentar su alcance comercial o pegar un salto internacional. Si les tengo que decir cómo tienen que trabajar y cómo debe ser su producto, no me interesan", concluye la inversora. 

#3 — Talento e independencia

Un evento de networking para emprendedores y startups
Wikipedia

Parte de la clave de una buena estrategia corporativa respecto a las startups es acercarse (captar, si lo prefieren) nuevo talento que no estaba disponible hasta el momento. Y para atraerlo -y, especialmente, para evitar que se desmotive y abandone la empresa tras una eventual compra- es fundamental garantizar la independencia de los distintos proyectos.

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"Si invierto para limitar el crecimiento o para ganar menos de lo que debería ganar no tendría sentido. Nadie gana agregando algo que has comprado si no atiendes a que el talento, aunque tenga un contrato en vigor, desaparece en el momento en que no se siente libre. Y cuando el talento se va, se va también el producto y la innovación", explica Susana Quintana-Plaza, quien reconoce errores pasados en este sector al respecto:

"Es cierto que hay muchas historias de miedo en las que los corporativos no han hecho esto bien, comprando la empresa para eliminar competidores; también muchos fondos pequeños que lo han gestionado mal y solo han mirado por el beneficio, especialmente en Europa".

#4 — Manejar los equilibrios

Un hombre haciendo equilibrios sobre una cuerda.
Getty Images

Una de las premisas básicas de Quintana-Plaza es mantener el frágil equilibrio entre los intereses económicos de la compañía, la visión a más largo plazo de la misma y los objetivos propios de las startups invertidas.

"Si no inviertes para lograr ganancias financieras, el director financiero te corta el proyecto en dos años. Si no inviertes por cuestiones estratégicas, el presidente te corta en dos años. Todo es cuestión de balance, conseguir ganar dinero en una empresa que no lo hace y, al mismo tiempo, tener en cuenta los planteamientos a largo plazo de la organización", afirma la experta.

"Hace falta que todos entiendan qué valor directo le aportas, sino tarde o temprano desapareces".

5. Ver más allá

Un visitante de ARCO 2018 toma una foto a la obra 'Hell's gate' de Arturo Garrido.
Un visitante de ARCO 2018 toma una foto a la obra 'Hell's gate' de Arturo Garrido. ARCO

"Un problema a veces con los fondos corporativos es que dicen 'vamos a mirar a este segmento'... y solo miran a ese segmento. Deberías tener una premisa de dónde quieres invertir, pero también hay que mirar a la derecha y a la izquierda", concluye Susana Quintana-Plaza.

"Siempre digo que lo que lo que te mata no es lo que ves, sino lo que no piensas que te va a matar. Por eso tenemos que tener suficiente capital para apostar por startups que no aparecen en la estrategia vertical".

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