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Las 7 habilidades de supervivencia que te salvarán la vida

Encendiendo fuego
GettyImages

La mejor herramienta para la supervivencia es una mente fría.

No sabes a qué situaciones extremas puedes estar expuesto, ni cuánto tiempo te encontrarás desamparado. Ahorra tus fuerzas, anticípate a los peligros de la naturaleza y no pierdas de vista tu objetivo, que es llegar con vida de nuevo a la civilización. 

Tras haber participado en La Isla, el programa de supervivencia extrema de La Sexta y A3 Media, y haber pasado treinta días en una isla desierta del océano Pacífico, sin comida, sin refugio y sin agua, puedo darte siete claves que te servirán para sobrevivir.

Si necesitas un manual para sobrevivir con más trucos, y guías para construir un refugio, una embarcación o un filtro de agua, no dejes de leer Sobrevivir en la isla, basado en una experiencia real de supervivencia. Puede que tu vida dependa de ello.   

1. Encender un fuego, un básico para cocinar y calentarte

El fuego tiene muchas funciones en una situación de supervivencia. Sirve para cocinar alimentos, llamar la atención, alejar a los animales salvajes, calentarte y hervir agua, y además supone una gran victoria moral. Si no tienes con un eslabón, ferrocerio o un simple encendendor, puedes acudir a diferentes modos de encender una hoguera

Lo más sencillo es utilizar unas gafas o el cristal de una linterna para prender hojas secas concentrando la luz del sol. Si no es posible, pero cuentas con yesca  adecuada, existen dos procedimientos mecánicos que permitirán (después de mucho esfuerzo) encender una llama. El primero de ellos es fabricar un arco con una rama flexible y el cordón de una de tus botas y arrancar el fuego mediante fricción. Los materiales son tan importantes como el procedimiento. 

Si estás perdido en una zona con bambú seco, puedes utilizar un procedimiento de sierra, frotando dos pedazos de madera, para conseguir una brasa con que encender una hoguera. Hay que preparar la leña antes de ponerse a trabajar, para conservar el fuego sin mayor dificultad.  

 

2. Igual de importante es poder conseguir agua dulce

La falta de agua puede matar a una persona en tres días. Por eso conseguir agua dulce es una de las habilidades esenciales para sobrevivir.

Si no cuentas con una fuente natural, lo mejor es tratar de destilar agua, bien hirviendo el agua salada del mar y recuperando el vapor mediante un alambique (puedes fabricarlo con un tubo de plástico) o aprovechando el rocío de la mañana. Este segundo sistema consiste en colocar bolsas de plástico –tratando de que resulten lo más herméticas posible- alrededor de ramas. El calor del sol hace que se condense la humedad y te brinda unas gotas que nos podrían salvar la vida. 

Si está en tu mano, el agua de ríos y charcas debe ser hervida y filtrada antes de su consumo. Se puede fabricar un filtro cortando una botella de plástico y vertiendo diferentes capas de piedras, arena, carbón y hierba seca, que elimina el mal sabor y los residuos flotantes. 

Puedes hervir el agua en recipientes de metal, de vidrio o en una sección de un trono de bambú. 

3. Cómo buscar y construir un refugio adecuado

A la hora de buscar un lugar de descanso debe primar una regla; mantener la simplicidad.

Un refugio de supervivencia debe ser útil, pero no hacerte malgastar demasiada energía transportando materiales, así que lo recomendable es aprovechar el entorno, en particular cuevas o zonas con vegetación frondosa.

Lo ideal es que tu cama esté elevada del suelo, para evitar la humedad y a los animales peligrosos que reptan. Un tejado a una o dos aguas (con hojas de palmera) es suficiente para protegerte de la lluvia. 

En entornos fríos, lo mejor es cavar el refugio en la nieve y cubrir la parte superior con bloques de hielo, como en un iglú. En ese caso, debes colocar una lona, o vegetación entre tu cuerpo y el suelo, para evitar la pérdida de temperatura que pueda desembocar en una hipotermia. 

4. Cómo servirte de la naturaleza para poder orientarte

Saber orientarte es otro factor clave para sobrevivir en situaciones o entornos adversos. De noche, puedes utilizar las estrellas para situar los puntos cardinales, siempre que sepas en qué hemisferio te encuentras. De día puedes aprovechar el sol.

En medio de la jungla, donde no penetran los rayos solares, necesitarás construir una brújula. Puedes imantar un pequeño pedazo de metal mediante un golpe, y colocarlo sobre una superficie que le permita girar hacia el norte. Se puede apoyar sobre un corcho, un pedazo de madera o una hoja, y hacer que flote en el agua.  

Hay otros elementos de la naturaleza que te permiten saber dónde está el norte, como observar en qué parte del tronco de un árbol crece el musgo, o (si los conoces) seguir la dirección de la migración de las aves. 

5. Si quieres cazar, aprende a construir trampas

La caza consume mucha energía, de modo que en la medida de lo posible debes evitar seguir el rastro de los animales armado con una lanza. Si quieres cazar, es mejor fabricar una serie de trampas que trabajen por ti, y que además no alteren el comportamiento de los animales por culpa del olor. 

Existen muchos modelos que podemos construir en una situación de supervivencia dependiendo del entorno y la fauna que nos rodea. Fosos, trampas de resorte con que atrapar presas vivas e incluso presas artificiales para retener a los peces de un río o una poza. 

6. Busca ayuda enviando señales de socorro

Tu principal objetivo en una situación de supervivencia es encontrar ayuda. Una habilidad que te salvará la vida en una situación extrema es crear señales.

Pueden ser de muchos tipos: hogueras por la noche y señales de humo de día, marcas en los árboles o un SOS escrito con piedras para que se lea desde el aire, e incluso señales sonoras, como el uso de un silbato en el mar.

Debes buscar núcleos de población, siguiendo la corriente de los ríos en dirección a la desembocadura, y observando el terreno desde terreno elevado. 

7. Aprende a protegerte de los asesinos de la naturaleza

Una vez que hayas conseguido hidratarte y tener una fuente de alimento (además de protegerte de las temperaturas extremas), aún estas expuesto a muchos riesgos.

En la naturaleza existen dos asesinos: altura y profundidad. Una caída desde un árbol puede matarte directamente, pero si no lo hace, una pierna rota te imposibilita para labores de caza y construcción. Si se produce una fractura cerrada puede causar una hemorragia interna que te debilite, y si es abierta puede infectarse. Es mejor dar rodeos o fabricar herramientas para acceder a lugares elevados que arriesgarse a una caída. Ten en cuenta que además, la situación te habrá debilitado.

Lo mismo ocurre con moverse por aguas profundas. Si te quedas enganchado o la corriente te empuja en ríos de gran caudal o en el mar, pondrá en peligro tu vida. Mejor vadear por lugares conocidos, y mantenerse siempre en zonas en que el agua no cubra por encima del pecho.

También se debe evitar la intoxicación (en particular no ingerir ningún hongo que no conozcas, carne en estado de putrefacción o peces globo o de roca). Si no queda otro remedio, antes de comer nada, conviene frotarlo en la piel, por si genera reacciones alérgicas. Después, colocarse en la boca un pedazo muy pequeño y esperar, y si no hay reacciones, comerlo con medida. Si te sientes mal después de haber probado un alimento desconocido lo mejor es provocar el vómito. 

El sentido común es la principal habilidad de supervivencia que hay que tener para salvar la vida. 

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