6 lecciones que los líderes deben aprender de Martin Luther King

Día de Martin Luther King
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  • Martin Luther King fue un líder nato, y sigue siendo un ejemplo a seguir, una muestra de que un líder debe ser fiel a su causa, servir de altavoz a los demás, y, sobre todo, ser optimista.
  • Recuerda sus palabras: “si ves que algo no va bien, debes hacer algo, debes decirlo, debes meterte en medio”. 
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Hoy, lunes 18 de enero de 2021, se celebra en Estados Unidos el Día de Martin Luther King, una de las figuras más importantes de la historia moderna, un activista que revitalizó el movimiento por los derechos civiles para los afroestadounidenses, un abanderado de la revolución pacífica. Pero, sobre todo: un líder nato.

Para celebrar su Día, aquí tienes seis lecciones valiosas que todo líder puede sacar de Martin Luther King. Tanto si eres líder en una empresa como líder más espiritual, seguro que estos consejos te resultarán útiles. 

1. Un líder debe estar 100% comprometido en lo que cree

Un líder debe estar totalmente comprometido con los valores, los suyos y/ los de la empresa. De esta forma, despierta la inspiración y la admiración de los demás, y demuestra que es importante seguir adelante aunque las cosas salgan mal (y, spoilers: saldrán mal, al menos al principio).

Martin Luther King creía en la igualdad social, en un futuro sin violencia, en el discurso como arma. Se mantuvo firme en sus principios aunque fue arrestado más de veinte veces a lo largo de su vida. Siguió adelante pese a que sufrió diversos atentados contra su vida. Uno de ellos, por desgracia, letal.

King podría haber cambiado el rumbo de sus discursos, podría haber dejado sus protestas contra la Guerra de Vietnam, por ejemplo. Pudo abandonar, y habría estado en su derecho, tras el atentado contra su vida en septiembre de 1958. Pero eso último solo le indicó que debía abrazar aún más sus valores.

De ahí que su legado siga vivo, décadas después de su muerte. 

Evidentemente, tu caso no tiene que llegar a ese extremo. Pero sí que debes mantenerte firme. La competencia, la vida, el azar… todo te pondrá a prueba constantemente, y cualquier desvío por tu parte, cualquier indicio de querer desentenderse, provocará que dejen de seguirte o, peor aún, que dejen de creer en ti.

2. Un líder debe tener a los problemas, a los cambios y a la incomodidad como principales aliados

El “buen problema” es un término que John Lewis, por aquel entonces representante para el Congreso de los Estados Unidos, utilizó en 2018 en su tributo a Luther King para Times.

Lewis llama “el problema necesario” a estos inconvenientes, desafíos, retos… que desestabilizan el status quo, que pueden exigir mucho de sus participantes, pero que “algún día, alguna semana, algún mes, algún año, nos llevará a nuevas cimas”.

Martin Luther King era un líder que buscaba este “buen problema”. Y cuando no lo encontraba lo creaba. Contradijo los consejos de sus padres, que le advertían que debía mantener la cabeza gacha. Decir “no” a la normalidad establecida conlleva peligros, claro, pero la conformidad jamás llevará a un progreso importante.

Si eres un líder, escucha a King cuando dice que “si ves que algo no va bien, debes hacer algo, debes decirlo, debes meterte en medio”. Puede que no seas tú el beneficiario directo del progreso, pero este acabará llegando. 

Y, recuerda, si todo va bien en tu empresa, negocio, proyecto… si no existen problemas aparentes: búscalos. Existen. Siempre existen. Lo que ocurre es que están muy bien escondidos y esperan al peor momento posible para revelarse.

Lider y su grupo
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3. Un líder debe compartir tu visión o ser el altavoz de las visiones de los demás

Está genial tener una visión, tener un objetivo. Pero si te lo quedas solo para ti, si nadie más lo conoce, lo tienes difícil para que se vuelva realidad. El motivo es sencillo: necesitas aliados, necesitas compañeros, necesidad una comunidad. El ser humano es un animal social, no queda otra.

La mejor forma de expresar una visión es hablar sobre ella. Martin Luther King dio cerca de 2.500 charlas, grandes, medianas, pequeñas. ¿Te imaginas qué hubiera ocurrido si no se hubiera atrevido a decir “tengo un sueño”?

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Pero King no solo hablaba de sus sueños. Fue una plataforma para muchos otros sueños que pertenecían a gente que no podía hacerse oír. Él fue su megáfono, él luchó para que ninguna visión quedara oculta en la oscuridad.

