7 razones que explican por qué el futuro de Alsa pasa por el hidrógeno y los principales retos a los que se enfrenta

7 razones que explican por qué el futuro de Alsa pasa por el hidrógeno y cuáles son los obstáculos a los que se enfrenta

A estas alturas todo el mundo tiene claro que terminará conduciendo un coche eléctrico. Sin embargo, existe otra tecnología de la que no se habla tanto: la pila de combustible, que utiliza el hidrógeno para alimentar un motor eléctrico y es 100% limpia, porque solo emite vapor de agua.

Ya existen en el mercado varios modelos de vehículos que se basan en esta tecnología. En España, por el momento, solo dos: el Toyota Mirai y el Hyundai Nexo. Y también se ha puesto en marcha la primera línea de autobús urbano de hidrógeno, que opera en Torrejón de Ardoz, indistintamente en las líneas 4 y 6 de la localidad madrileña.

Concretamente, ha sido la empresa madrileña Alsa la que ha apostado por esta tecnología, en colaboración con Toyota, siendo así una de las primeras en Europa con la tecnología de pila de combustible.

Miguel Ángel Alonso Juliá, director de Ingeniería de Alsa, ha compartido con Mobility Insider las 10 razones que explican por qué el futuro de Alsa pasa por el hidrógeno y los principales obstáculos a los que se enfrenta.

Miguel Ángel Alonso Juliá, director de Ingeniería de Alsa

Ventajas del hidrógeno frente a otros sistemas de propulsión

La primera ventaja es evidente: se trata de una tecnología con cero emisiones, igual que los coches eléctricos, lo que supone reduce la contaminación frente a los vehículos de combustión, gas o híbridos. Se trata además de un sistema silencioso, ya que el autobús circula sin hacer ruido, exactamente igual que un eléctrico.

Ofrece una mayor eficiencia, es decir, un menor gasto energético incluso que un eléctrico. Esto es posible porque no requiere de un paquete de baterías tan grande (en este caso son de 44 kWh de capacidad), lo que reduce el peso y, por tanto, el consumo, que en esta primera unidad piloto están constatando que ronda los 7,5 kg de hidrógeno cada 100 km.

El alcance o autonomía, es decir, el número de kilómetros totales que puede recorrer actualmente este autobús, también es mayor. Concretamente, de entre 400 y 500 kilómetros, mientras que un bus eléctrico alcanza un máximo de 200 km.

El Toyota Mirai y el primer bus urbano de España de hidrógeno de Alsa, ambos fabricados por Toyota

Además, la ventaja es que el tiempo de carga de un vehículo de pila de combustible es muy inferior al de un eléctrico y prácticamente se asemeja al repostaje de un vehículo de combustión: este bus necesita 12-13 minutos para llenarse por completo.

El comportamiento dinámico es otro beneficio implícito de que el bus sea menos pesado. Esto en principio es algo que nota más el conductor que los usuarios, pero seguro que en curvas los pasajeros también agradecen que no balancee tanto y, por tanto, el viaje será más confortable.

Sin duda, la implantación del hidrógeno será una solución necesaria para autocares largo recorrido, ya que Alsa es la empresa líder en España en este tipo de trayectos, con más de 2.000 vehículos en la actualidad, y necesita una tecnología limpia y eficiente para seguir adelante en el futuro.

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Inconvenientes del hidrógeno como tecnología de propulsión

Como toda tecnología, la pila de combustible conlleva ciertas pegas u obstáculos a los que se debe enfrentar. El primero es que es una tecnología menos conocida y quizás por ello con menos tirón. Una traba meramente psicológica, pero que le hace perder crédito frente a los vehículos eléctricos puros.

También está menos desarrollada y eso supone que hay menos oferta de buses, que por el momento solo son urbanos y no interurbanos o de largo recorrido. Aunque Fernando de Miguel, director financiero, de tecnologías de la información y de comunicación corporativa de Toyota España, explica que en aproximadamente dos años la demanda de este tipo de buses y autocares se verá satisfecha.

Fernando de Miguel, Corporate Affairs, IT & Finance Director de Toyota España

Otro inconveniente es el precio tanto de los propios buses como del propio combustible: la normativa exige que sea de origen 100% verde, algo que no siempre ocurre en el caso de los coches eléctricos. 

Actualmente, uno de estos buses cuesta unos 700.000 euros, por los 550.000 de uno eléctrico o los 270.000 de un diésel. Y el hidrógeno ahora mismo cuesta unos 10 euros/kg, cuando lo ideal es que se sitúe entre los 4-5 euros.

La infraestructura de recarga es otro de los grandes hándicaps de los vehículos de pila de combustible, porque en la actualidad solo 3 tres hidrogeneras en España. Alsa, de hecho, ha comenzado utilizando una hidrolinera, es decir, traen el hidrógeno en camiones y lo almacenan en sus instalaciones, lo que supone encarecer el proceso.

El objetivo de Alsa es que todos sus buses urbanos sean cero emisiones en 2035 y que en 2040 también lo sean los autocares de largo recorrido.

Las ayudas europeas procedentes de los fondos 'Next Generation' serán parte fundamental en este proceso. Si llegan, como está previsto, esta transformación será viable y así se podrá asumir el mayor coste de adquisición de los vehículos y se reducirá el coste del combustible.

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