Algunas personas son arrestadas a propósito porque quieren ir a la cárcel, y sus razones son de lo más absurdo

Una mujer se hizo detener para poder dejar el tabaco en la cárcel.
Una mujer se hizo detener para poder dejar el tabaco en la cárcel.
Flickr / Dave Gingrich
  • La mayoría de la gente ni siquiera quiere poner un pie en la cárcel.
  • Pero en algunos casos bastante raros, hay gente que se hace detener a propósito para poder ir a la cárcel.
  • Algunos de los casos más rocambolescos incluyen a una mujer que quería dejar el tabaco o el de un hombre que simplemente quería averiguar cómo es una cárcel.

La mayoría de la gente trata de evitar que le pillen haciendo algo ilegal.

Sin embargo, en algunos casos inusuales, hay gente que se las apaña para ser atrapados cometiendo un crimen, todo porque quieren ir a la cárcel.

Muchos de ellos ven la cárcel como una forma de obtener cuidados sanitarios o escapar del frío. Otros simplemente quieren ver cómo es una cárcel, por citar algunos ejemplos.

Hemos recopilado siete casos de personas que se hicieron detener voluntariamente. Sigue leyendo para comprobar por qué.

Para introducir droga

Screenshot/A&E

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En la cárcel del condado de Clark, en Jeffersonville Indiana, el 80% de los reclusos están por delitos relacionados con la droga. El consumo de droga dentro de esta cárcel era elevadísimo.

Pese a ello, el personal de prisión tenía problemas para identificar de dónde salía toda esa droga, hasta que descubrieron el intrincado truco puesto en práctica por los reos.

Se dieron cuenta de que se estaban comunicando con cómplices de fuera de la cárcel con teléfonos obtenidos ilegalmente. Los de fuera se hacían arrestrar a propósito para poder colar drogas en la cárcel utilizando sus orificios corporales. Vendían las drogas a un precio mucho más alto que en la calle, y éstas eran distribuidas en las bandejas de comida de los reclusos.

El esquema fue retratado en la serie documental "60 days in" que siguió a seis personas que entraron en la cárcel de forma encubierta.

Para conseguir tratamiento médico

REUTERS/Stringer

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La necesidad vital de conseguir tratamiento médico obligó a un hombre a hacerse arrestar en 2012.

Frank Morrocco, de Amherst, en Nueva York, fue liberado tras cumplir 20 años en prisión por delitos relacionados con las drogas.

Incapaz de pagar los cuidados médicos para su raro caso de leucemia, este ciudadano de 56 años entró a una tienda, se acercó al contador y robó productos por valor de 23 dólares frente a los empleados.

Fue arrestado por hurto, una violación de su permiso penitenciario por la que espera que le devuelvan a la cárcel.

"Fue un acto de desesperación. Entré a esa tienda y cogí cosas que no necesitaba, asegurándome de que mucha gente me viera" dijo Morrocco a The Buffalo News. "Cuando lo hie, sentí que no tenía otra forma de conseguir tratamiento para mi leucemia".

No sabemos si Morrocco obtuvo su tratamiento. Fue liberado en abril de 2013.

Para dejar el tabaco

Matt Cardy/Getty Images

Matt Cardy/Getty Images

En 2012, una mujer de Sacramento fue detenida por abofetear a un policía en las inmediaciones de la cárcel del condado.

Como explicó después, había esperado fuera de la cárcel durante horas a un oficial de la ley -cualquiera- para abofetearle. ¿Su motivo? Quería ir a la cárcel para obligarse a dejar de fumar.

La mujer, Etta Mae López, lo logró: fue condenada a 63 días de cárcel y tres años de libertad condicional.

La vecina de López se declaró decepcionada por su conducta.

"Hay formas más fáciles de dejar de fumar que pegarle a un policía" dijo a un medio local de CBS. "No, así no es como yo lo quiero dejar".

