Las viñas también sufren las consecuencias de la crisis climática: así se enfrentará el sector del vino en España al aumento de las temperaturas

Un hombre trabaja en un viñedo.
Un hombre trabaja en un viñedo.
Iván Alvarado

Reuters

  • El viñedo es un cultivo altamente vulnerable a los cambios climáticos, ya que afectan a la calidad de la cosecha y al rendimiento del cultivo.
  • Los expertos señalan que una subida generalizada de temperaturas puede conllevar que muchos productores decidan trasladar sus viñas a latitudes más altas o que apuesten por variedades de uvas más resistentes.
  • España es una de las zonas de Europa que más se verá afectada por el cambio climático, pero también es cierto que nuestro país lleva "años de adelanto" en cuanto a la adaptación de los cultivos.
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Las previsiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) indican que la temperatura mundial alcanzará durante los próximos 20 años los 1,5 grados, lo cual implicará un aumento de las olas de calor, que se alarguen las estaciones cálidas y que se produzcan con más frecuencia fenómenos meteorológicos extremos.

Es un hecho. La ciencia admite ya efectos irreversibles del cambio climático en el planeta. Muchos sectores van a verse afectados por un incremento de las temperaturas y deberán buscar la forma de adaptarse. El mundo del vino es uno de ellos.

El sector vinícola empezó a notar cambios hace décadas. Con el aumento de las temperaturas, la maduración de la vid se produce antes y se adelantan las vendimias, según han explicado varios expertos a Business Insider España.

Paco Berciano, director y copropietario en Alma Vinos Únicos, explicó el pasado octubre en una conferencia en la Universidad de Burgos, que en Francia —donde tienen más datos que en España—, la vendimia se ha adelantado de media desde la década de 1965 hasta hoy unos 18 días. "Es una salvajada lo que se ha acortado el ciclo de la vid", enfatiza el experto.

"En Châteauneuf, en los años 50, siempre se vendimiaba después del 25 de septiembre; en los años 60 y 70, siempre después del 10 de septiembre; a partir del 2000, nunca después del 10 de septiembre [...] En Alsacia, en los años 70, solamente una vez se vendimió en septiembre [...] sin embargo, desde el año 2000, siempre en septiembre", asegura Berciano en la conferencia. 

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En qué modo el cambio climático afecta a la producción de vino

La enóloga Lucía Vázquez, afincada en Valladolid, ha señalado a Business Insider España la importancia de que la vid reciba una cantidad de horas de frío considerable para que su ciclo vegetativo "se dé a la perfección". "Tener unos veranos cada vez más calurosos y unos meses como agosto con temperaturas muy altas hace que los parámetros de madurez no sean adecuados", matiza. 

Para el director de Alma Vinos Únicos, Berciano, es "fundamental" que haya un contraste entre día y noches y que el clima permita "días calurosos y noches frescas". "La uva se refresca por la noche y eso aporta acidez, impidiendo a su vez que continúe el proceso de maduración. A más calor, más maduración, uvas más dulces y vinos con mayor graduación alcohólica", explica el experto.

Los vinos que se obtienen de uvas demasiado dulces son menos equilibrados, ya que tienen "mucho grado alcohólico y la acidez por los suelos", apunta Vázquez, que indica además que el aumento de las temperaturas puede desencadenar en enfermedades en las plantas. 

Pero el cambio climático no solo influye en las temperaturas. "En 2020, en la zona de Rueda —en la provincia de Valladolid—, durante la primavera hubo una serie de semanas en las que la lluvia no cesaba, lo que repercutió en la aparición de enfermedades", explica la enóloga.

Gregorio Muñoz, investigador responsable de Viticultura y Enología del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), apunta a que existen datos climáticos en los que se observa una tendencia a la subida de temperaturas y también una mayor irregularidad en las precipitaciones.

Desde el IMIDRA, que pertenece a la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Agricultura de la Comunidad de Madrid, señalan que las consecuencias del cambio climático serán, entre otras, la desaparición de la producción en zonas más cálidas, así como cambios en la calidad de los vinos.

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¿Es posible adaptarse?

Aunque la subida de las temperaturas repercuta directa o indirectamente en la calidad y en el sabor del vino, puede solventarse. "Las calidades de los vinos van cambiando, las características van cambiando, pero son parámetros que se pueden corregir una vez hechos los vinos [...] ese es el trabajo del enólogo", explica Jesús Martínez, otro experto en enología.

La primera solución pasa por poner el vino en manos del especialista, que es quien actúa como responsable de dirigir los procesos de elaboración del vino. "En el ámbito de la enología se están haciendo estudios continuos para bajar el grado alcohólico y el pH", añade. Para ello, pueden utilizarse levaduras especiales para disminuir ciertos parámetros.

