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Así registra una cámara térmica la temperatura de tu cara si te has mojado con agua fría o llevas gafas: los puntos ciegos de una tecnología esencial para la desescalada

Un voluntario le toma la temperatura a una señora en la estación de trenes de Bilbao.
Un voluntario le toma la temperatura a una señora en la estación de trenes de Bilbao. REUTERS/Vincent West
  • La implantación de sensores térmicos para ayudar en la desescalada del confinamiento tiene varios desafíos: cómo afectará a la privacidad y cómo la tecnología evitará generar falsos positivos.
  • El investigador y especialista en termografía Juan Manuel Bermúdez ofrece 6 imágenes en las que se aprecia cómo una cara puede aparecer con una temperatura más baja por mojársela con agua fría o usar gafas.
  • Bermúdez precisa que ha usado un dispositivo que no se puede comparar con las cámaras termográficas más especializadas, con mayor resolución, precisión y sensibilidad.
  • Así registra una cámara térmica la temperatura de tu cara si te has mojado con agua fría o llevas gafas: los puntos ciegos de esta tecnología esencial para la desescalada.
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habla de "nueva normalidad" cuando se refiere a cómo será todo cuando la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus remita —y al menos, hasta que se encuentre una vacuna o un tratamiento efectivo—. Esta nueva normalidad estará ceñida a nuevos hábitos: distanciamiento social, mascarillas, guantes, y controles de temperatura.

Para esto último, los escáneres térmicos son esenciales. Grandes superficies como El Corte Inglés ya sopesan instalar estos dispositivos para controlar que a sus instalaciones no accedan personas con fiebre. En Bilbao, voluntarios de una asociación están utilizando este tipo de cámaras para controlarle la fiebre a los pasajeros de tren, como revelan imágenes de la agencia Reuters.

La implantación de estas cámaras termográficas se enfrentan a dos desafíos: por un lado, la invasión de la privacidad. La AEPD ha planteado la necesidad de que el Gobierno emita pautas y se regule el tratamiento de estos datos sanitarios. Por otro lado, esta tecnología cuenta con unos puntos ciegos.

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Estos puntos ciegos los delataba en este artículo Juan Manuel Bermúdez, doctor en Química e investigador posdoctoral en la Universidad de A Coruña y en la Universidad de Cambridge. Bermúdez es especialista en dispositivos termográficos, ya que los utiliza en su grupo de investigación. Gestiona una cuenta divulgativa en Twitter e Instagram sobre este ámbito: @thermogramer.

Ahora, Bermúdez ilustra estos puntos ciegos con 6 fotografías, que se ha tomado bajo distintas circunstancias: con la cara mojada con agua muy fría, con gafas, con la cara mojada al limpiarse con una toallita húmeda, o al haberse impregnado con crema facial.

Bermúdez matiza, eso sí, que el dispositivo que ha empleado para tomar estas imágenes "no está diseñado específicamente para detectar a personas con fiebre", por lo que "no tiene tanta resolución, sensibilidad o precisión como los dispositivos empleados para tal fin". "Además, usa un programa que procesa las imágenes para aumentar la resolución de manera artificial".

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En otras palabras: el dispositivo que ha empleado Bermúdez no se puede comparar, bajo ningún concepto, con los sensores que las empresas especializadas están adquiriendo. Eso sí, las imágenes "sí que nos sirven para observar de manera cualitativa qué cambios existen en la temperatura superficial de nuestra cara en diferentes condiciones". 

"Por otro lado, cabe mencionar que tras pasado un tiempo, la temperatura volverá a su estado inicial", recuerde el investigador.

Una persona sin gafas

Cámara térmica sin gafas.
Cámara térmica sin gafas. @thermogramer

En la derecha de la imagen aparece una escala: el rojo más claro son zonas del rostro que están a 37º, mientras que en las zonas con el azul más oscuro son entornos a 23,8º.

Esta imagen muestra el rostro de una persona sin gafas. Por lo que se puede ver en ella, en la frente se detecta con más intensidad una temperatura corporal más alta.

Una persona con gafas —el vidrio es opaco a la radiación infrarroja—

Cámara térmica con gafas.
Cámara térmica con gafas. @thermogramer

Aquí, el sujeto lleva gafas. En este caso, "el vidrio es opaco a la radiación infrarroja", por lo que la zona aparece en azul.

Cara lavada y seca: la temperatura desciende en algunas zonas

Cámara térmica con la cara lavada y secada.
Cámara térmica con la cara lavada y secada. @thermogramer

Se puede apreciar cómo en la frente hay zonas en las que el rojo no es tan intenso: esta imagen se ha capturado justo después de que el sujeto se haya lavado la cara con agua fría y se la haya secado.

Cara mojada: las mejillas están muy frias y el calor en la frente disminuye

Cámara térmica con la cara mojada y sin secar.
Cámara térmica con la cara mojada y sin secar. @thermogramer

Aquí el individuo no se ha secado la cara después de habérsela mojado. Las mejillas están ahora azules, a apenas unos 25º. La zona de la frente ya no aparece de color rojo o rojo intenso; hay zonas incluso verdes.

Una toallita húmeda también enmascara la temperatura superficial de la cara

Cámara térmica con toallita húmeda.
Cámara térmica con toallita húmeda. @thermogramer

Con una toallita húmeda, la frente también aparece con un rojo o un amarillo menos intenso.

Y una crema facial, también

Cámara térmica con crema facial recién echada.
Cámara térmica con crema facial recién echada. @thermogramer

Una crema facial incentiva la aparición de puntos rojos, pero también camufla la temperatura real en algunas zonas de la cara. De hecho, Bermúdez incidía en que algunos casos en los que hubiera luz o calor reflejada o quemaduras superficiales, la temperatura registrada también podría variar o ser anómala.

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