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5 lecciones que el fútbol debería aprender de la Super Bowl

NfL balones
Unsplash

Estados Unidos se arrodilla este domingo ante la Super Bowl, la gran final de la temporada del campeonato de fútbol americano (NFL) que enfrentará esta vez a los New England Patriots frente a los Philadelphia Eagles en medio de un espectáculo mayúsculo que mueve unas cifras casi imposibles de imaginar.

Nada resulta demasiado exagerado para describir el evento que protagoniza 49 de las 50 emisiones más vistas en la historia de la televisión estadounidense, con la única excepción del último episodio de la serie M*A*S*H, en el puesto número nueve.

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Los expertos apuntan a que más de 110 millones de personas encenderán el televisor para ver la Super Bowl durante la noche del domingo, madrugada ya del lunes en España (00.30 horas,  #0 y Movistar Deportes 2), en un evento que mueve más de 1.000 millones de dólares y durante el que, por ejemplo, se calcula que se venderán 1.300 millones de alitas de pollo y más de 14 toneladas de patatas fritas.

La gran fiesta del fútbol americano es una fiesta enorme para los aficionados al deporte y la punta del iceberg para la NFL desde el punto de vista del negocio. Por ello, en Business Insider España hemos hablado con varios expertos para intentar recopilar 5 lecciones que el fútbol puede aprender de la Super Bowl que se disputa este domingo en Minnesota.

Un evento que trasciende el ámbito deportivo

Katy Perry Super Bowl
Flickr/Huntley Paton

La Super Bowl va mucho más allá de un mero partido de fútbol americano. Esa es precisamente una de sus grandes fortalezas, puesto que el evento trasciende al deporte y ha conseguido seducir al personal por mil y una razones.

Los anuncios son uno de los elementos característicos de la Super Bowl. Se mueven en unas cifras inimaginables a este lado del Atlántico, imposibles de comparar si quiera con las grandes campañas publicitarias que se crean para final de año: hay millones de personas que encienden el televisor solo para ver los anuncios de la Super Bowl, que son creados a propósito por las marcas, que llegan a pagar 5 (o incluso más) millones de dólares por un spot de apenas 30 segundos.

El impacto de la Super Bowl es global a pesar de que la popularidad del deporte se concentra (fundamentalmente) en un único país, justo al contrario de lo que le sucede al fútbol. Eso es posible gracias, también, al gigantesco espectáculo que se monta en tiempo récord en cada descanso y que este año estará protagonizado por Justin Timberlake.

Pero la Super Bowl es mucho más que un partido de fútbol americano, un puñado de anuncios originales y un concierto de música. "Es un acontecimiento que dura toda la semana", resume Rafa Cervera, colaborador freelance de NFL UK. Todo está pensado para que el aficionado (e incluso el que no se siente atraído por el fútbol americano) se enganche al evento.

"Saben organizar grandes festivales muy participados por la gente. Aquí vamos al partido cinco minutos antes y lo abandonamos cinco minutos después", resume el economista José María Gay de Liébana y profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Barcelona, autor de La gran burbuja del fútbol

"Hasta las marcas publicitarias ofrecen ruedas de prensa para presentar los anuncios que se emitirán durante la Super Bowl", cuenta Cervera. Todo contribuye a agigantar un evento que tiene mil aristas y cosas que ofrecer desde el lunes hasta el domingo, día del partido.

El calendario oficial de la NFL incluye más de 50 eventos oficiales contando actividades lúdicas en hospitales infantiles de la ciudad, exhibiciones artísticas, desayunos que unen a jóvenes en riesgo de exclusión social con policías para cohesionar la comunidad o experiencias interactivas en plena calle.

Otro buen ejemplo es lo que hace la NFL el sábado, víspera del gran día, que aprovecha esa jornada para otorgar los premios a los mejores del año. Algo así como lo que la UEFA realiza a principios de temporada antes de la Supercopa de Europa, pero con un par de diferencias significativas.

"Aquí también se premia a los jugadores que más han destacado por su implicación con la comunidad, es un tema que el fútbol debería aprender", cuenta Cervera. Las obras benéficas y donaciones de estrellas del balón como Messi y Cristiano Ronaldo suelen aparecer en los medios de comunicación, pero al fútbol no se lo reconoce públicamente.