Aunque corregir de manera artificial —incluso si se utilizan ingredientes naturales como se hace en la enología— puede repercutir en la calidad del vino. "Si yo, como empresa, tengo que comparte tu uva para luego corregírtela, no me viene bien", sentencia Martínez.

"Prefiero que me des una uva en muy buen estado donde yo no tenga que intervenir y hacer un vino con otro caché [...] Si tienes mucha intervención, quieras o no, ese vino va a tener unos parámetros no peores, pero sí distintos", expresa el enólogo.

Otra de las soluciones pasa por la utilización de uvas más resistentes. Como sostiene el experto, "antiguamente en España, como en todas las zonas productoras, se plantaban las variedades que tenían mayor rendimiento económico. Por ello, muchas variedades autóctonas se dejaron de cultivar". Asimismo, Martínez señala que muchos viticultores están apostando por recuperar ese tipo de uvas.

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Por último, queda la opción más cara: trasladar los viñedos a zonas más altas o más al norte. Se hace, según el enólogo, para lograr lo que se llama "acidez de altura", que aporta mayor frescura y carácter a los vinos, consiguiendo que la acidez no sea tan baja como ocurre con las altas temperaturas.

También hay otras medidas que se pueden implementar más a corto plazo como explica a Business Insider España José Luis Benitez, el director general de la Federación Española de Vinos

"Se pueden adoptar cambios en el manejo del propio viñedo y de las plantas, protegiendo los racimos del sol, plantando cubiertas vegetales en el viñedo para transferir nutrientes, o realizando una correcta gestión del riego por goteo para optimizar un recurso escaso como es el agua", argumenta.

"Pero además de adaptarnos, y aunque lo cierto es que no somos un sector altamente contaminante, también podemos jugar un papel para contribuir al freno del avance del cambio climático", señala Benítez, que puntualiza que la Federación Española del Vino lanzó en 2016 el certificado Wineries for Climate Protection (WfCP).

Este sello define, según el director de la federación, "los criterios que debería cumplir una bodega sostenible en su sentido medioambiental", como la reducción de las emisiones de dióxido de carbono, la correcta gestión del agua y de los residuos, así como la eficiencia energética. A día de hoy, 38 bodegas de toda España ya tienen el certificado.

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La crisis que puede convertirse en una oportunidad para España

La Península Ibérica es, en su conjunto, una de las regiones europeas que se verá más afectada. Si bien los efectos y su intensidad varían de una zona a otra, Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía y, en menor medida, la costa mediterránea y el valle del Ebro, serán —y ya son— los lugares más perjudicados.

"Las zonas más cálidas son las que pueden verse más afectadas, al igual que las variedades de maduración temprana. Sin embargo, las de maduración tardía se benefician de estos cambios", esgrime Muñoz, el investigador del IMIDRA, que advierte también de la posible desaparición de la producción en zonas más cálidas y la aparición de otras zonas de cultivo, con temperaturas más estables.

¿Significa esto que el producto de España perderá competitividad? Para el director general de la Federación Española de Vinos no tiene porque ser necesariamente así.

"Si bien es verdad que España, por la zona climática a la que pertenece, es probable que sea uno de los países más afectados por los efectos del cambio climático [...], también es cierto que llevamos años de adelanto en cuanto a la adaptación de nuestros cultivos, más tiempo estudiando los cambios en el clima y desarrollando estrategias para hacer frente a esta situación", asegura Benítez.

Por lo tanto, si España es capaz "de hacer un bueno uso" de ese conocimiento, podría suponer incluso "una ventaja competitiva para nuestro país". El directo de la patronal del vino cree que sería una manera de poner en valor nuestros vinos y bodegas como "un referente mundial en materia de sostenibilidad".

"Contamos con las herramientas para ello, con grandes embajadores del sector a nivel internacional y con muchas bodegas referentes en sostenibilidad, pero es importante que el conjunto del sector se involucre en estas cuestiones", reitera. 

Sobre la posibilidad de que España pierda zonas de cultivo, Benítez opina que, aunque ante un fenómeno de esta envergadura "todos los escenarios son posibles", se debe trasladar "un mensaje realista pero también positivo". 

"Las empresas deben ser conscientes de que este es un problema real, pero también de que a día de hoy ya disponemos de herramientas y cuanto antes nos pongamos en marcha y actuemos, mayor será nuestra capacidad de hacer frente a los efectos provocados por el cambio climático", expone Benítez.

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