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50 días de cuarentena y 30 días de normalidad: investigadores de Cambridge proponen una nueva estrategia de desconfinamiento para reducir los riesgos sanitarios y proteger la economía

Una enfermera de Ondarroa
REUTERS/Vincent West
  • Un nuevo estudio comandado por la Universidad de Cambridge recoge varias líneas de acción frente al coronavirus para reducir las muertes de la pandemia y a la vez garantizar cierta protección económica ante sus efectos.
  • Las proyecciones se realizaron en 16 modelos de países de distintos y contemplan distintas estrategias. Una de las que más llama la atención es la famosa 50/30, que a su vez tiene dos vertientes distintas: una más estricta y otra flexible.
  • En líneas generales, el estudio asume que a mayores restricciones habría menos muertes, pero se podría alargar la pandemia.
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50 días de encierro estricto seguidos de 30 días con medidas suavizadas. Es la nueva estrategia para reducir las muertes de COVID-19 y garantizar al mismo tiempo cierto nivel de protección económica defendida por un estudio de la Universidad de Cambridge.

El informe, publicado este miércoles en la European Journal of Epidemiology, reúne a una cohorte de investigadores de nueve 9 con un objetivo: simular cómo distintas estrategias de bloqueo impactarían en la propagación del coronavirus.

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Muchos gobiernos han impuesto algún tipo de bloqueo para mitigar la transmisión del virus. Pero los responsables de la formulación de políticas en todo el mundo están calculando ahora formas de levantar gradualmente esas restricciones a medida que la pandemia pesa sobre la actividad económica, el miedo de los mercados y las cifras de colapso en los hospitales en hasta 16 modelos de países distintos.

Este informe sugiere un enfoque alternativo a los bloqueos indefinidos: alternar medidas más estrictas con intervalos más flexibles y abiertos, 50 días uno 30 días otro. De esta forma se mantendrían de forma consistente las pruebas efectivas, el rastreo de contactos y las estrategias de aislamiento, así como los esfuerzos para proteger a los más vulnerables de la sociedad. Esto se estudia mediante varios escenarios:

En el primero no se impusieron medidas de mitigación ni de distanciamiento social. En todos y cada uno de los países, la simulación predijo que el número de pacientes que requerían tratamiento en las unidades de cuidados intensivos (UCI) colapsaría el sistema y que, en última instancia, esto daría lugar a 7,8 millones de muertes estos 16 estados. En relativo a la duración de la epidemia, la mayoría de gobiernos tardarían más de 200 días en deshacerse de ella.

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El segundo escenario modeló un ciclo continuo de "medidas de mitigación" de 50 días, seguido de un período de 30 días de práctica libertad. Este patrón con laxas restricciones —distanciamiento, higiene, aislamiento del virus, cierre de escuelas...— redujo gradualmente las nuevas infecciones, y eso que ni en el peor de los casos incluían un cierre total.

Este escenario reduciría la tasa de reproducción del virus a 0,8 en todos los países. Sin embargo, aunque demostró ser eficaz durante los primeros tres meses, después del primer período de relajación los científicos descubrieron que el número de pacientes que requerían atención en la UCI superaría las capacidades de los hospitales. Esto llevaría a 3,5 millones de muertes en los 16 países y a entre 12 y 18 meses de pandemia.

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En el tercer escenario, el más estricto, se haría un ciclo de rodadura de "medidas de supresión" y cierres estrictos durante 50 días, seguidos de relativa relajación de 30 días. Con este método la tasa se reduciría a 0,5 y mantendría la demanda de UCI dentro de la capacidad nacional. Sin embargo, ya que más personas seguirían siendo susceptibles de contraer el virus al final de cada ciclo, la pandemia se prolongaría y duraría más de 18 meses en todos los países.

De darse este caso, además, la cifra de muertes por COVID-19 durante la pandemia se reduciría significativamente, con poco más de 130.000 fallecidos entre los 16 países.

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El supuesto asume que cada país tendría que definir por sí mismo cuánto tiempo durarían los intervalos para adaptarse a sus necesidades e instalaciones nacionales. En líneas generales, 3 meses de medidas estrictas de supresión sería la forma más rápida de terminar la pandemia, comenta el estudio.

Al mismo tiempo, si se aplicaran continuamente estrategias de mitigación más flexibles, se necesitarían poco más de 6 meses para que los nuevos casos se redujeran casi a cero.

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Rajiv Chowdhury, epidemiólogo de salud mundial de la Universidad de Cambridge y autor principal del informe, señala que el tercer escenario —rotar las medidas de supresión estrictas con períodos de relajación— podría permitir a las poblaciones "respirar" a intervalos. "Haría que fuese más sostenible, especialmente en las regiones con pocos recursos", reseña el experto.

Por su parte Oscar Franco, director del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna, en Suiza, añade que la investigación proporciona una opción estratégica para que los países controlen mejor el COVID-19.

"No hay una respuesta sencilla a la pregunta de qué estrategia elegir", menciona. "Los países, en particular los de bajos ingresos, tendrán que sopesar el dilema de prevenir las muertes relacionadas con el coronavirus y el fracaso del sistema de salud pública con el colapso económico y las dificultades a largo plazo".

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