Para dejar las drogas

Spencer Platt / Getty

Spencer Platt / Getty

En un caso similar al de López, un hombre de Lorain (Ohio), confesó haber violado una orden de alejamiento para poder entrar de nuevo en la cárcel y curarse de su adicción a la heroína.

La policía encontró a Dillan Starnes, de 20 años, sentado fuera de la casa de su madre.

"Me entristece haber tenido que meterme a mí mismo en la cárcel para conseguir ayuda" comentó.

Porque vivir en la cárcel es mejor que hacerlo en la calle

RW/MediaPunch/IPX

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Un desafortunada realidad para los sintecho es que algunas veces es mejor pasar la noche en la cárcel que hacerlo en la calle.

Es el caso de Lance Brown, un sinhogar de Columbus (Georgia), que arrojó un ladriño al Ayuntamiento en 2012 y pasó nueve meses en la cárcel esperando su juicio.

Brown comentó que había cometido este acto vandálico porque en la cárcel "alguien me va a ofrecen un sandwich y bebida". Fue condenado a un mes adicional en la cárcel, según Associated Press.

"Las desafortunadas consecuencias en las que se encontraba el Señor Brown no son justificación para destruir la propiedad de los Estados Unidos", dijo el fiscal acerca del caso.

El caso de Brown está lejos de ser único: The Guardian informó en 2010 de que un 20% de los sintecho había cometido delitos sólo para entrar en prisión.

Para demostrar que tienes razón

Alberto E. Rodriguez/Getty Images

Alberto E. Rodriguez/Getty Images

Muchos activistas son detenidos por sus ideas y acciones, pero no todas las detenciones prueban que tienes razón de la misma forma que la de Ben Cohen, cofundador de Ben and Jerry's.

Cohen fue detenido en Burlington (Vermont) este mismo mes por violar las ordenanzas municipales después de poner a todo volumen sonido de aviones en su camión. Su objetivo era simular el tipo de ruido que los habitantes de Burlington podrían esperar si se aprueba el plan de enviar 18 aviones F35 de la fuerza área a la base local.

Algunas residentes están preocupados por el excesivo ruido que podrían generar, y comentan que Cohen fue detenido por demostrar exactamente eso.

"El ayuntamiento acaba de admitir que es ilegal, dañino y peligroso", dijo James Lead, activista a WVNY. "Así que ahora tenemos al ayuntamiento de Burlington admitiéndolo con estas detenciones".

Para averiguar cómo es una cárcel

YouTube/TheRealNews

YouTube/TheRealNews

En 2013, el ex abogado Bobby Constantino detalló sus esfuerzos para ser arrestado a propósito y ver así cómo es el sistema judicial desde dentro.

Como descubrió, ser arrestado siendo un hombre blanco de clase acomodada en Nueva York es más difícil de lo que pensaba. Incluso siendo pillado por cámaras pintando graffitis en el Ayuntamiento, los policías se negaron a creerle cuando se entregó.

"En casa ocasión, los policías veían a un joven de traje, no al sospechoso que tenían en mente. Siempre me devolvieron el carnet y me dejaron marcharme" escribió.

Al final tuvo éxito y fue a la cárcel, donde comenzaron sus problemas legales. Puedes leer su informe aquí.

Porque se sienten solos

DVIDSHUB/Flickr

DVIDSHUB/Flickr

En Japón, donde más de una cuarta parte de la población supera los 65 años, los empleados públicos están detectando una peligrosa tendencia: los ancianos cometen delitos para ser arrestados porque la cárcel ofrece una vida mejor que la que tendrían fuera.

Los crímenes cometidos por ancianos suben sin parar en Japón. De cada 10 mujeres encarceladas, 9 lo son por robos menores en tiendas. La mitad de esas mujeres vivían solas y rara vez hablaban con su familia, convirtiendo la cárcel en una alternativa mucho más familiar.

"Me gusta más mi vida en prisión. Siempre hay gente alrededor, no me siento sola" desveló una reclusa a Bloomberg. "Cuando salí por segunda vez, me prometí que no volvería, pero no pude evitar sentir nostalgia".

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