La angustia por la autonomía de los coches eléctricos podría ser pronto cosa del pasado

Un hombre carga un coche eléctrico
Reuters

Hay dos cosas que inquietan a la gente a la hora de cambiar de motor de combustión a un coche eléctrico: el precio y la autonomía. Pero las nuevas tecnologías de baterías demuestran que los 1.000 kilómetros ya no son una utopía.

De media, cada español recorre en coche al día algo más de 40 kilómetros. En consecuencia, todos los coches eléctricos disponibles actualmente tendrían que enchufarse como máximo una vez a la semana. 

Ni siquiera es necesario cargar la batería al 100% todo el tiempo. El 80% es suficiente, sobre todo porque muchos vehículos pueden cargar del 30% al 80% en menos de media hora. Esto puede hacerse fácilmente, por ejemplo, mientras uno sale a hacer la compra.

Sin embargo, muchos temen que su coche eléctrico se averíe o que tengan que interrumpir un viaje largo durante horas porque la batería tiene que volver a cargarse. 

Los fabricantes de automóviles utilizan hábilmente estos temores como argumento de venta. Anuncian sus vehículos con autonomías especialmente largas. El pionero en el ámbito de los coches eléctricos, Tesla, por ejemplo, no se cansa de señalar que sus modelos de mayor autonomía siguen siendo superiores a todos los demás coches eléctricos.

Sin embargo, la competencia entre fabricantes conduce a ciertos problemas. Las baterías más grandes solo pueden instalarse en coches igualmente grandes, pero los clientes quieren modelos pequeños de gama media que ronden los 30.000 euros. 

Además, las baterías siguen siendo muy caras. Cuantos más vatios por batería, mayor es el precio, y los clientes son particularmente sensibles a ello: basta una diferencia de 1.000 euros para decantarse por la competencia.

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1.200 kilómetros con una sola carga

¿Cuál es la solución? La respuesta está en el interior de las baterías de los propios vehículos. Más concretamente, en las celdas.

Aquí es donde entran en juego las empresas más innovadoras. La industria automovilística aún carece de los conocimientos necesarios para fabricar baterías, por lo que muchos fabricantes han subcontratado este trabajo a empresas especializadas aun sabiendo que su investigación es lenta y que no siempre ofrece los resultados deseados.

Así que los fabricantes de automóviles, ahora presionados por el tiempo, están buscando cada vez más en el mercado de las startups. Con cada vez más frecuencia encuentran lo que buscan.

Por ejemplo, Our Next Energy es una de las empresas estadounidenses que más están llamando la atención en estos momentos. 

Los desarrolladores del fabricante de baterías instalaron sus baterías en un Tesla el año pasado y lograron una autonomía de unos impresionantes 1.210 kilómetros con un nuevo sistema de almacenamiento de energía. Según la empresa, lo han conseguido duplicando la densidad energética de las baterías en comparación con la batería original.

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La tecnología (naturalmente secreta) de la startup impresionó tanto a BMW que los bávaros la compraron en 2020. 

One Next Energy ha recibido 20 millones de dólares, incluidos los de BMWi Ventures, el brazo inversor del fabricante de automóviles. El primer resultado de la inversión es una batería para el BMW iX, el vehículo SUV-eléctrico de la compañía cuya autonomía pasará de los 640 kilómetros originales a 965 kilómetros.

¿Mejor que Tesla?

También hay empresas emergentes en Europa que quieren ampliar la autonomía de los coches eléctricos.

Innolith, de Suiza, por ejemplo, también está estudiando la densidad energética de las células. La empresa afirma haber alcanzado ya hasta 1.000 vatios hora por kilo en las pruebas. En comparación, la densidad energética de una batería Tesla es actualmente de unos 250 vatios-hora por kilo. 

¿Pueden alcanzarse estas densidades energéticas también en la producción en masa? Por el momento, la empresa suiza se mantiene prudente. No obstante, su gama de productos ya incluye baterías de 300 vatios-hora. Esto aumentaría la autonomía de un Tesla de 630 a unos 750 kilómetros.

Desde el punto de vista tecnológico, la empresa estadounidense SolidEnergy Systems, o SES, adopta un enfoque diferente. 

Se basa en una batería de estado sólido en la que la energía se conduce a través de un material conductor también sólido en lugar de un líquido. Según la empresa, el sistema de almacenamiento de energía desarrollado por SES debería tener una capacidad de 500 vatios hora por kilo, lo que duplicaría la autonomía de un Tesla

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Sin embargo, la empresa, que fue valorada en 3.600 millones de dólares el año pasado tras salir a bolsa, aún tiene que demostrar el rendimiento de su tecnología en ciclos de funcionamiento regular.

Sin embargo, los ejemplos lo demuestran: la industria del automóvil no dará ella sola el próximo salto tecnológico. 

Serán las startups, las mismas que están desarrollando nuevas baterías y diseñando el coche eléctrico del futuro quienes se aseguren que la preocupación por la autonomía de los coches eléctricos sea cosa del pasado. Recorrer 1.000 kilómetros en un coche eléctrico sin parar para cargarlo será pronto una realidad.

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