Pasar al contenido principal

7 lugares secretos que Madrid esconde bajo la superficie

Madrid
Getty
  • Existen muchos lugares ocultos en el subsuelo de Madrid que guardan historias conservadas a través de los años.
  • Una intricada red de pasadizos, atalayas, cuevas-restaurantes, búnkers, estaciones de metro abandonadas, una mina o un hamman son algunos de sus secretos.
  • Esto es lo que la capital esconde bajo su tan conocida superficie.
  • Descubre más historias en Business Insider España.

Hay muchas formas de conocer Madrid. Muchas, incluso de enamorarse de ella. Está el Madrid de película y el de la literatura, la ciudad de la arquitectura, el arte o el deporte, hay rutas gastronómicas y de compras, un Madrid que se palpa en los musicales de la Gran Vía y otro en las azoteas de moda. Coinciden en algo: discurren en la superficie de una ciudad que, sin embargo, oculta bajo el subsuelo un buen puñado de tesoros.

Desde estaciones de metro fantasma a baños turcos, pasando por restos arqueológicos, búnkers y minas, estos son algunos de los tesoros de Madrid.

La estación fantasma

Llamada también el Andén 0 lo cierto es que, desde que se habilitó como museo, la estación de Chamberí, en la línea 1 de Metro, dejó de ser un misterio.

Estación de Chamberí
La estación se mantiene como si el tiempo no hubiera pasado. Metro Madrid

Inaugurada en 1919 y cerrada en 1966, si antes había que emplearse a fondo para vislumbrar algo cuando el tren pasaba por allí, ahora se puede casi retroceder en el tiempo paseando por su andén, que se ha mantenido casi intacto. Tras franquear los antiguos tornos se pueden observar los carteles publicitarios de la época, hechos en cerámica, de la década de los años veinte, sus azulejos y una colección de objetos de la época.

Tampoco el cierre tiene nada de misterioso: la estación se clausuró por la imposibilidad de ensanchar los andenes según los estándares.

Una mina en Ríos Rosas

Resulta difícil asociar Madrid con minas de carbón por eso la visita a la Mina de Marcelo Jorissen es tan sorprendente. Visitarlo también tiene su miga: se abre solo -en condiciones normales- los primeros domingos de mes y se encuentra en el patio de la facultad de Ingenieros de Minas, en la zona de Ríos Rosas. ¿La razón? Se trata de una mina creada para servir como inusual aula de prácticas para sus estudiantes y lleva el nombre del decano que mandó construirla, tomando como ejemplo los yacimientos de León en los que Jorissen había trabajado como ingeniero.

Mina Marcelo Jorissen
Túnel de la Mina Marcelo Jorissen. TripAdvisor

Parece mentira que solo 75 peldaños bajo la superficie encontremos una galería de 50 metros que reproduce los elementos propios de una mina de carbón clásica: vagonetas, raíles, vigas de madera y pozo incluidos.

Leer más: 10 sitios realmente extraños que puedes ver a través de Google Earth

Como complemento se puede visitar también el Museo Minero, dentro de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía, que conserva una amplia colección de minerales de todo el mundo.

Un búnker en El Capricho

Bajo el coqueto parque de El Capricho, un oasis bucólico de vegetación donde el ruido de la ciudad se apaga por un momento, nos espera un viaje subterráneo a las entrañas de la Guerra Civil.

No está abierto todo el año, por eso hay que estar atento para apuntarse a las visitas guiadas que se organizan en algunos momentos del año.

Búnker de El Capricho
Búnker de El Capricho. EFE / Juan Carlos Hidalgo

A unos 15 metros bajo tierra y con unos 2.000 metros cuadrados es una de las construcciones militares más importantes de este tipo en Europa y se construyó en 1937 para albergar al alto mando republicano, hasta entonces instalado en los sótanos del Ministerio de Hacienda.

Las instalaciones del Búnker de la Posición Jaca (nombre en clave del Cuartel General del Ejército Republicano del Centro) se utilizaron hasta el final de la guerra y tras su clausura solo comenzaron a recibir visitas del público a partir de mayo de 2016.

