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La agenda de los expertos para ser feliz a pesar de estar siempre ocupado

Dos mujeres ociosas tomando unos cócteles
Dos mujeres ociosas tomando unos cócteles. Vivien Killilea/Getty Images for Henri Bendel
  • Si agendas un lugar y una hora para cada actividad de ocio, te arriesgas a no sentir la felicidad asociada a la espontaneidad y la flexibilidad.
  • Lo que los sociólogos denominan "planificación en bruto" funciona mejor. Por ejemplo, puedes proponerle a un amigo quedar a tomar algo después del trabajo, en lugar de cerrar la cita a las 7 de la tarde.
  • ¿Y si los planes se cancelan? Tal vez, se deba a que no estabas convencido desde el principio.

El otro día, en una fiesta, fui testigo de una escena que ejemplificaba perfectamente el estilo de vida sobreplanificado de los millennials.

Comenzó cuando un amigo le comentaba a otro que tendrían que quedar más en algún momento.

El otro amigo estaba de acuerdo.

El primer amigo insistió en que debían fijar un momento y un lugar concretos de una una vez, ya que llevaban tratando de quedar sin éxito desde hacía meses.

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Ambos amigos se quedaron allí mismo durante 15 minutos revisando sus respectivas aplicaciones de calendario en el móvil; uno ofrecía una fecha y el otro ya la tenía ocupada, y al revés. Llegó un momento en que me aburrí decidí marcharme de allí.

Imagino que esta interacción será familiar para mayoría de los lectores, quienes saben que planificar un lugar y una hora en el calendario es casi la única manera de poder ver incluso a tus amigos más íntimos.

Entonces, ¿qué hacemos con las investigaciones que sugieren que las actividades no programadas nos hacen más felices que las programadas previamente?

Según un estudio publicado en 2016 en el Journal of Marketing Research y citado por The Washington Post, las actividades de ocio no planificadas se disfrutan más. No planificar implica proponerles a otra persona quedar para tomar algo mañana después del trabajo, en lugar de fijar concretamente las 7 de la tarde como el momento para verse.

"Por más trivial que pueda parecer el cambio, tiene un efecto importante en la psicología humana: reintroduce la flexibilidad en las tareas de ocio", según explica Selin A. Malkoc, coautor del estudio a The Washington Post.

Si no planificar al detalle una cena no funciona, quizás es que no querías quedar desde el principio

No planificar puede aplicarse a las prioridades personales también. La experta en gestión del tiempo Laura Vanderkam explicaba previamente a Business Insider EEUU que es importante fijarse un objetivo para cada noche de la semana, para que no malgastes tu preciado tiempo.

Pero la mejor estrategia podría ser decir que leerás un capítulo de una novela o que llamarás a un amigo, o que remendarás un jersey, siempre en algún momento del día o de la noche.

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Otro enfoque menos intuitivo es planificar el tiempo que no hayas planificado previamente, según la experta en felicidad Gretchen Rubin. "Si fijamos una actividad en el calendario, tenemos más posibilidades de realizarla y, de este modo, convertirla en un hábito", escribe Rubin en su blog, incluso si esa actividad es no hacer nada.

Mi conclusión favorita de esta investigación es que si planificas un encuentro y no funciona, tal vez uno (o ambos) no quería estar allí desde el principio, tal y como Malkoc explicaba a The Washington Post.

También puedes aplicar este enfoque a planificar desde una mentalidad más deliberada.

El psicólogo de la Universidad de Duke Dan Ariely explica que puedes liberar espacio de tu agenda imaginando cómo te sentirías si un evento (hipotético) se cancelase. "Si te sientes aliviado, es que no quieres hacerlo. Lo estarías haciendo por obligación", concluye.

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