Los 5 beneficios de las dosis de refuerzo que van más allá de la eficacia de la vacuna

Una sanitaria vacuna contra el COVID-19.

EUTERS/Jose Luis Gonzalez

  • Las evidencias científicas disponibles parecen confirmar que una tercera dosis de la vacuna mejora la eficacia de las candidatas autorizadas frente al nuevo coronavirus. 
  • Estos son los otros 5 beneficios que podrían aportar las terceras inyecciones de las vacunas desarrolladas contra el COVID-19. 
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Las dosis de refuerzo de las vacunas desarrolladas contra el nuevo coronavirus no parecen estar muy lejos de ser una realidad, pero la población general aún tendrá que esperar para recibir su tercera dosis.

Hasta la fecha, las inyecciones de refuerzo sólo se han recomendado para personas inmunodeprimidas, cuyo sistema inmunológico no es capaz de generar la misma cantidad de anticuerpos que los que no tienen este problema. 

Aunque algunos países, como Israel, China, Hungría, Emiratos Árabes Unidos y Rusia ya han comenzado a administrarlas. Y otros como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Austria o Canadá ya tienen fecha para empezar las campañas de refuerzo. 

España, por su parte, estima que la vacunación masiva con terceras dosis de las vacunas de ARN mensajero empezará en 2022, por los grupos prioritarios, como la primera ronda de inmunización. 

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Las evidencias científicas disponibles parecen confirmar que las dosis de refuerzo mejoran la eficacia de las vacunas, porque se construye a partir de un recuerdo. Así como que son seguras —con síntomas parecidos a los de la segunda dosis—. 

No obstante, lo más importante ahora mismo en las campañas de vacunación sigue siendo vacunar a toda la población, destaca el presidente de la Sociedad Española de Inmunología, Marcos López Hoyos, en una entrevista con Business Insider España.

"Más importante que la tercera dosis es vacunar a toda la población mundial. Si las infecciones se perpetúan en partes del mundo donde hay gente desprotegida existe la posibilidad de que el virus circule a altos niveles, se den otras variantes —como delta— y llegue algún día una que realmente sea preocupante, porque la respuesta que hemos creado con las vacunas no nos proteja", advierte. 

Pero en un futuro, estas dosis podrían ser imprescindibles para hacer frente al contagio con el SARS-CoV-2 y la enfermedad que el patógeno provoca.

Estos son los 5 beneficios que aportarían las inyecciones de refuerzo más allá de mejorar la efectividad de las vacunas. 

1. Mejorar la respuesta inmunológica a largo plazo

Chica recibe una dosis de la vacuna contra el COVID-19.

REUTERS/Amir Cohen

A menudo es mejor administrar múltiples dosis pequeñas de una vacuna que una única inyección, porque el organismo construye la respuesta inmunológica "como ladrillos en una pared", según Kylie Quinn, investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud y Biomédicas de la Universidad Real Instituto de Tecnología de Melbourne (Australia). 

Por ello es tan importante respetar el régimen de 2 inyecciones de las vacunas autorizadas para el COVID-19 —Pfizer, Moderna o AstraZeneca—. 

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La pauta completa es la que proporciona la protección más alta que pueden ofrecer las vacunas. 

"Nuestras células inmunitarias esencialmente recuerdan las vacunas que hemos recibido anteriormente y responden mucho más rápida y vigorosamente a las siguientes inyecciones", explica Quinn en The Conversation.

2. Ayudar a reconocer y responder mejor a nuevas variantes del virus

Un hombre recibe una dosis de la vacuna contra el COVID-19.

REUTERS/David W Cerny

En esta misma línea, las dosis de refuerzo podrían ser útiles para asegurar los altos niveles de inmunidad frente a posibles mutaciones del virus. 

Esto es lo que sucede cada año con la vacuna de la gripe, por ejemplo, que es un virus que podría cambiar cada año significativamente. 

De esta forma, el organismo estaría más preparado para reconocer un nuevo linaje y responder a una versión más agresiva del SARS-CoV-2.

3. Restaurar la inmunidad que disminuye a los 6 meses de la pauta completa o de una infección natural con el virus

Campaña de vacunas en España
Reuters

La inmunidad que estimulan las vacunas del COVID-19 o que se desarrolla tras pasar el contagio con el coronavirus sigue siendo una incógnita, más de año y medio después de los inicios de la pandemia. 

Uno de los beneficios que podrían aportar las terceras dosis o dosis de refuerzo es el de restaurar la inmunidad que empieza a descender a los meses de la segunda inyección (o tras una única dosis en el caso de Janssen) o tras pasar una infección con el SARS-CoV-2. 

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El presidente de Moderna, Stephen Hoge, reconoció tras la última presentación de resultados de la biotecnológica que estos niveles empezaban a disminuir significativamente entre los 6 y 8 meses después de la segunda inyección. Aunque para entonces la vacuna de Moderna aún es entre un 90% y un 93% efectiva

Lo mismo se ha descubierto tras la administración de Pfizer o Janssen, más después de la aparición de la variante delta. 

4. Frenar la aparición de nuevas variantes del coronavirus SARS-CoV-2

Científicos con muestras de coronavirus

Brendan McDermid/Reuters

Las nuevas variantes del coronavirus, tal y como se ha mencionado con anterioridad, pueden disminuir la respuesta inmunitaria del organismo

Esto se debe a que el virus muta para sobrevivir y puede volverse más contagioso o resistente a los anticuerpos —aunque la mayoría de las mutaciones no llegan a constituir variantes de interés o preocupación, como delta—.

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Aunque todas las vacunas siguen siendo efectivas contra los casos graves y mortales del COVID-19, los fabricantes investigan los efectos de un refuerzo, dosis actualizadas para las nuevas mutaciones del virus y vacunas polivalentes —que serían capaces de responder a diferentes formas del patógeno—.

5. Ayudar a las personas inmunodeprimidas a desarrollar los anticuerpos que no consiguieron tras la segunda dosis de la vacuna

Los países están preocupados por la posibilidad de que las vacunas COVID-19 estén empezando a perder eficacia; a pesar de algunos indicios preocupantes, aún no está claro que sea así

Ronen Zvulun/Reuters

Las personas con sistemas inmunológicos de moderada a grave son especialmente vulnerables al COVID-19 y es posible que no desarrollen el mismo nivel de inmunidad con las 2 dosis de la vacuna que los que no están inmunodeprimidos. 

Tanto la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) como la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) han respaldado la administración de las dosis de refuerzo para este grupo. 

"En los estudios se está viendo que los que no consiguen desarrollar más anticuerpos tras la segunda dosis, sí que lo hacen con la tercera", destaca López Hoyos en la entrevista con Business Insider España.

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"Para las personas mayores, que están en residencias, o para aquellos que tienen infecciones como el VIH podrían ser de gran utilidad. Todavía faltan evidencias para completar la película y tener claro qué es lo que tenemos que hacer", reconoce.

Aunque el inmunólogo defiende que más que una tercera dosis o la vacunación a menores de 12 años, es importante vacunar a toda la población mundial para evitar que el virus circule a altos niveles y mute hasta evadir la respuesta inmunológica que estimulan las vacunas.

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