Cambiar el fuego por el agua para el día de tu entierro: así es la 'acuamación', una alternativa más ecológica que la cremación

Acuamación

Israkress/Wikimedia Commons

  • Cada vez existen más alternativas de entierro. Aunque la más conocida es la cremación, afloran otras más ecológicas como la acuamación, un proceso químico de hidrólisis alcalina que se remonta al siglo XIX. 
  • A grandes rasgos, este método disuelve el cuerpo, licuando todo excepto los huesos, que luego se secan en un horno, se reducen a polvo y se entregan a los seres queridos.
  • Entre sus ventajas, utiliza un 90% menos de energía que la cremación y no produce químicos contaminantes. 
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¿Y si la opción de entierro mejor para el medio ambiente fuese licuar tu cuerpo en agua? 

Los entierros tradicionales son la opción más contaminante a la hora de dejar este mundo: implican árboles talados, líquidos cancerígenos que acaban en el suelo y el agua, millones de toneladas de hormigón y una apabullante huella de carbono. 

Según datos recogidos por Ecofuneral, en Estados Unidos la tierra se contamina cada año con 3 millones de formaldehído empleado para embalsamar a los cuerpos y se consumen 1.300 toneladas de cemento para las lápidas, así como 13.600 toneladas de acero y otros metales destinados a los féretros.

Hoy en día proliferan otras posibilidades de funeral más sostenibles con el medio ambiente: entierros verdes o marinos, ataúdes que se descomponen en la tierra, compost humano, e incluso urnas ecológicas para nutrir árboles. 

Hasta ahora, la alternativa más socorrida en contraposición a la convencional es la cremación, pero tampoco es ninguna panacea en términos medioambientales. Según el Natural Death Center de Reino Unido, una sola cremación utiliza casi tanto gas y electricidad como un viaje por carretera de 800 kilómetros y arroja a la atmósfera más de 100 kilos de CO₂.

Acuamación: retornar al agua licuando tu cadáver

Del inglés aquamation, la acuamación es un método que se sirve de la hidrólisis alcalina para deshacerse de los restos humanos o animales, en lugar del fuego propio de la cremación. El proceso también recibe los nombres de biocremación, resomación, cremación sin llama y cremación con agua. 

Desde Interesting Engineering explican como funciona este procedimiento: el cadáver se pone en el interior de un recipiente presurizado lleno de una mezcla de agua e hidróxido de potasio y posteriormente se calienta a temperaturas entre 90 y hasta 150 °C, presurizándose para evitar que hierva.

A medida que se incrementa la presión, la solución alcalina rompe suavemente la materia orgánica durante varias horas, aproximadamente 4. El proceso licua todos los tejidos del organismo a excepción de los huesos, que se secan en un horno, se reducen a polvo y son entregados a los seres queridos en una urna. El volumen de cenizas duplica al del horno crematorio convencional.

Aunque deja un 32% más de restos orgánicos en comparación con la cremación, la huella ecológica de la acuamación es mucho menor. Según datos de Bio-Response Solutions, una empresa estadounidense especializada en este procedimiento, no se emiten gases de efecto invernadero nocivos y se emplea un 90% de energía que con la cremación. 

La cremación utiliza un 90% más de energía que la acuamación.
La cremación utiliza un 90% más de energía que la acuamación.

Getty Images

Desde Funerarias Alecchi explican que "los tejidos blandos de proteínas y grasas del cuerpo se reducen a un subproducto de un efluente marrón estéril compuesto de minerales, sales, aminoácidos, jabón y agua". 

El líquido estéril se drena y vuelve reciclado a la tierra mediante los sistemas de tratamiento local de aguas: es una mezcla inocua de compuestos orgánicos como sales o aminoácidos que puede liberarse en vías fluviales o utilizarse como fertilizante.

Además de usar una octava parte de la energía que requiere la cremación, entre las ventajas de la acuamación destaca que permite reciclar los implantes médicos, evitar la contaminación química y reducir los combustibles fósiles. 

El proceso se ha modernizado desde la década de los noventa, y lleva dos décadas siendo usado tanto para cadáveres humanos como para mascotas. "En otros países que abarca un escaso 3% de participación en el mercado, comparado con un 52% de la cremación", anotan desde Funerarias Alecchi, recalcando que se espera un incremento de su peso en los próximos años.

Existen ejemplos como el del clérigo anglicano sudafricano Desmond Mpilo Tutu, que recibió el Premio Nobel de la Paz por su importancia en la oposición al apartheid en Sudáfrica en 1984. Dejó elegido el método de la acuamación para su funeral, y falleció el pasado 26 de diciembre de 2021.

Para los que prefieran opciones más extravagantes de entierro, existen compañías que transforman las cenizas de un ser querido en un reluciente diamante azul o que te transforman directamente en abono, haciendo justicia al dicho de "polvo eres y en polvo te convertirás", pero en versión sostenible. 

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