Cuevas de Luis Candelas

A 150 metros de la Plaza Mayor y junto al Arco de Cuchilleros, una de sus entradas, encontró refugio el bandolero más famoso de la historia de Madrid: Luis Candelas.

Nacido en 1804, no se sabe a ciencia cierta dónde acaba la realidad y donde empieza la leyenda del personaje, que ha pasado a la historia como un ladrón profesional culto y refinado, bien vestido y de exquisitos modales. Entre sus ‘hazañas’ se cuentan el asalto a la diligencia del embajador de Francia y el robo al taller de la modista de la reina regente María Cristina. Por las cuevas, pasadizos y falsas puertas que había en la Plaza Mayor se movía como nadie, especialmente para escabullirse de la justicia aunque estos atajos no le valieron siempre.

Cuevas de Luis Candelas
Cuevas de Luis Candelas, bajo el Arco de Cuchilleros. Rincones Secretos

Fue atrapado y ejecutado por el método de garrote vil con apenas 30 años y, según la leyenda, sus últimas palabras fueron “Adiós Patria mía, sé feliz”.

Leer más: 22 lugares que han sido arruinados por el turismo masivo en esta década

Muchos años después, en 1949, el torero madrileño Félix Colomo Díaz transformó las viejas cuevas bajo el Arco de Cuchilleros en un restaurante que bautizó con el nombre del bandolero y con el que, en cierto modo, cumple los desgnios del bandolero, haciendo felices a quienes atraviesan sus puertas.

La Torre de los Huesos

De nombre inquietante pero no por ello -o quizás, precisamente por ello- menos seductora, la Torre de los Huesos es una atalaya islámica de casi mil años de antigüedad encontrada bajo la Plaza de Oriente de la capital.

El lugar exacto donde la encontramos es mucho menos poético en la actualidad: un aparcamiento subterráneo en cuyas obras de reforma, en 1996, se descubrieron precisamente los restos.

Sepultados y olvidados desde hacía siglos, observar estas piedras es recordar el Madrid amurallado y medieval, el que se vigilaba desde torres como esta, ubicada próxima a un cementerio musulmán conocido como Huesa del Raf y del que procede su nombre.

Túnel de Bonaparte

A los pies del Palacio Real, de donde parten numerosos pasadizos subterráneos a los que se ha dado todo tipo de usos, desde huidas a aventuras amorosas, se encuentra el Túnel de Bonaparte que conecta el Campo del Moro con la Casa de Campo.

Palacio Real
Del Palacio Real partían numerosos pasadizos y túneles. Pixabay / Kevin Ramirez

El corredor, de unos 55 metros, fue construido entre 1809 y 1811 por orden de José I Bonaparte para unir el palacio con la Casa de Vargas, su residencia habitual.

Leer más: Estos son los 20 lugares habitados más remotos del mundo

Se dice que lo usaron también Fernando VII, Alfonso XII y Alfonso III, este último tras la proclamación de la Segunda República.

Después cayó en el abandono, hasta que el Ayuntamiento de Madrid y Patrimonio Nacional lo incluyeron en un proyecto para poner en valor el complejo del Palacio Real, que abarca también el Museo de las Colecciones Reales. Su apertura estaba prevista para finales de 2018 y se proyectó convertirlo en una cineteca y un centro expositivo sin que de momento se haya materializado ningún plan.

Un hammam

Un oasis es, sin duda, lo que encontramos en el Hammam Al Andalus. Está construido sobre un aljibe con cientos de años de antigüedad, vestigio del pasado árabe de la ciudad, y es perfecto para reencontrarse con esa parte de la historia de la ciudad.

Hamman Al Andalus
Hammam Al Andalus Madrid

Pese a mantener la estructura y gran parte de los elementos constructivos originales, el hamman ofrece una reinterpretación contemporánea de los antiguos baños, un jardín de agua y silencio moderno en el que vivir un "Viaje del agua" a través de baños, masajes y rituales con los que conectar con la naturaleza interior.

 

 Artículo original de Cerodosbé.

Y además