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Los 8 motivos principales por los que tu negocio puede sufrir una inspección de Hacienda

Mirando las cuentas para cumplir con una posible inspección de Hacienda.
Getty Images

Decía Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de los actuales EE.UU., que "sólo hay dos cosas seguras en este mundo: la muerte y pagar impuestos". No iba desencaminado este político y diplomático nacido en Boston, puesto que, como seguramente ya habrás comprobado, Hacienda es implacable, no descansa, nunca ceja en su empeño —incluso a veces tras el fallecimiento de un deudor—, jamás duerme.

A pesar de que la máxima de Benjamin Franklin puede ser válida para todo tipo de contribuyentes —alguno pensará que nunca es lo mismo para las grandes fortunas—, hoy en día es especialmente aplicable a las pequeñas y medianas empresas y a los profesionales por cuenta propia, ya que la Agencia Tributaria destina el 80% de sus capacidades al control de ambos

En ese sentido, también hay que considerar que España es, sin duda, un país de pequeñas sociedades, especialmente de micropymes. No en vano, existen en la actualidad más de 3,2 millones de pymes en el país, siendo el 99,9% de las empresas totales. Así que, desde ese punto de vista, parece lógico que la Agencia Tributaria en vuelque en este segmento.

Qué puede impulsar a Hacienda a hacerte una inspección

En primer lugar, hay que tener claro que, seas contribuyente particular o societario, la Agencia Tributaria tiene pleno derecho a analizar tus cuentas, facturas y papeles. De hecho, no sólo puede, sino que debe hacerlo, al ser una de las funciones que tiene encomendadas.

Resulta indiferente que hayas obrado de forma sospechosa o que seas un ciudadano modélico —en este caso, obviamente es menos probable—, pues el personal de Hacienda tiene la potestad de hacerte una inspección rutinaria y discrecional si así lo considera. Si tienes todo en regla, no sucederá nada; si no es así, pues dependerá de la gravedad de las infracciones que hayas podido cometer.

Cómo actuar ante una inspección fiscal
Jarmoluk / pixabat

Motivos por los que puedes sufrir una inspección de Hacienda

Dejando la cuestión aleatoria a un lado, existe un serie de rastros, unas determinadas actuaciones que no suelen pasar desapercibidas al ojo avizor de los inspectores de la Agencia Tributaria. Estas son los motivos por los que pymes y autónomos pueden sufrir una inspección de Hacienda:

  1. No presentar las declaraciones de impuestos que correspondan a cada perfil.  
  2. Incluir en las declaraciones gastos que no son deducibles. Si trabajas por cuenta propia estarás más que acostumbrado a intentar desgravar todos los conceptos posibles. De hecho, resulta aconsejable que actúes de ese modo, ejerciendo tus derechos y usando las prerrogativas que te otorga la legislación para que tu bolsillo sufra lo menos posible. Hasta ahí todo correcto. Lo que no debes hacer es adjuntar pagos que no estén relacionados con tu actividad laboral. Si lo haces te arriesgas a que los inspectores de Hacienda se pongan a husmear en tus operaciones.
  3. De igual manera debes considerar las subvenciones. Estas ayudas deben figurar en tu declaración, salvo que cumplan las condiciones para quedar exentas.
  4. Los descuadres entre los modelos declaratorios de carácter trimestral y anual suelen resultar sospechosos bajo el escrutinio de los técnicos de Hacienda: si la información que aparece en unos y otros documentos no concuerda, existen más posibilidades de que haya una equivocación, una omisión o que la información remitida sea errónea (siendo consciente de ello o no quien la envía).
  5. Devolución del impuesto sobre el valor añadido. Este caso es uno de los cuales la Agencia Tributaria les presta más atención. Si has efectuado la declaración del IVA a través del modelo 303 y, según tus cálculos, te sale a devolver, deberás ser capaz de demostrar por qué es así si Hacienda te lo reclama. De todas formas, los reintegros deben ajustarse a las operaciones que hayas llevado a cabo. Como es lógico, a mayor montante que deba reintegrarte, más pondrá la lupa sobre ti.
  6. Gastos excesivos. Si no entra dinero, resulta difícil que salga. O lo que es lo mismo, si se da el caso de que apenas ingresas o lo haces poco, ¿cómo es posible que gastes mucho? A Hacienda no le gusta 'el dinero misterioso', aquel cuya procedencia es oscura. La Agencia Tributaria espera que haya un cierto equilibrio entre tus ventas y tus compras. Si no es así, de serte demandado, deberás justificar el motivo.
  7. Solicitud del NIF intracomunitario. Si tienes previsto vender o comprar bienes en países de la Unión Europea (UE), deberás contar, entre otros requisitos, con el número de identificación fiscal intracomunitario. Sin embargo, algunas empresas lo piden con el objetivo de evadir impuestos. Por ello, Hacienda puede comprobar si de verdad vas a hacer negocios en el exterior.
  8. Sociedades inactivas. Un negocio puede, por el motivo que sea, cesar su actividad (lo cual no significa forzosamente que desaparezca, puede quedar 'durmiente'). No obstante, si dejas una empresa en ese estado y te lanzas a abrir otra parecida, puede dar la sensación de que dejas algún lío atrás. Como consecuencia, corres el riesgo de que la Agencia Tributaria se interese por tus movimientos.

Cómo actuar ante una inspección de Hacienda

Hayas caído en uno de los ocho supuestos anteriores o te veas fiscalizado por una inspección rutinaria, ¿qué puedes hacer si Hacienda llama a tu puerta? En principio, tú eres el que mejor conoces cómo está tu negocio en ese sentido, quizá apoyado por tu asesoría o por el responsable financiero de tu empresa, si es que lo tienes (en las medianas esta figura resulta habitual, en las pequeñas, no tanto).

El primer paso que te recomendamos es analizar el tipo de inspección que vas a recibir. En general, suele ser una mera comprobación de datos, que puede ser exhaustiva, eso sí. Con esa información, después, puedes consultar a un asesor fiscal para que te oriente.

Si tienes un negocio con la documentación ordenada, todo será más sencillo, ya que Hacienda puede retrotraerse hasta cinco años en el tiempo. Es decir, que puede exigirte todos los papeles, los justificantes y las facturas del quinquenio anterior (en ciertos casos, incluso más). Un procedimiento inspector no tiene una duración exacta, pero, con la ley en la mano, puede llegar a extenderse hasta 18 meses.

Sea cual sea la situación, debes tener muy presente que negarte a colaborar o dejar de aportar los documentos relativos a la empresa que la Agencia Tributaria te demande, así como no permitir su correspondiente inspección, puede se calificado como de obstrucción o resistencia a la labor fiscalizadora.

Finalmente, también te verás en problemas —incumplimiento de obligaciones contables— si los inspectores detectan que existen omisiones en los libros y/o en los registros de la empresa.

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