5 tipos de personalidad que siempre lo tendrán muy difícil para triunfar en el trabajo

Mal compañero de trabajo
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  • Las empresas con buena salud tienen en su plantilla trabajadores de todo tipo para que la diáspora de personalidades logre crear nuevas ideas e iniciativas.
  • No obstante, hay una serie de personalidades que pueden considerarse tóxicas y que impiden avanzar a un trabajador que las tenga y hasta pueden bloquear el desarrollo de una empresa.
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El éxito en el trabajo se consigue gracias a una fusión de personalidades diversas que, pese a sus diferencias, entran en harmonía, crean ideas novedosas de la nada y hacen avanzar así a sus empresas y compañías.

Al menos, esta es la reflexión de Mike Kappel, emprendedor y fundador/director de Patriot Software, en un artículo realizado para el portal Entrepeneur.

En el texto, Kappel explica que, aunque toda personalidad debería ser bien recibida en una empresa, hay al menos 5 excepciones: 5 tipos de trabajadores que no solo lo tendrán difícil para triunfar empresarialmente, sino que además pueden paralizar o hundir a todo su equipo, departamento o compañía.

¿Llevas mucho tiempo sin ascender, conseguir aumentos de sueldo o sumar nuevas responsabilidades en tu trabajo? Puede que tengas uno de estos rasgos tóxicos.

Por suerte, todo tiene solución en esta vida (salvo la muerte y los impuestos), así que, una vez te des cuenta de esa faceta negativa de tu forma de ser, podrás ponerle remedio. Un rasgo tóxico no deja de ser una virtud que necesita ser limpiada un poquito.

1. El procrastinador

Procastinar procastinación
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Todo el mundo tarde o temprano procrastina. Según AllBusiness, el 95% de la población ocasionalmente dejar aquella tarea sumamente importante para el último minuto. 

El problema está en el trabajador que procrastina prácticamente siempre. Una persona con este perfil resulta dañina para su empresa. Si un trabajador normal pierde 2,09 horas laborales diarias en otras actividades (según CNBC), en el caso de un procrastinador nato esta cifra se puede duplicar o triplicar perfectamente.

"Además, ser procrastinador acabará afectando negativamente también tu propia económica", explica Kappel. "Por ejemplo, puedes decidir hacer la declaración de la renta a última hora, completarla mal por las prisas y llevarte multas posteriores por haberla presentado con errores".

Si descubres que, en efecto, eres procrastinador, es posible que detrás de este problema se esconde una obsesión perfeccionista. Las personas que quieren hacerlo todo perfectas pueden no empezar una tarea por temor a no cumplir sus estándares desmedidos.

"Para combatir la procrastinación, intenta centrarte y hacer una tarea cada vez, duerme más y busca nuevas formas de motivarte (por ejemplo, haciendo ejercicio)".

2. El pelota

Trabajadores ayudándose.
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Una empresa progresa y se desmarca de la competencia gracias a las ideas que surgen de diferentes puntos de vista. Si todo el mundo dijera que "Sí" a las propuestas de los superiores, sin cuestionarlas o sin ofrecer una alternativa más útil, cada oficina se quedaría estancada en su día de la marmota particular.

Es por eso que hay que vigilar con los pelotas. Aquellas personas que priorizan tener a su jefe contento en lugar de tener su propia opinión e iniciativas

"Un buen líder quiere empleados que tengan voz propia, que sean capaz de mantener discusiones acaloradas dentro del contexto laboral, y que tengan la habilidad de comunicar por qué creen que algo puede funcionar (o no)", explica Kappel.

Si descubres que eres muy pelota, quizás has adquirido esta estrategia porque vienes de una empresa con ambiente tóxico donde se castigaba el tener criterio propio. Empieza a pensar por ti mismo poco a poco; si pretendes presentar una estrategia diferente a la del jefe de buenas a primeras, te estresarás y te saldrá el tiro por la culata.

3. El terco

Trabajador trabajadora eficiente
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El terco es el trabajador opuesto al pelota. Se trata de aquella persona que siempre tiene la razón, solo ella sabe cómo hacer crecer a la empresa y nadie más tiene ni idea, ni siquiera a los posibles asesores veteranos que contrate una compañía en casos puntuales.

El director ejecutivo y fundador de Patriot Software explica que un terco daña al negocio de estas formas:

  • Daña la moral de los compañeros
  • Aplasta todo intento de crecimiento y desarrollo
  • Cambia forzosamente la cultura de la empresa
  • Ahuyenta clientes
  • Bloquea intentos de comunicación y colaboración

"Para decirlo claramente, alguien que cree tener siempre la razón es una piedra en el camino de la empresa".

Si acabas de descubrir que eres un poco terco, empieza a cambiar aprendiendo a escuchar activamente las ideas y opiniones de tus compañeros. Verás que pronto acabas siendo la persona más flexible de tu equipo.

4. El controlador

Trabajador mandón.
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"Espera, antes de que te pongas a hacerte esta tarea, déjame que te la estructura en pequeños pasos fáciles. Mira, mejor superviso cómo lo haces por si acaso".

"Sí, ya sé que no debía estar en esta reunión, pero he decidido autoinvitarme para que no olvidéis en ningún momento cuál es el objetivo trimestral de este departamento. De nada".

El controlador es una persona que en lugar de trabajar está diciendo constantemente cómo se deben hacer las cosas, o rectificando a los demás.

Este tipo de personalidad suele estar muy presente en la jerarquía más alta de una empresa, y se le suele conocer como micromanager.

"Puede ser muy frustrante trabajar para o con un micromanager. Paralizan la creatividad y el crecimiento porque cogen más responsabilidad de la que deberían".

Si te cuesta confiar en tus compañeros (o en tus trabajadores si eres jefe), empieza a despreocuparte poco a poco. No tienes que estar en todas partes, y seguramente las personas responsables de una tarea son las más adecuadas para desarrollarla y que termine con buen pie.

5. El huraño

Trabajadoras cotillas
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El trabajador huraño se queda para él todo tipo de conocimiento que podría ser valioso para los demás: cómo usar ciertas herramientas, cómo organizar reuniones, los trucos para tratar a los clientes... Algunos lo hacen por accidente "y otros lo hacen porque quieren estar siempre un paso por delante que sus compañeros".

Si quieres averiguar si eres huraño inconscientemente, piensa en qué ocurre cuando te vas de vacaciones o has enfermado. ¿El rendimiento de tu equipo ha bajado? ¿Hay tareas que habías cedido que no se han cerrado, o se han hecho mal? Hay información relevante que te estás quedando para ti y es importante que compartas.

Si lo que temes es volverte prescindible si decides distribuir tu conocimiento, piensa que lo que la empresa más atesora es lo que genera estas ganas de recopilar información: curiosidad, pasión, motivación... Estos valores son intransferibles. Te definen a ti y a nadie más.

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