La NFL utiliza además la previa de la Super Bowl para nombrar oficialmente nuevos jugadores para su salón de la fama, un concepto muy americano que sirve para homenajear a las leyendas (ya retiradas) del deporte que han marcado una época y del que también podría aprender el fútbol.

Todo está pensado para la televisión (sin dejar de lado al aficionado)

Previa Super Bowl Aviones
Spc. Brandon C. Dyer

"El deporte y la televisión han ido siempre de la mano en Estados Unidos", resume Gay de Liébana, que alaba la organización del fútbol americano y lo bien trabajado que está el producto. La Super Bowl es, por supuesto, un espectáculo eminentemente televisivo y eso es patente a todos los niveles ya que la NFL no deja sitio para la improvisación: todo está guionizado y cuenta con la aprobación de los responsables televisivos. Todo, salvo lo que suceda sobre el césped.

El partido cumple una escaleta muy definida: todo el mundo sabe a qué hora exacta se va a cantar el himno nacional, en qué momento pasarán los aviones sobre el techo (esta vez cubierto) del estadio o cuándo exactamente se realizará la patada inicial, conocida en el fútbol americano como kickoff, prevista para las 00.30 horas.

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Evidentemente, la publicidad juega un papel fundamental en el desarrollo el partido: de antemano está pactado el número de interrupciones para emitir los bloques publicitarios, aunque el momento de cada pausa depende de varios factores e incluso el arbitro tiene potestad decretar un tiempo muerto. Todo esto, unido al espectáculo del descanso que dura exactamente 12 minutos, alarga bastante lo que dura un partido de fútbol americano (que ya es bastante): las tres horas de espectáculo están aseguradas.

"No todo el mundo está de acuerdo", explica Cervera. Los jugadores se suelen quejar fundamentalmente por esa extensión del período de descanso para dar cabida a músicos porque puede dejar a más de uno frío.

La NFL tiene meridianamente claro que los medios de comunicación son fundamentales para llevar su producto al público, otra lección exportable al fútbol de aquí. Seguramente, lo más conocido sea el día de la prensa, un concepto que han comenzado a exportar algunas competiciones europeas, pero que allí va un par de pasos por delante.

La cita es el lunes de la semana que acaba con la Super Bowl, así que sirve a modo de pistoletazo de salida. Además, la NFL ha cambiado recientemente el horario del evento para que sea retransmitido en directo en horario de máxima audiencia para conseguir un impacto todavía mayor. Y a la vista de los datos es todo un éxito.

Durante ese evento -por supuesto reconvertido en espectáculo- todos los jugadores de ambos equipos deben estar una hora disponibles para responder a las preguntas de los medios de comunicación bajo amenaza de sanción.

Solidaridad entre todos los equipos

Logo NFL
Flickr/Matt McGee

Una de las diferencias más elementales a nivel organizativo entre el fútbol americano y el fútbol europeo es la implicación de todos los actores que tienen algún tipo de papel en la cita: en la NFL, todos reman en la misma dirección llegando a extremos inimaginables en la Super Bowl para la perspectiva europea.

"En la NFL los ingresos televisivos, los comerciales y todo el merchandasing se reparte a partes iguales entre las 32 franquicias de la liga", explica Cervera. Eso quiere decir que el dinero que se gaste este domingo un aficionado en comprar una gorra oficial de los New England Patriots irá a parar a las arcas de todos los equipos.

Incluso se reparten los ingresos generados por las entradas vendidas: el 60% de ese dinero se trocea en partes iguales para cada franquicia y únicamente el 40% va a las cuentas del equipo local. Un concepto impensable en el mundo del fútbol, pero que resume muy bien el espíritu de la NFL, donde todos reman en la misma dirección.

Eso sí, existe alguna que otra trampa. "En ese reparto equitativo no entran los palcos VIPS ni el parking y el equipo local se queda con los derechos radiofónicos", puntualiza Cervera.

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"La NFL es un modelo mucho más profesionalizado en el que no hay liderazgos absolutistas como pasa en España", explica Gay de Liébana, que denuncia que la bipolaridad del fútbol español durante los últimos años con el Real Madrid y Barcelona ha acabado siendo perjudicial frente a un modelo como el de la Premier League, donde existe más conciencia de reparto.

