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Alumnos y profesores desvelan sus preocupaciones frente a la crisis educativa: necesitan una solución que no sea radical y en la que los alumnos se formen

collage profesora alumnos
Carolina, Daniel y Carmen han hablado con 'Business Insider España' sobre el futuro del curso 2019/2020.

Fotografía cedida.

  • El parón de las clases en los centros por culpa de la pandemia de coronavirus ha hecho que el destino académico de millones de alumnos esté aún en el aire.
  • El acuerdo de educación propuesto por la ministra Isabel Celáa no ha sido bien recibido por todas la Comunidades Autónomas, pero de momento esas son las pautas que marcarán el final del curso 2019/2020.
  • Una profesora de secundaria, una alumna de 3º de la ESO y un alumno de 2º de Bachillerato han contado a Business Insider España cómo están viviendo esta experiencia.
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Uno de los sectores que ha sufrido mayores cambios durante esta crisis del coronavirus ha sido la educación. Desde que se suspendieran las clases presenciales en toda España el pasado marzo, profesores y alumnos se han encontrado con dificultades para continuar con el curso de manera telemática.

En un principio no se volverán a impartir asignaturas presenciales este curso bajo recomendación médica, tal y como ha afirmado la ministra de Educación Isabel Celaá, por lo que la continuación del año académico queda en manos de los soportes audiovisuales de los que disponga cada centro y cada familia. 

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Además, cada ciclo educativo se está topando con diferentes problemas y, todo ello, como bien señala El País , se torna en un contexto adverso para "la mayoría de los 8,2 millones de alumnos de enseñanzas preuniversitarias y prácticamente imposible para, al menos, el 10% del alumnado que carece de acceso a Internet".

Tanto es el choque del plan con la realidad que algunos institutos están teniendo que dotar de recursos audiovisuales a sus alumnos para que puedan finalizar el curso escolar: el IES Diego Torrente Pérez ha entregado ordenadores a 20 familias.

¿En qué consiste el acuerdo de educación?

Este miércoles, la ministra Isabel Celaá presentó ante la Conferencia Sectorial de Educación, donde estaban representadas todas las comunidades, una propuesta de acuerdo para la calificación del curso 2019/2020. Este acuerdo abarcaría infantil, primaria, secundaria, Formación Profesional y Bachillerato; eso sí con puntualizaciones: los cursos de fin de ciclo. 

Le premisa general es que ningún alumno repita curso por culpa de la situación sanitaria.

La solución para los casos especiales de cursos de fin de ciclo se basa en que la valoración del curso se hará de forma global por parte del equipo docente, por lo que podrían llegar a promocionar obteniendo su título de la ESO o Bachillerato —a pesar de que algunos profesores consideren que no han superado su asignatura.

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En esta la evaluación final global se incluiría un informe personalizado que servirá para diseñar los planes de refuerzo para el curso siguiente con la intención de compensar los déficits del actual.

Aún así, el propio Ministerio ha declarado que algunas Comunidades Autónomas están planteando no seguir el modelo nacional sugerido. Madrid, Castilla y León, Andalucía, Murcia y País Vasco han anunciado que no aplicarán el acuerdo de Gobierno pero que sí seguirán la premisa de procurar que el alumno pase de curso. Según recoge El Norte de Castilla, los motivos son diferentes: las 4 primeras comunidades quieren reformar algunos puntos del acuerdo, mientras que en el País Vasco el problema es una cuestión competencial.

Con la situación actual parece que será difícil averiguar el resultado final de este curso 2019/2020, y mientras tanto alumnos y profesores se adaptan como pueden a esta nueva realidad.

"Estamos avanzando temario, pero más lento"

Aluma de ESO Carolina

Fotografía cedida.

Carolina va a un colegio concertado y, según afirma, no están teniendo clases virtuales como tal, pero los profesores se conectan diariamente para poder resolver las dudas de los alumnos. Además, tienen diferentes tareas programadas de cada asignatura con su correspondiente explicación en vídeo y, cada día, entregan ejercicios. Aún así, están consiguiendo avanzar con el temario "aunque más lento". 

Por suerte, ninguno de sus compañeros está teniendo problemas para acceder a los contenido del curso, pero reconoce que están teniendo inconvenientes a la hora de estudiar, ya que no se prevén fechas para exámenes. "No terminamos de estudiarnos las cosas como si estuviéramos en una clase normal", ha explicado a Business Insider España.

Carolina cree que los más perjudicados pueden ser aquellos compañeros que han suspendido las dos primeras evaluaciones y que contaban con una 3ª evaluación, ya que no parece que vaya a evaluarse con normalidad. Por otra parte, como deseo de mejora de esta situación, afirma que en su instituto preferirían el sistema de clases virtuales en vez de mandar los ejercicios y que luego hagan una llamada respondiendo dudas. "No sabemos qué preguntar", asegura.

