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Las 6 dimisiones políticas más rocambolescas en España

Cristina Cifuentes, expresidenta de la Comunidad de Madrid
Susana Vera/Reuters

Dos botes de crema antiedad de Olay, a 20 euros cada uno en un supermercado de Vallecas, han tumbado a la ya expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

La imagen de Cifuentes como una ladrona de barrio en un vídeo de seguridad que sale a la luz siete años después del hurto la ha dañado más que 36 días en los que, jornada a jornada, han surgido datos como el acta con firmas falsificadas del jurado que evaluaba el postgrado de la política.

O la denuncia por parte de profesoras de la Universidad Rey Juan Carlos que afirman haber sido presionadas para ocultar que no calificaron su Trabajo de Fin de Máster (TFM).

Toda esta cascada de información ha sido confrontada por la protagonista. Con silencio al inicio, con varias comparecencias después, y sin que el TFM vea la luz aún hoy, un mes después del escándalo destapado por eldiario.es.

A la última pieza del puzle, el hurto de 2011, Cifuentes reacciona así: “Fue una cosa involuntaria. Me llevé por error unos productos, los aboné y no tuvo más trascendencia”. Casualidad o no, ya en 1995 se acusó a la política de posibles sustracciones en un colegio mayor.

Pero… ¿es Cifuentes la única que ha dejado el podio en una institución pública por motivos pintorescos? La hemeroteca responde: no. Aquí te lo contamos:
 

1. Por un pijama y un ambientador

El caso más próximo (por la causa, no por línea temporal) es el del diputado José Miguel Bravo Laguna. Este miembro del Partido Liberal dejó la formación en 1986 tras saberse que había robado un conjunto de ropa en un centro comercial de Londres.

En su momento aseguró que se había “deslizado” a su bolsa. Y, de hecho, sacó a relucir su reputación política para calmar los ánimos de los empleados cuando le desenmascararon.
 

2. “Mamporrero”, el insulto que pasó factura a un alcalde

El cabecilla del consistorio salmantino, Juan Antonio Benito de Dios, se vio empujado a dejar su cargo.

Lo hizo por su carta al presidente del Senado, Pío García-Escudero, en la que le descalificó con adjetivos como “indigente mental” por admitir una petición sobre la Ley de Memoria Histórica.
 

3. El juez del Constitucional que se saltó las leyes

El entonces magistrado del Tribunal Constitucional Enrique López fue detenido en junio de 2014, a las 7.30 de la mañana, por saltarse un semáforo en rojo, ir en moto sin casco y dar positivo en la prueba de alcoholemia en plena Castellana de Madrid.

“Reconozco los hechos y asumo las consecuencias”, dijo el también exportavoz del Consejo General del Poder Judicial, otro de los órganos judiciales más importantes de España.
 

4. Los tuits, un arma de doble filo

Gillermo Zapata
Flickr

La hemeroteca no perdona. Y un ejemplo claro es el rescate de publicaciones de 2011 que cuatro años después despertaron la indignación por chistes sobre judíos de Guillermo Zapata. “¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero”, escribió cuando aún no era parte de Ahora Madrid. Abandonó su puesto de edil de Cultura y pidió disculpas.

5. Se ‘infiltró’ en las oposiciones de su hijo

Hace una semana detuvieron a 47 personas por hacerse pasar por otras en los test de conducir.

Sin Policía Nacional de por medio, lo mismo hizo el alcalde de Firgas, Manuel Báez. El asociado del PP en Canarias suplantó a su hijo, Himar Manuel Báez Nieves, en las pruebas de acceso de más alto nivel a la administración pública.

Ocurrió en diciembre de 2017 y lo negó hasta que se vio forzado a apartarse de la primera fila local.


6. Viajes a Canarias a costa del contribuyente

Y, de isla en isla, llegamos al sexto político. A pesar de que hace cuatro años el escándalo cayó sobre el presidente de Extremadura, José Antonio Monago, quien visitó 32 veces a una mujer en Canarias de 2009 a 2010, no es la suya esta dimisión.

Quien cayó fue un diputado del PP en Teruel, Carlos Muñoz Obón, quien en un giro de guión magistral mantenía una relación con Olga María, la misma mujer a la que veía Monago años antes. Sus traslados Obón los pagaba con dinero del Congreso.

Y es que, como decía Esperanza Aguirre, experta en dimitir (lo hizo hasta tres veces), este acto es “fatal”. “Lo que se lleva es resistir”.

En ocasiones también hay políticos honestos que dejan el cargo por defender sus principios. Como el alcalde de San Isidro que abrió paso a los siguientes en este municipio alicantino por haber cumplido ya “al 100%” su programa”.

O el edil Fidel Romero, que simbólicamente dejó el bastón de poder en La Roda para que durante 24 horas hubiera una alcaldesa.

A la postre, ‘dimitir’ no es un nombre ruso y traspasa fronteras, como se puede ver en este listado: Otros políticos pillados que han tenido que dimitir.

 

 

    Este artículo ha sido publicado originalmente por upday España
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