"Aquí en cambio ha habido ciertos egoísmos por parte de ciertos clubes grandes, que al manejar presupuestos grandes siempre salen ganando. Los americanos tienen otra perspectiva, pero otra cosa es que queramos y sepamos aprender de esos modelos de gestión deportiva más profesionalizados", sentencia Gay de Liébana.

Un buen ejemplo de todo es que, durante la semana de la Super Bowl, los jefes de prensa de todos los equipos de la NFL acuden a las conferencias que se organizan esos días con el objetivo de facilitar el trabajo a los medios: sería impensable que el jefe de prensa del Real Madrid o del Barcelona acudiera a cubrir la rueda de prensa del equipo rival.

"La idea en la NFL es que mientras la liga sea más fuerte, todos son más fuertes. En España a veces parece que se piensa al revés: 'si mis rivales son más débiles, yo soy más fuerte', pero eso no permite crecer a la competición. En Europa, quizá la que mejor lo haga sea la Premier League", resume Cervera.

Una experiencia única en el estadio

Estadio Super Bowl
Minnesota Vikings

Vivir una Super Bowl en directo es una experiencia única porque, para empezar, además de ver la gran final de la temporada de la NFL, los asistentes pueden disfrutar del concierto de un artista de talla mundial: Beyoncé, Prince, Madonna, Bruce Springsteem, The Rolling Stonres, Paul McCartney, Stevie Wonder o Michael Jackson son una buena muestra de la altura del evento.

Y aunque pueda parecer increíble, la NFL no paga a los artistas que se suben al escenario en el intermedio de la Super Bowl. "Cubrimos los gastos y costes de producción", explicaba una portavoz de la liga a Forbes hace un par de años. Aún así es un negocio redondo para los artistas si atendemos a los números: las ventas de Bruno Mars y Beyoncé aumentaron un 92% y un 59% respectivamente después de actuar en la Super Bowl.

"El espectáculo en sí se ha intentado imitar pero es muy complicado", resume Rafa Cervera. Desde hace dos años la final de la Champions League cuenta en sus prolegómenos con la actuación de un artista internacional: en la final de 2016 disputada en Milán la estrella fue Alicia Keys y en la final de Cardiff de 2017 el honor fue para el grupo Black Eyed Peas.

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Pero el concierto es solo un elemento más para algarabía del espectador. "Los días que hay partido hay ambiente desde muchas horas antes. La competición forma parte de todo un día festivo y eso significa que se va ingresando: los equipos tienen fórmulas para hacer negocio al margen del partido", reflexiona Gay de Liébana no ya solo sobre la Super Bowl sino sobre los partidos de la temporada regular de la NFL

La NFL ha conseguido además llevar a los estadios a un público familiar, lo que se traduce en un ambiente que poco tiene que ver con la tensión que se vive en muchos estadios en Europa. Aquí las cosas son diferentes en las finales de la Champions, en algunas competiciones como la Bundesliga y en algunos clubes concretos, pero aún sigue habiendo dramáticas excepciones.

"La gente no va a sufrir al deporte", sentencia Cervera. Y eso es evidente al visitar los estadios estadounidenses, exageradamente amplios y enormemente avanzados a nivel tecnológico. "Está todo muy acondicionado a la experiencia del público, puedes ir a comprar un hot dog y no perderte el partido ya que hay pantallas en todas partes", explica el analista.

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Las medidas de seguridad también son extremas en la Super Bowl, más parecidas a las de un aeropuerto que a las de la final de la Champions. Únicamente se puede acceder al estadio con bolsas de plástico transparentes con unas medidas determinadas y existe una larga lista de objetos prohibidos que incluye los palos selfie, trípodes y videocámaras, silbatos o las trompetas habituales en el mundo del fútbol que tanto dieron que hablar en el Mundial de Sudáfrica.

La NFL es la competición con mayor ratio de asistencia a los estadios, superando de media (sí, de media) el 98% del aforo total. Algunos de estos estadios incorporan en su seno auténticos centros comerciales, salas de cine y por supuesto zonas para pasar el rato con videoconsolas para emular a las estrellas con videojuegos de fútbol americano.

Vikings estadio VR
Minnesota Vikings

Curiosamente todos estos números de audiencia tanto en televisión como en los estadios se asocian con un deporte que tiene una marcada estrategia de concentración del espectáculo (en línea con el resto de grandes ligas norteamericanas): cada equipo disputa 16 partidos durante la temporada regular, por lo que los hinchas solo tienen 8 oportunidades para ver a su equipo favorito jugar en casa a lo largo de todo un año.

