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Abandoné Facebook, Instagram y Twitter durante un mes y fue la mejor decisión que he tomado nunca

Dejé las redes sociales durante un mes. Así que me quité de Facebook, Instagram, Snapchat y Twitter. Solo necesitaba un descanso, era hora de aislarme.

Dejé de usar las redes sociales esta mañana y mi cerebro se está volviendo loco. Me di cuenta de la frecuencia con la que miro hacia abajo solo para ver si tengo una notificación. Cuando me levanto por la mañana, en el camino al trabajo, en el tren, caminando del tren al trabajo, a veces en el trabajo, lo siento, cuando llego a casa del trabajo. Es constante.

Vi un TED Talk de Cal Newport y dijo que entrar en redes sociales es como ir al casino. Crees que obtendrás un ‘me gusta’ y sales. Vuelves a pensar: "Recibiré la recompensa la próxima vez. Obtendré la recompensa la próxima vez. Recibiré la recompensa la próxima vez". Y simplemente te quedas sentado esperando que llegue una notificación para que puedas regresar.

Creo que probablemente no soy la única persona en mi generación que se siente de esta manera. Tengo amigos que usan Facebook para promocionar sus programas de música y enviar invitaciones para fiestas de cumpleaños. Las redes sociales son una parte muy importante de mi vida social, y eso podría ser algo que me estoy perdiendo.

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Espero, con este ayuno de redes sociales, que mi cerebro vuelva a calibrarse, y regresar a mi vida previa a las redes. Espero enfocarme más, ser más productiva, para que mi cerebro esté un poco menos disperso y en todas partes. Realmente espero inspirar a otras personas a hacer esto porque como una ávida usuaria de redes sociales, me gustaría probar que no las necesitamos.

Así es como sucedió.

El primer día de mi abstención en redes sociales fue un viernes, así que estaba en el trabajo y no las usé, no debería haber estado usando mi teléfono de todos modos. Me levanté el sábado para ir a almorzar con mi amigo. Llegaba una hora tarde y no tenía nada con lo que distraerme.

El segundo día, mi solución para evitar las redes sociales fue: "enviemos mensajes a cada persona que conozco porque estoy tan aburrida". Y luego, una vez que volví al trabajo, me fue un poco más fácil. Los compañeros de trabajo intentaban hacer que mirara videos en Twitter. En la primera semana, me curé de mi adictivo deslizamiento de pulgar y de revisar mi teléfono.

El veredicto:

Me despierto sintiéndome mucho más descansada. Paso nueve horas al día mirando una pantalla en mi trabajo, y reducir el tiempo que paso mirando pantallas fuera de la oficina ha cambiado mi mundo. No tengo tantos dolores de cabeza. No me siento cansada todo el tiempo. Simplemente tiene mucho sentido.

A medida que avanzaba el experimento, comencé a sentir que había horas extra en el día, como si me dieran este regalo de tiempo de lectura, tiempo de cocina y de ejercicio. Me di cuenta de que una vez que estoy cansada, simplemente me rindo. Me voy a la cama. No necesito sentarme allí y estar, como, “Debes permanecer despierta. Debes consumir contenido”. Es, como: “¡No! ¡Vete a la cama, friki!”

Este experimento ha revolucionado mi productividad en el trabajo. Si me hubieras visto antes antes de hacer este experimento, abriría 30 pestañas para hacer búsquedas aleatorias y twitteaba, instagrameaba, cotilleaba en Facebook, veía varios vídeos en Youtube, verificaba Slack... Era una pesadilla de productividad. Mi bienestar ha mejorado diez veces al estar alejada de las redes sociales como Twitter, Instagram, Facebook, etc. Mi mente nunca ha estado tan clara. Siento que estoy aprendiendo a comunicarme adecuadamente en un mundo sin redes sociales. Tengo más tiempo con mis pensamientos.

Conozco a mucha gente que consumirá mil contenidos en redes antes de sentarse con sus pensamientos y lidiar con sus emociones y todas las cosas que le han sucedido a lo largo del día, de la semana y del mes.

Tenemos que centrarnos en nosotros mismos un poco y no en todos los extraños de los que somos amigos en Facebook. Aprendí que el FOMO (ansiedad por estar en un sitio que ves en redes) no es real si no sabes lo que te estás perdiendo. Si me perdí alguna fiesta, no lo sé, ¡así que no me importa! No veo los Instagram de la gente y no veo videos de Snapchat y no siento que me haya perdido nada porque no lo estoy viendo.

Te animo a que elimines una aplicación de redes sociales de tu teléfono móvil. Fíjate si la echas de menos. Mira si cambia tu vida. Observa cuánto tiempo has estado perdiendo en esa aplicación. Realmente tenía miedo de abandonar las redes sociales al principio. Pensé que me perdería un montón de cosas. En realidad, resultó ser la mejor elección que he hecho nunca y realmente te animo a que hagas lo mismo.

Emma sigue felizmente fuera de las redes a día de hoy.

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