Los profesores creen que el verdadero problema llegará con el curso que viene

Carmen Profesora

Fotografía cedida.

A esta profesora de historia la noticia del final de las clases presenciales le pilló de viaje en Andorra con un grupo de alumnos de la ESO y Bachillerato con motivo de la Semana Blanca. Ante aquella situación —y como en un principio imaginaron que serían solo 15 días— Carmen les preguntó por ideas para continuar con las clases, ya que la plataforma oficial "funciona mejor para primaria". Y así fue como Carmen se creó un perfil en Instagram para poder continuar con el temario de historia para sus alumnos de 4 de la ESO y 1º de Bachillerato. 

Poco después, el instituto ya contaba con un programa para conectar a alumnos y profesores e impartir las clases, pero para entonces lo alumnos de Carmen estaban tan encantados con el formato que han continuado a través de Instagram. Las clases son a través de vídeos en directo en la plataforma, y las dudas se contestan con preguntas en las stories

Los alumnos de Carmen sí están avanzando temario. De hecho, ella se ha propuesto "acabar todo el temario en los dos cursos". En su asignatura no se están haciendo pruebas parciales como en el resto sino que, como ya tenía planeado, están haciendo proyectos finales. Los exámenes que se están realizando son casi siempre pruebas tipo test o para redactar con un tiempo limitado, "para evitar un poco que copien", pero reconoce que es depender de la buena voluntad de los alumnos.  

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La evaluación es uno de los temas que más preocupa a los profesores: "Es absurdo". Ejemplifica que si un alumno de 1º de Bachillerato promociona con 4 asignaturas suspensas lo más probable es que no supere 2º. "No sirve. Pasan este curso, pero van a repetir el siguiente". Sin embargo, asegura que repetir nunca es una decisión de un único profesor o asignatura y que "es siempre una excepción".

Otro de los problemas que más atañe a los docentes es la carga de trabajo a nivel de corrección de tareas. Lo que antes de podía debatir en clase se ha convertido en un ensayo semanal que los profesores corrigen de manera individual. Carmen cuenta que hay compañeros con 300 alumnos a los que corregir tareas semanales de todos ellos se les hace cuanto menos inviable. "Así que se están evaluando las entregas: una vez que he visto que me lo habéis entregado todos, os mando las soluciones", ha explicado a Business Insider España.

En cuanto a la situación del curso 2019/2020, Carmen asegura que lo ideal sería poder evaluar la tercera evaluación de una manera más justa, que aunque se valore positivamente por el contexto actual esto no beneficie a aquellos que no lo merecen: "Al final sino es un agravio comparativo para los que sí que trabajan". Concluye que este curso está siendo de lo más extraño y que, aunque aún no sabemos cómo acabará, el verdadero problema será el curso que viene: "No sabemos con qué nos vamos a encontrar".

"No estamos aprendiendo nada nuevo"

Daniel alumno Bachillerato

Fotografía cedida.

Daniel está en uno de los cursos más determinantes de la formación académica, y este año tiene pensado presentarse a la EVAU (la prueba de acceso a la universidad) que continúa en un gran interrogante. En su instituto, él y sus compañeros de curso están siendo evaluados por las tareas que tienen que entregar a sus profesores diariamente, pero aún cuentan con tener una prueba final de cada asignatura que se correspondería al 60% de la nota.

No están teniendo clases virtuales, sino que por iniciativa propia han acordado algunas sesiones con profesores para poder completar las tareas que les mandan. El problema es que sienten que no se están preparando para la EVAU, que de momento se encuentra prorrogada hasta julio en la Comunidad de Madrid: están reforzando el temario de los primeros dos trimestres "a partir de trabajos y con muchas prácticas". 

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Algunos de los alumnos están teniendo problemas de organización con las entregas porque "son muchas y si no te organizas bien pueden llegar a ser insufribles". En cuanto al estudio, ha sido tajante: "No estamos estudiando ninguno nada". Achaca este problema a la incertidumbre respecto a la prueba de acceso a la universidad, ya que tienen diferentes versiones de lo que va a pasar con ellos (desde el Gobierno, el Instituto, los profesores...) y esa incertidumbre les coloca en un in pass. 

Daniel sugiere que, para normalizar la situación, lo mejor sería que "dejen de improvisar tanto las cosas y que propongan algo definitivo y que no sea muy radical". Los alumnos que continúan con la mirada puesta en la EVAU reclaman menos tareas para poder prepararse la prueba por su cuenta. Daniel ha querido recalcar que ante esta nueva realidad lo más importante no son ellos (los alumnos de 2º de bachillerato) sino las personas enfermas, y que lo primordial ahora mismo es "acabar con esta situación". 

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