El fútbol en cambio, se ha extendido a todas horas y días de la semana. "Aquí tenemos un poco de inflación futbolística. Si lo dosificáramos sería mejor, pero es lo que a día de hoy ofrece Europa", resume Gay de Liébana, que cree que la cultura del país también juega un papel fundamental en la asistencia a los estadios. "Aquí en España tenemos muchas alternativas a ir a un partido de fútbol", añade recordando que el poder adquisitivo no siempre crece a la misma velocidad que el precio de las entradas.

Nick Harris, responsable de Sporting Intelligence, lo ve con otra perspectiva. "Existe un buen número de equipos importantes que venden más entradas a lo largo de la temporada que las franquicias de la NFL ya que juegan en total entre 17 y 19 partidos como locales", resume aludiendo también al enorme mercado que tiene el fútbol americano, el pasatiempo principal de un país con 320 millones de personas.

"No creo que los horarios de la NFL tengan nada que ver con los ingresos y tampoco considero que el fútbol esté sobreexpuesto más de lo que ha estado durante todas estas décadas", apunta Harris. "El fútbol es el único deporte verdaderamente global", sentencia.

La competitividad significa emoción hasta el último segundo

touchdown nfl
Maurice Harris

El factor sorpresa es elemental en cualquier deporte que se quiera considerar justo. Y aquí la NFL juega en otra liga si lo comparamos al fútbol europeo, sobre todo si la equiparamos con las competiciones domésticas. 

En los últimos 15 años solo cuatro equipos diferentes han ganado La Liga, cinco han conquistado la Premier League y en ese mismo período de tiempo diez equipos diferentes se han alzado con la Super Bowl, un número además relativamente bajo para el fútbol americano por el increíble dominio de los New England Patriots. Tampoco aguantan la comparación los campeonatos de Alemania e Italia, donde un mismo equipo (Bayern de Múnich y Juventus respectivamente) han ganado cinco de los últimos seis títulos disputados.

"Todo esto es resultado de que los clubes más grandes del mundo del fútbol se están volviendo cada vez más ricos y poderosos", cuenta Nick Harris, que explica que la UEFA ya es consciente de que esto es un problema. Liébana, sin embargo, critica que el Fair Play Financiero introducido por el organismo apenas ha cambiado las cosas.

"La NFL es mucho más justa gracias al draft y el tope salarial, pero también a la forma que se organiza el calendario y la aleatoriedad de los play-offs: todo el sistema está diseñado tener una competición más equilibrada", resume Harris, que subraya también que la diferencia entre los equipos que más pagan a los jugadores y los que menos pagan es mucho menor en comparación al fútbol europeo.

"Con estas herramientas ellos han buscado estabilidad y que los clubes puedan ser viables. Aquí sin embargo hemos sufrido la insostenibilidad de todo el modelo, con clubes que han quebrado o incluso desaparecido", explica Gay de Liébana, que subraya la estabilidad que aporta que exista un número determinado de equipos en la competición (sin ascensos ni descensos) porque eso da seguridad a los propietarios. 

Curiosamente la Super Bowl de 2017 fue la primera en decidirse en la Super Bowl, pero a lo largo de las últimas décadas ha regalado todo tipo de momentos épicos en el último cuarto del partido como cuando los Seattle Seahawks perdieron la gran final en la última jugada del partido a una yarda de la línea de anotación, lo que vendría a equivaler a fallar un gol con la portería vacía en el minuto 93.

La cuestión es que esa incertidumbre no es exclusiva de la Super Bowl sino que se extiende a toda la temporada regular. Y a pesar de que algunos datos reflejan que el fútbol americano es un deporte cada vez más predecible, la realidad es abrumadora: a lo largo de la temporada de 2016, por ejemplo, el 72% de los partidos se movieron en el último cuarto con una diferencia de ocho puntos (o menos) entre los dos equipos que se puede "remontar" con una anotación la conversión de una jugada de dos puntos.

Nada para reflejar todo esto como los Philadelphia Eagles, que acabaron últimos de su división en 2016 y solo un año después viajan a Minnesota para disputar la Super Bowl ante los todopoderosos Patriots. El espectáculo está a punto de comenzar.

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