8 consejos para ahorrar dinero cuando compras alimentos frescos

personas haciendo la compra, mercado, frutería
Unplash
  • Tener una nevera repleta de productos frescos es sinónimo de salud.
  • Pues rechazar los ultraprocesados y decantarse por alimentos "reales" es la base de toda dieta sana y equilibrada.
  • Aunque en general comprar productos frescos se asocia con un mayor gasto, no tiene por qué ser totalmente así.
  • Algunas estrategias pueden ayudarte a ahorrar dinero cuando compras productos frescos.
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Incluir en tu alimentación más frutas y verduras es importante para tu salud.

Consumir alimentos frescos, sobre todo vegetales y frutas, te proporcionará los nutrientes esenciales que tu cuerpo necesita para rendir de manera óptima.

No solo eso. Reducir el consumo de productos altamente procesado también es vital si quieres tener una vida más larga y libre de enfermedades serias.

Pero en general comer de manera sana se asocia con un mayor gasto de dinero. 

Aunque no resulte del todo fácil, comprar productos frescos sin que el bolsillo se resienta demasiado es posible.

Solo hay que tener en cuenta una serie de consejos a la hora de hacer la compra, para saber dar con el mejor precio.

1. Compra productos de temporada

mujer comprando en frutería
Rafael Marchante/Reuters

Es obvio pero a veces no está de más recordarlo, cuando un producto está de temporada es más abundante y cuesta menos producirlo, lo que hace que sea más barato. 

Además, al ser su momento óptimo también tendrá un mejor sabor. Por lo que todo son ventajas.

Antes de ir a comprar recuerda informarte sobre qué alimentos frescos están de temporada. No solo frutas y verduras, también los pescados, lo que además hace que apuestes por una compra más sostenible.

2. Compra solo lo que necesites

Pareja comprando frutas y verduras envasadas en el supermercado.
Getty

Y siguiendo con las obviedades, la mejor forma de ahorrar, sea lo que sea que vayas a comprar, es ceñirte a los que necesitas. Para qué vas a invertir en un kilo de tomates si después la mitad terminan podridos en la nevera.

Para ello, lo mejor es hacerte una idea de lo que necesitas en base a un plan de comidas semanal.

De igual manera no te dejes seducir por las ofertas de paquetes de mayor tamaño. Es lo de antes, aunque pueda parecer que en relación a la unidad sale más barato, no te compensa invertir en grandes bolsas de patatas (o del fresco que sea) si no estás seguro de gastar esa cantidad antes de que empiecen a perder calidad.

3. Deja de comprar fruta y verdura por su apariencia

Fruta en un mercadillo
Reuters/LEE SMITH

Todo el mundo lo sabe, pero pocos lo tienen en cuenta a la hora de hacer sus compras. En general, los productos frescos en grandes superficies y supermercados tienden a ser seleccionados por su apariencia. Favorecen que las frutas y verduras tengan un aspecto uniforme, un color determinado y sin  imperfecciones. 

Pero que sean así no significa siempre que vayan a tener mejor sabor o más calidad. Se trata solo de una "estratagema" de venta, que suele conllevar precios más elevados.

Por lo que si no te importa demasiado, y no debería, optar por piezas "más feas" seguro que esto te permite ahorrar dinero, ya que normalmente dichos productos se encuentran de oferta.

4. Evita intermediarios

Agricultor- tractor
Spencer Pugh/ Unsplash

Una forma de ahorrar dinero en frescos es comprarlos directamente a agricultores locales. 

Cada vez son más frecuentes compras de proximidad recurriendo a cooperativas de consumo en las grandes urbes.

En este sistema los consumidores apoyan previamente el trabajo del agricultor, a través de una serie de cuotas, normalmente mensuales. Esto les da derecho después a recibir cada mes una cesta con frutas y verduras frescas de la cooperativa.

5. Cultiva tus propios productos

Charlotte Arnoux, en la azotea de 700 metros cuadrados  de Bon Marche, donde se ubica su huerto urbano con vistas a la capital en París, Francia, 26 de agosto de 2016.
Charlotte Arnoux, en la azotea de 700 metros cuadrados de Bon Marche, donde se ubica su huerto urbano con vistas a la capital en París, Francia, 26 de agosto de 2016.
Regis Duvignau/ Reuters

No se trata de tener un gran jardín o vivir en el campo. Cultivar tus propios alimentos puede ser posible también en la ciudad. Por un lado, puedes probar a inscribirte en un huerto urbano. Otra vía incluso más cómoda es hacerlo en tu casa. 

Las semillas son baratas y algunas plantas no necesitan demasiado espacio. Destina parte de una terraza, un balcón o incluso la ventana de la cocina a plantar algunas semillas de hierbas aromáticas, lechugas o tomates. Alimentos que se consumen de manera habitual y en los que puedes ahorrarte una parte de tu presupuesto familiar.

6. No siempre la marca es sinónimo de calidad

Frutas
Reuters

Como en casi todo, la marca suele conllevar un precio más alto.

Pero, ¿realmente lo merece en productos frescos? Pues lo más probable es que no.

Si no quieres correr riesgos, lo mejor es que te dejes aconsejar por el dependiente sobre si realmente merece la pena pagar más por una etiqueta reconocible en una fruta.

Además, sellos como la Denominación de Origen o las Indicaciones Geográficas Protegidas pueden servirte como guía de que cierto producto posee unas cualidades o características determinadas.

7. Compra alimentos sin manipular

Un hombre con mascarilla compra verduras en un mercado
Reuters

Seguramente a casi todo el mundo lo de comprar una bandeja de champiñones o de piña ya preparada para consumir le suene bien.

Pero cuando se trata de ahorrar dinero, nada más alejado de ese propósito que decidirte por versiones lavadas, peladas, o precortadas. Toda esta manipulación te hará más cómoda la vida, pero a cambio de costar más dinero.

Además estarás invirtiendo en una mayor cantidad de plásticos, por los envoltorios que suelen conllevar este tipo de productos.

 

8. Compra productos en oferta

Una mujer mira la fruta en una frutería de un supermercado.
Reuters

Para ahorrar dinero lo más eficaz es comprar los alimentos más baratos.

Para ello, tan simple como comprar aquellos que estén en oferta. Si te apetecía comer berenjenas pero la calabaza está a mejor precio, por qué no cambiar el menú de ese día y pagar menos. Ahorrar puede ser así de sencillo.

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