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Nutricionistas alertan sobre el peligro de comer sandías y melones ya cortados

Sandía cortada a la mitad
Gettyimages

  • La fruta cortada podría contener bacterias que provoquen listeriosis o salmonelosis, infecciones que pueden llegar a ser muy graves. 
  • El problema llega cuando frutas como la sandía se venden cortadas en supermercados sin ningún tipo de envase, lo cual aumenta el riesgo de intoxicación.
  • Es importante mantener la fruta cortada en frío, para evitar la reproducción de las bacterias.
  • Las personas embarazadas  y las personas con un sistema inmunológico deprimido deberían comprar fruta entera. 
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El trabajo, los estudios, los viajes, si llevas una vida acelerada lo más probable es que te cueste cuidar tu alimentación a diario. Muchos suelen llevar fruta ya cortada en un tupper allá a donde vayan, para intentar picar algo sano. 

Lo mismo pasa en el supermercado. Muchas veces compras media sandía ya cortada porque o una entera es demasiado, o porque te da pereza cortarla en casa tú mismo.

Comprar media sandía ya cortada es un error que podría salirte muy caro. ¿Por qué? 

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A pesar que las intoxicaciones suelen provocarse por productos animales infectados, los productos vegetales también pueden contener este tipo de microorganismos patógenos.

Según la nutricionista Beatriz Robles, autora del libro "Come seguro comiendo de todo", esta fruta cortada podría tener bacterias que podrían provocar listeriosis o salmonelosis, infecciones que pueden llegar a ser bastante graves. 

Estas bacterias suelen encontrarse en insectos, roedores e incluso los propios trabajadores encargados de manipular la comida. Si el producto está herméticamente cerrado, estos no llegarán al interior del alimento y, por tanto, no serán dañinos para las salud.

El problema llega cuando frutas como la sandía se venden cortadas en supermercados sin ningún tipo de envase, lo cual aumenta el riesgo de infección.

La importancia de la desinfección y refrigeración

De nada sirve seguir un protocolo de desinfección riguroso si, tras cortar el alimento, no se guarda en frío, ya que las bacterias podrían pasar al interior de producto y reproducirse a una velocidad vertiginosa.

En la mayoría de supermercados, las sandías cortadas, por ejemplo, se encuentran a temperatura ambiente

"Desde luego, es una mala práctica. Si se expusiera al menos a temperaturas de refrigeración, tendríamos una barrera de frío. Pero es que muchas veces no es así", explica Robles.

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Para promover este proceso, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, ha lanzado una campaña con el lema "La fruta cortada, ¡siempre refrigerada!", con la que pretenden informar al comprador y así evitar intoxicaciones por Salmonella o Listeria. 

Robles, explica que las personas embarazadas  y las personas con un sistema inmunológico deprimido deberían comprar fruta entera o prestar especial atención a la desinfección de la misma, ya que están más expuestos a las bacterias. 

Un claro ejemplo del peligro que conlleva esta práctica es un caso estadounidense en 2018, donde 70 personas se intoxicaron de salmonela por comer sandía y melón cortados, y al menos la mitad fueron hospitalizados, según informó el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. 

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Además, se piensa que los motivos de la infección fueron no respetar las medidas higiénicas para la manipulación de fruta o no mantener los productos bien refrigerados. 

A pesar de que el brote se produjo por fruta cortada y envasada, y no por fruta partida por la mitad, el caso evidencia el peligro y responsabilidad que conllevan estos alimentos. 

La ley en España

En nuestro país, la normativa expone que los productos que duren menos de 24 horas, tienen que estar a menos de 8ºC y si duran más, pueden conversarse a menor temperatura, unos 4ºC, según el Real Decreto 3484/2000.

Además, la Consejería de Sanidad de Madrid incide en que es muy importante no tener la fruta cortada durante más de 2 horas a temperatura ambiente. 

"Se recomienda que se corte la fruta para su venta inmediata únicamente en pequeñas cantidades que puedan ser vendidas o servidas al consumidor dentro de las dos horas siguientes a su preparación, como máximo", explican desde la consejería.

 

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