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8 tipos de personas tóxicas que absorben tu energía (y debes evitar)

Personas tóxicas
Pixabay

Desperdiciar tu valioso tiempo con gente tóxica puede ser mucho más destructivo de lo que piensas. La investigación psicológica muestra que las críticas y los insultos son cinco veces más poderosos que los cumplidos. O lo que es lo mismo, que necesitarías tener cinco interacciones positivas para compensar el impacto de una negativa.

La influencia de la gente tóxica se extiende a todos los ámbitos de la vida: desde el trabajo y la formación a las amistades, la familia o las relaciones sentimentales. En todos ellos la inteligencia emocional es muy importante y la falta de empatía o las actitudes negativas salen muy caras.

Desde la Escuela de Negocios de Harvard calcularon el coste de contratar a un empleado tóxico y los resultados fueron tan implacables como espeluznantes: con respecto a contratar a un trabajador eficiente y brillante, tener a una persona tóxica en la plantilla sale el doble de caro, ya que además, impactarán en el rendimiento y la productividad del resto.

8 clases de personas tóxicas de las que debes escapar

Los siguientes tipos de personas pueden absorber tu energía y dejarte bajo mínimos. Para detectar quiénes son a través de sus síntomas, te proporcionamos las siguientes definiciones:

Los cotillas

Aquellas personas obsesionadas con conocer la vida privada de los demás para luego poder ser el centro de todas las miradas y tímpanos al surtir de chismes, rumores y cotilleos el ambiente, son sumamente nocivas. Tal y como advierte el escritor Nurjean Chaneco, “cuidado con aquellas personas que desean derribar y romper a los demás. Un día, te derribarán a ti también”.

“La desesperación autodestructiva”

Aquellas personas que siempre están a la defensiva y se niegan en rotundo a asumir la responsabilidad de sus malas decisiones contagian el drama y agotan la energía ajena, tal y como subraya a Inc la abogada Athena Ponce. Por supuesto, todo el mundo tiene malos hábitos, pero tener siempre la excusa a mano, la actitud arisca y la falta de autocrítica es un rasgo de personas tóxicas que no crecen ni dejan crecer a los demás, además de generar estrés y frustración.

Narcisistas conversacionales

Este término, acuñado por el aspirante a desarrollador de software Liam Hayes alude a las personas hablan mucho y constantemente de sí mismas, pero que no muestran ningún interés en escuchar y aprender de los demás o saber cuál es su estado de ánimo. Si conoces a alguien que pide consejo cada dos por tres sin preocuparse por ti, que solamente habla de sus experiencias y opiniones y que está feliz exhibiéndose delante de cualquiera, huye sin sentirte culpable.

Vampiros emocionales

Camuflados bajo formas muy diversas, este tipo de personas se caracterizan por el pesimismo y la cosmovisión negativa. Tras la interacción con ellos, el resto de interlocutores se sienten fatigados, apáticos y agotados. Algunos buscan compasión infinita ante problemas que no intentan resolver, otros critican sin piedad a los demás, mientras que otros tratan de hacer cómplices a sus oyentes y contagiarlos de su negatividad.

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Personajes inventados

Existen personas tóxicas cuya verdadera personalidad no coincide con la depurada imagen exterior que ofrecen. Estas personas actúan como espejos que reflejan la luz de los demás, pero no quieren ser conocidos por el resto, tan solo mostrar su versión filtrada -habitualmente bajo la que se ocultan heridas y un excesivo sentido de la autoprotección- y aparentar que nunca son vulnerables.

Los “que todo lo saben”

Aplicado al género masculino, el término que se suele emplear es del fenómeno del mansplaining. Se trata de personas que, en lugar de escuchar y dar voz a otras, se creen poseedoras de la verdad absoluta y quieren asesorar constantemente e imponer su visión sobre el mundo, incluso aunque ignoren el tema a tratar. Suelen pecar de exceso de ego, poco sentido de la autocrítica y falta de inteligencia emocional.

Envidiosos

Esta categoría de gente tóxica abarca a aquellos que necesitan minimizar las fortalezas y logros ajenos para sentirse mejor, no saben apreciar el trabajo duro ni son capaces de alegrarse por otros.  Habitualmente desean y envidian toda clase de atributos positivos en los demás, desde la profesionalidad a la fama, el éxito, el dinero o las alabanzas externas. Podrás detectarlos porque intentan mermar tu ilusión con reacciones negativas o hacerte sentir culpable por compartir tu felicidad.

Condescendientes y minimizadores de problemas

Por supuesto que algunos problemas son más grandes que otros y todos podemos exagerar sobre asuntos menores, pero este tipo de persona tóxica es aquel que siempre recuerda a los demás que están siendo excesivamente sensibles o preocupados y les insta a “tranquilizarse“. Suelen tenerse a sí mismos por adultos racionales, infantilizan los sentimientos ajenos y no ayudan, menospreciando los problemas y mostrando total indolencia e indiferencia ante las otras personas.

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