¿Cuánto hace que no comunicas tus ideas, proyectos y ambiciones? ¿Y las de tus empleados, ayudantes, socios…? ¿Conoces lo que ellos quieren? ¿Crees que podrías aunar sus intereses a tus planes?

4. Un líder debe tener el coraje de decir la verdad

Seguro que te sabes la teoría: un líder debe ser honesto, sincero, aunque la verdad duela, aunque la verdad sea cruel. Pero es difícil ponerlo a la práctica. Porque a casi nadie le gusta escuchar la verdad. Tu sinceridad “desarmada” causará ampollas, pero solo por parte de algunos que te escuchen. Otros se sentirán representados, defendidos o inspirados.

Martin Luther King no tuvo reparos en expresar su verdad durante su discurso tras recibir el Premio Nobel de la Paz:

“Me niego a aceptar la desesperanza como la respuesta final a las ambigüedades de la historia. Me niego a aceptar la idea de que la `enfermedad´ de la naturaleza del hombre le convierte en moralmente incapaz de alcanzar el `ser´ en el que debe transformarse".

“Me niego a aceptar la idea de que el hombre es solo un conjunto de restos y deshechos del río de la vida, incapaz de influir el transcurso de los acontecimientos que le rodean. Me niego a aceptar la idea de que la humanidad está trágicamente vinculada a la opaca medianoche del racismo y de la guerra, y que estas hagan imposible alcanzar el amanecer de la paz y la fraternidad”.

“Me niego a aceptar la cínica idea de que las naciones deben caer, una detrás de otra, en una espirar militarista al infierno de la destrucción termonuclear. Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán la última palabra en esta, nuestra realidad”.

¿Qué tal al leer solo este fragmento (extraído de Ersilias)? ¿Piel de gallina, verdad? Puede que hasta te hayan dado ganas de actuar, de hacer algo, aunque sea documentarte más sobre esta figura histórica y sobre el resto de sus discursos.

Este es el poder de su “verdad desarmada”. Imagina la de obstáculos que puedes vencer, objetivos que puedes cumplir, si aúnas el coraje suficiente para hacértela tuya.

Empatía y ayuda
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5. Un líder debe ser empático e invertir tiempo y energía en entender a los demás

La empatía es una habilidad que por desgracia está muy infravalorada. Sin ella, es imposible crear y mantener un equipo afín. Sin ella, es imposible que germine la lealtad, el compromiso. Pero la empatía no es solo útil dentro del equipo, lo es también fuera: si aprendes a ponerte en la piel de tu audiencia potencial, podrás anticipar cómo reaccionarán a tus planes y podrás itinerar con mayor acierto (vía Forbes).

Martin Luther King dedicó tiempo y esfuerzo para entender los problemas a los que se enfrentaba la comunidad por la que luchaba. Incluso llegó a mudarse a un distrito arruinado para vivir en carne propia las ordalías provocadas por la desigualdad (vía NewYork Times). 

En tu caso, no necesitas irte a vivir con tu audiencia. Pero, ¿qué tal si descubres a quién siguen en Facebook? ¿Qué les hace reír? ¿Qué temen? ¿Por qué causas lucharían? Resolver cualquiera de esas preguntas te llevará mucho tiempo, pero las respuestas no solo te ayudarán a nivel estratégico: te ayudarán a sentir la conexión con el resto de seres humanos.

6. Un líder debe ser, ante todo, optimista

Numerosos estudios científicos han demostrado que los mejores líderes son optimistas (vía Life Hack). Un líder optimista invierte su tiempo en pensar en soluciones, en lugar de quejarse de los problemas. Se alegra cada vez que fracasa porque eso significa que está más cerca del éxito. Comunica con acierto sus planes, ya que no se deja atrapar por la inseguridad tartamudeante. Y, finalmente, son unos visionarios.

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¿No es esa la palabra que podría englobar todo lo que fue Martin Luther King? King tuvo un sueño. Un sueño que jamás abandonó porque sabía que seguiría vivo incluso mucho después de su muerte. 

“Tengo un sueño. Un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: creemos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres son creados iguales”.

“Tengo un sueño. Un sueño de que un día en las coloradas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos propietarios serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad”.

“Tengo un sueño. Un sueño de que un día incluso el estado de Misisipi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, se transformará en un oasis de libertad y justicia”.

“¡Tengo un sueño hoy!”. (fragmento extraído de ElMundo)

¿Cómo podría un líder pesimista crear un texto solo la mitad de potente que este?

Así que ya sabes: sueña. Sueña a lo grande. Sueña como cuando estaba en la infancia y todo era posible. Ayuda a los demás a soñar también. Pues solo de esta forma podrás hacer germinar el proyecto que tengas en mente.

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