Ancianas que roban chaquetas, mujeres que modifican cuadros o bedeles que barren esculturas: 8 obras de arte dañadas o robadas sin querer

Fat Car, obra contemporánea del artista Eric Wurm.
Fat Car, obra contemporánea del artista Eric Wurm.

Erin Wurm

Si hablamos de errores, robos u obras de arte dañadas sin querer, probablemente te venga a la cabeza el Ecce Homo de Borja. 

En agosto de 2012, a Cecilia Giménez, una aficionada a la pintura que antes había realizado algunos pequeños trabajos en otros centros religiosos, se le encomendó el retoque de la obra Ecce Homo de Elías García Martínez.

'Ecce Homo' original de Elías García Martínez.

Y bueno, el resto, es historia. El pequeño retoque se convirtió en una, digamos, reinterpretación de la obra, que dio la vuelta al mundo, por la deformación del rostro del Cristo.
 

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Tal fue la repercusión que un corresponsal de la BBC en Europa dijo que la obra se transformó en un "esbozo de un mono muy peludo vestido con una túnica de una talla inadecuada".

Restauración del Ecce Homo por Cecilia Giménez.

Como esta, existen más historias curiosas respecto al arte que, sin duda, merecen ser recordadas:

La chaqueta con dobladillo

Obra 'Old Masters' de Oriol Vilanova.

Uno ve una chaqueta olvidada, colgada de una pared y piensa: "Qué pena, alguien se la habrá dejado". Pero si estás en una exposición de arte contemporáneo, debes dejar a un lado las suposiciones porque probablemente, sea una obra de arte. 

Eso le pasó a esta jubilada de 72 años con la obra Old Masters, que formaba parte de la exposición y que no estaba protegida para que los visitantes pudieran tocarla, coger las postales que contenía en su interior, leerlas…

Pero claro, nadie contaba con que a esta mujer, la chaqueta le gustara tanto que decidiera llevársela a casa, y por si fuera poco, como no le quedaba bien, le hiciera hasta el dobladillo en las mangas. 

Sí, está mujer robó la obra firmada por el artista catalán Oriol Vilanova y expuesta en el Museo Picasso de París, y la modificó.

Pese a que los vigilantes del museo se pusieron a revisar las grabaciones de las cámaras y, efectivamente, vieron como la mujer se la llevaba en el bolso, no podrían hacer nada porque no tenían más datos sobre ella, ni de antecedentes, ni de compra-venta de obras de arte.

Por suerte, la mujer, al percatarse de su error, 15 días después volvió al lugar del crimen y devolvió la obra alegando que pensaba que era de alguna persona que se la habría olvidado allí. Por supuesto, dejaron a la mujer en libertad, y la historia quedó en una anécdota amigable.

El vigilante aburrido

Ni más ni menos que a comienzos de febrero de este mismo año, ocurrió un desastre al estilo Ecce Homo, pero esta vez en Rusia.

Un vigilante del Centro Yeltsin de Ekaterimburgo, estaba aburrido durante su primer día de trabajo y no se le ocurrió algo mejor que pintar unos ojos a una obra de arte valorada en casi 1 millón de dólares.

El hombre de 60 años arruinó la obra de la artista rusa Anna Leporskaya, que fue pintada entre 1932 y 1934.

Según informó The Daily Mail, la reparación costó más de 3.000 dólares, y por supuesto, el empleado fue despedido de inmediato cuando se revisaron las cámaras de seguridad. Además, tuvo que abonar la multa correspondiente, 470 euros.

Una fiesta que acabó mal, en todos los sentidos

Exposición de la obra '¿Dónde vamos a bailar esta noche?' en el museo Bolzano.

En 2015, en Italia, unas señoras de la limpieza recogieron y metieron en bolsas la obra de arte conocida con el nombre: ¿Dónde vamos a bailar esta noche?

Esta obra de arte estaba conformada por zapatos, confetis, colillas e incluso botellas de plástico vacías, y pretendía ser una metáfora de los años 80, representada con el final de una fiesta en la exposición de las artistas Goldschmied y Chiari en el Museo de Bolzano. 

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Según informaron, la trabajadora era nueva y debía limpiar la sala donde se había hecho la presentación de un libro ese mismo día. Desafortunadamente se equivocó de lugar y pensó que tenía que limpiar "ese desastre", que era la obra de arte en sí.

Lo bueno es que la historia acabó medianamente bien, porque lograron recuperar casi toda la obra de la basura y pudo ser recolocada de nuevo.

De nuevo a la basura

Mediating Landscape, en Sala Murat, Bari.

Esto ocurría en Italia un año antes que el suceso anterior. En 2014 un limpiador tiró por error obras de arte contemporáneas destinadas a ser parte de una exposición en Bari, al sur de Italia.

Las obras estaban hechas con papel de periódico, cartón y trozos de galleta esparcidos por el suelo como parte de la exposición de la Sala Murat. 

Por ello, el encargado de la limpieza de la sala, lo confundió con desperdicios o suciedad de los propios trabajadores que habían montado la exposición que recibía el nombre de Mediating Landscape.

La empresa de limpieza respaldó en todo momento al trabajador y se hicieron cargo de cubrir los costes de la obra, valorada en unos 8.000 euros. 

Multa de aparcamiento a una obra de arte

La obra de Wurm con la consecuente multa.

Puedes tener mala suerte en la vida y ser al que siempre le llegan las multas, o puede ser aún peor. Pueden multar a tu propia obra de arte por estar mal aparcada.

Es lo que le ocurrió al incomprendido artista austriaco Erwin Wurm. El artista es famoso por sus esculturas de coches deformados que muestran un enfoque humorístico de vehículos icónicos antiguos. 

En este caso, deformó esta furgoneta Mercedes, la dobló, subió sus ruedas trasera a la pared y fue multado con 30 euros por estacionar mal.

Obra pisoteada

Peanut-butter Platform.

Esta vez, el incidente ocurrió en Róterdam, en el museo Boijmans, con la obra Peanut-Butter Platform. La obra del artista Wim T. Schippers, famoso por sus obras con comida, fue pisoteada por varios visitantes al museo que caminaban despistados, en 2010. 

El punto más alarmante es que el museo pedía a las personas que habían pisado la crema de cacahuete que fueran ellos quien cubrieran los gastos de la reparación de la obra. 

Además, se negaron a poner ningún cordón o señal alrededor de esta porque, en su opinión, le restaría belleza. 

Pasión por las obras relacionadas con la basura

Una vez más otro de los escándalos más sonados del mundo del arte contemporáneo está relacionado justo con la incomprensión de quién lo mira.

El arte contemporáneo buscar crear reacciones en el espectador e intercalar ese arte con el mundo real, pero a veces la línea es tan fina... Que no se llega a entender del todo. Y más aún en 2001.

Un empleado de la limpieza de la Galería Eyestorm de Londres, barrió una obra de arte de Damien Hirst convencido de que se trataba de pura y simple basura. 

La obra consistía en una pila de botellas de cerveza, tazas de café, ceniceros con restos de cigarrillos... Y bueno, acabó una vez más en el contenedor.

Según El País, tanto la galería como el propio artista se tomaron bien este error, y lo consideraron como una apertura más al debate sobre qué es arte y qué no, de hecho Hirst calificó el suceso como: "tremendamente divertido".

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