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Adiós al ladrillo tóxico: la banca celebra en bolsa la venta del inmobiliario

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Getty Images

El ladrillo ha sido una de las rémoras de la banca durante la crisis. Ahora, parece que las entidades se están deshaciendo de él y los inversores lo celebran en la bolsa. Caixabank comenzaba la sesión con subidas de entorno al 5% tras anunciar el jueves tras el cierre de mercado que vendía el 80% de su negocio inmobiliario a Lone Star. Aunque posteriormente, los repuntes se han relajado hasta el entorno del 3% sigue liderando las subidas del selectivo y llevando a la bolsa a rozar los 9.700 puntos. 

Esta noticia se suma a que el miércoles 27 se cerró el plazo para que los fondos que pujan por el ladrillo de Banco Sabadell presentaran sus ofertas. La entidad presidida por Josep Oliu tiene como objetivo vender varias carteras inmobiliarias, entre ellas, las denominadas Challenger y Coliseum, con activos por un valor de 7.500 millones de euros. A las que se añaden, otras con menor valor de activos como Makalu y Galerna, valoradas en unos 2.500 millones y 900 millones de euros, respectivamente, y compuestas por créditos de colateral inmobiliario en una estrategia por acabar con el inmobiliario que lastra las cuentas de la entidad. 

Todas estas noticias han animado al Ibex 35, con un fuerte peso bancario, y a media sesión el selectivo roza los 9.700 puntos con una subida del 1% dentro de la cual destacaba el comportamiento de los bancos. 

Caixabank ha relajado las subidas hasta el 3,76% seguido por Sabadell que se sitúa en unos repuntes similares de alrededor del 3,2%. Por detrás se situaban BBVA que repunta alrededor de un 2%. Entre el resto de valores bancarios: Santander sube entorno al 1%

El ladrillo y la banca

Las dos operaciones inmobiliaras de Caixabank y Sabadell atacan uno de los grandes lastres del sector financiero como es el ladrillo. Muchos de los bancos vieron cómo este apartado se incrementaba su balance inmobiliario tras comprar algunas de las cajas problemáticas durante los años de crisis y ahora tratan de deshacerse de él

Uno de los últimos casos, aunque no fue una caja sino un banco lo que compraron, fue Santander que vendió el ladrillo tóxico de Popular tras comprar el banco por un euro tras la intervención de Junta Única de Resolución. La entidad llegó a un acuerdo con Blackstone para que el fondo se quedara con el 51% del ladrillo del banco comprado por Santander. Una operación en la que se calculó que la entidad roja se iba a embolsar 5.000 millones. 

Esta operación que se dio a conocer a finales del año pasado, se sumó también al traspaso de activos inmobiliarios de BBVA a Cerberus cerrado a finales de 2017. Un acuerdo en el que se a que el fondo se quedará el 80%, desembolsando 4.000 millones euros. La operación coleó durante finales del año pasado y estuvo a punto de descarrilar por la situación de inestabilidad generada en Cataluña por el 1-O dado que casi la mitad de la cartera que se encontraba en Catalunya, un 8% a Madrid y un 5% a Valencia (en valor bruto contable).

En 2012, BBVA había comprado Uninn (nombre bajo el que se englobaban la caja de Sabadell, Terrasa y Manlleu) y posteriormente, en 2015 también se hizo con Catalunya Caixa tras haber sido intervenidas por el Estado a través del FROB.

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