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Los anfitriones de Airbnb se enfrentan a penalizaciones si cancelan las reservas de verano por temor al coronavirus

Brian Chesky, CEO y cofundador de Airbnb.
Brian Chesky, CEO y cofundador de Airbnb. REUTERS / Mike Segar
  • Algunos anfitriones de Airbnb han decidido no permitir la entrada de huéspedes a sus hogares hasta que finalice el verano por temor al coronavirus.
  • Sin embargo, las políticas de Airbnb de cancelación COVID-19 sin penalización solo cubren un período muy específico: reservas realizadas antes del 14 de marzo para viajes que tienen lugar hasta finales de mayo.
  • Si un anfitrión cancela las reservas para junio y julio ahora, se le cobrará 45 euros por cancelación y podría enfrentarse a otras penalizaciones como perder la categoría de superanfitrión y ser expulsado de la plataforma por completo.
  • Airbnb dice que sus políticas de cancelación están evolucionando y que los anfitriones deben esperar para ver si se extienden hasta junio.
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Los anfitriones de Airbnb que han decidido cancelar sus reservas programadas para verano por temor al coronavirus pueden llevarse una sorpresa.

Airbnb actualmente está cobrando a los anfitriones una multa de 45 euros por cancelar las reservas programadas a partir de junio. También se les puede cobrar esa penalización por cancelar reservas de abril o mayo si dichas reservas se realizaron después del 14 de marzo.

Además, los anfitriones pueden estar sujetos a otras sanciones de la plataforma por cancelar durante el verano, como la pérdida de la categoría de superanfitrión y podrían incluso ser expulsados ​​de Airbnb por completo, de acuerdo con las políticas de la plataforma que ha podido confirmar un anfitrión que ya ha sido sancionado.

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Un portavoz de Airbnb dijo a Business Insider que, a pesar de ello, ha prometido a los anfitriones que no tomará tales medidas. "Hemos comunicado a todos los superanfitriones que no serán penalizados ni perderán su estado debido a una disminución en las reservas o un aumento en su tasa de cancelación".

Pero eso no es lo que desde atención al cliente le dijeron a la superanfitriona Laura Faulkner esta semana cuando decidió retirar su anuncio.

"Después de limpiar el alojamiento entre invitados en marzo, decidimos que ya no nos sentíamos seguros con la gente entrando y saliendo, por nuestra propia salud y la de los invitados. Además, habíamos perdido tantos ingresos que tenía más sentido buscar un inquilino a corto plazo que pueda proporcionar pagos estables. Por tanto, decidimos eliminar la disponibilidad de la casa de abril a julio para limitar la exposición a otras personas en nuestra propiedad ", dijo Faulkner a Business Insider.

Cuando fue a cancelar sus reservas de junio y julio, sintió que desde atención al cliente le estaban presionando para que no lo hiciera.

"Básicamente me dijeron que si cancelaba reservas de junio o julio (lo cual es más que razonable dado lo rápido que evoluciona el COVID-19) estaría sujeta a sanciones y perdería mi estado de superanfitriona", dice Faulkner.

Este estado se consigue por buenas referencias de los clientes, la comunicación rápida y si el anfitrión mantiene una tasa de cancelación de "1% o menos", dice Airbnb, aunque permite al menos 10 reservas al año.

Promesas, solo por tiempo limitado

Hace un mes, Airbnb prometió no eliminar la designación de superanfitrión ni cobrar tarifas por cancelaciones para los anfitriones que no querían admitir huéspedes. Pero esta promesa solo se refería al mes de abril y a las reservas realizadas antes del 14 de marzo programadas hasta finales de mayo, según la política de cancelaciones COVID-19 de la compañía.

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Al resto de reservas se les aplica la política estándar de la compañía que dice que "si cancelas 3 o más reservas dentro de un año, podremos desactivar tu anuncio".

En lugar de cancelar las reservas ahora, Airbnb aconseja a los anfitriones que esperen y vean si extienden su política COVID-19 hasta finales de junio. Un portavoz explica a Business Insider:

"Hemos realizado cambios significativos en nuestro programa superanfitrión para permitir que estos protejan su estado durante este periodo de incertidumbre. Les hemos comunicado que no serán penalizados ni perderán su estado debido a una disminución en las reservas o un aumento en su tasa de cancelación. Estamos actualizando regularmente nuestras políticas sobre cancelaciones y comunicaremos actualizaciones sobre futuros periodos de evaluación de superanfitriones. Con respecto a las reservas posteriores al 31 de mayo, pedimos paciencia mientras continuamos analizando la situación".

Pero existe cierto riesgo de esperar para ver si Airbnb extenderá su política a junio. Si no lo hace y el anfitrión cancela dentro de los 7 días posteriores a la reserva (es decir, espera hasta finales de mayo), la tarifa de penalización del anfitrión se duplica, de acuerdo con las políticas actuales. La cancelación podría perjudicar a la reputación del superanfitrión en la plataforma.

Airbnb está asesorando a los anfitriones que ya saben que desean cancelar las reservas de verano para pedirles que inicien la solicitud de cancelación. De esa forma, el anfitrión no incurrirá en ninguna sanción.

Costoso para todos

La decisión de permitir cancelaciones sin penalización fue costosa para Airbnb y sus anfitriones, además de que creó polémica dentro de la empresa.

La compañía ha limitado su política de reembolso en parte para ayudar a los anfitriones que desean continuar aceptando reservas y ganar dinero durante la crisis.

Los anfitriones pueden elegir entre varias políticas de cancelación: una relajada que permite a los huéspedes obtener un reembolso casi completo siempre que cancelen con más de una semana de antelación, y una estricta, que cobra al huésped hasta un 50% por cancelar.

Muchos anfitriones estaban tan molestos porque la compañía permitiese que los invitados cancelaran para obtener un reembolso completo y automático, que el 30 de marzo, el CEO Brian Chesky escribió una carta abierta disculpándose. La compañía también ha reservado 220 millones de euros para pagar a los anfitriones el 25% de lo que habrían obtenido de su política de cancelación.

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Mantener un estado de superanfitrión es también de vital importancia para muchos en este momento. Airbnb ha creado un fondo de 15,6 millones de euros para ayudar a los superanfitriones a pagar los gastos durante esta crisis.

Este artículo fue publicado originalmente en BI Prime.

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