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No todo brilla en Seattle, los efectos más negativos de convertirse en la ciudad anfitriona de Amazon

El campus de Amazon en el centro de Seattle (EE. UU.).
El campus de Amazon en el centro de Seattle (EE. UU.). AP Photo/Elaine Thompson
  • Amazon promete 50.000 puestos de trabajo a la ciudad que acoja su segunda sede central en Estados Unidos.
  • Sin embargo, varias personas sostienen que convertirse en anfitriona de la compañía no es tan bueno como parece.
  • En Seattle, donde se encuentra la sede central actual de la compañía, el gigante del comercio electrónico está acusado de la subida astronómica del precio de la vivienda, el atasco del tráfico y el aumento de personas sin hogar.
  • Los datos de Trulia muestran que una vivienda de cuatro habitaciones media en Seattle cuesta hoy en torno a 847.00 dólares, más que los 756.000 dólares del año pasado y de los 510.000 de hace cinco años.

Más de 200 ciudades de Estados Unidos están compitiendo en una lucha sin cuartel por una oportunidad para convertirse en el hogar de la nueva sede central de Amazon en Estados Unidos, conocida como HQ2.

Es fácil entender por qué: Amazon ha prometido una inversión de 5.000 millones de dólares y la creación de 50.000 puestos de trabajo en la ciudad que se alce con la oferta ganadora.

Sin embargo, los más críticos señalan que los codiciados trabajos de Amazon podrían tener un coste desorbitado para el licitador que gane, y no solo en forma de miles de millones de dólares en rebajas y exenciones fiscales, necesarias para tentar al gigante tecnológico.

En Seattle, donde se encuentra la sede central actual de la compañía, el minorista está acusado de la subida astronómica del precio de la vivienda, el atasco del tráfico y el aumento de personas sin hogar, entre otros temas.

"Hay mucha gente en Seattle que está en el lado perdedor de la prosperidad que trae Amazon", explica la periodista, historiadora y nacida en Seattle Knute Berger. "Se han producido muchos desplazamientos. Las comunidades minoritarias han sido en gran parte expulsadas de la ciudad a otros barrios de la periferia menos caros, y la competencia por la vivienda y el alquiler se ha disparado de forma drástica, lo que también ha aumentado el número de personas sin hogar en la ciudad".

Según el Seattle Times, la ciudad ha encabezado el aumento del precio de la vivienda en Estados Unidos durante 13 meses seguidos, con un incremento el doble de rápido que la media del país.

Los datos del portal inmobiliario Trulia muestran que una vivienda de cuatro habitaciones media en Seattle cuesta hoy en torno a 847.000 dólares (unos 710.000 euros), más que los 756.000 dólares (casi 633.790 euros) del año pasado y de los 510.000 dólares de hace cinco años.

A medida que crece el precio de la vivienda, también lo hace el número de personas sin hogar.

Mary's Place, una organización caritativa de Seattle que gestiona varios refugios para personas sin techo, comunicó en septiembre que estaba en camino de alcanzar las 170.000 camas ocupadas en 2017. Muchas más que las 2.300 que ofrecieron en 2010, informa The Boston Globe.

A la compañía de Jeff Bezos se le culpa de la crisis de la vivienda de Seattle por la afluencia de trabajadores bien remunerados, los cuales impulsan a su vez la demanda de viviendas en las áreas de con menos oferta.

Una persona vive en la calle en Seattle, Estados Unidos.
El número de personas sin hogar aumenta en Seattle a medida que se incrementa el precio de la vivienda. AP

"Alta demanda y una oferta menguante provocan guerras de ofertas y rencor entre aquellos que ni siquiera pueden permitirse una primera vivienda para emanciparse en la ciudad que les vio crecer", escribió Kurt Schlosser en septiembre en GeekWire. "El alquiler también está condenadamente alto. Los trabajadores que no llevan la identificación de alguna gran tecnológica en el trabajo se ven obligados a mirar fuera de la ciudad y lidiar con el tráfico que entra y sale, lo que crea un círculo vicioso y una crisis de asequibilidad [económica]".

Los conductores de Seattle pasaron un promedio de 55 horas atrapados en algún atasco en 2016, según la compañía de software y análisis de datos de tráfico Inrix. Eso coloca a Seattle entre las 10 ciudades con peor tráfico de Estados unidos.

"El tráfico es horrible", opina Berger. "La ciudad y el estado están gastando mucho dinero para tratar de mejorar la infraestructura de la ciudad".

Schlosser describió a Seattle como una carrera "contrarreloj para construir un sistema de transporte público digno de atender a una población en rápido crecimiento".

"Las otras ciudades que persiguen a Amazon para hacerse con su HQ2 deberían estar muy avanzadas en ese aspecto", escribió.

Los restaurantes echan el cierre

El aumento de los residentes adinerados en Seattle tampoco se ha traducido necesariamente en mejores negocios para los pequeños comercios y restaurantes junto a la sede central de Amazon.

Varios restaurantes han tenido que echar el cierre en South Lake Union, el barrio de Seattle donde se encuentra la sede central del minorista electrónico porque el número de comensales no aumentó lo previsto, indica Marketplace.

"Lo peor es tener un restaurante vacío y luego tratar de mantener a tu personal motivado y lleno de energía", contaba a Marketplace el propietario de Vestal, Josh Henderson, quien tuvo que cerrar recientemente el negocio. "Te amarga la vida".

Sin duda, también existen ventajas innumerables de ganar la puja por hacerse con la nueva sede central de Amazon.

El gigante del comercio electrónico asegura que su sede de Seattle ha creado 53.000 puestos de trabajo en la ciudad, además de inyectar unos impresionantes 38.000 millones de dólares (unos 31.856 millones de euros) en la economía local.

Pero las ciudades y los estados deberían pensar cuidadosamente en cómo recompensan a Amazon, en vacaciones fiscales exageradas y otros beneficios extravagantes porque, asegura Berger, la instalación de una corporación gigante en continuo crecimiento también implica unos grandes costes continuos.

"Cualquier ciudad que los acoja [a Amazon] tendrá que darles más y más para mantenerlos felices", sostiene Berger. "La jugada no es solo, 'vamos a traer a Amazon'. Tienes que pensar más a largo plazo, ¿Qué va a querer Amazon dentro de 10 años?".

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