Así conseguí reducir significativamente mi peso y mi nivel de grasa corporal tras el confinamiento: una app para contar calorías, trabajo de musculación y un paseo diario

Fat Secret App
Manuel del Campo
  • Un nivel bajo de grasa corporal, si es producto de una alimentación sana y ejercicio, es sinónimo de buena salud y también de un aspecto físico atractivo. Sin embargo, no es un tarea fácil y requiere cierta disciplina en la alimentación y el ejercicio, cada vez mayor según vamos cumpliendo años.
  • Aunque desde que tengo uso de razón he cuidado bastante mi forma física, las semanas de confinamiento fueron todo un desafío por la falta de movilidad y las limitaciones del entrenamiento en casa, aunque pronto las vi como una oportunidad, pues por primera vez iba a poder seguir una alimentación mucho más estricta, gracias a la ausencia de vida social y al tiempo para supervisar cada uno de los alimentos que ingería al día.
  • Mi propósito fue salir con un nivel de grasa incluso inferior al de antes del confinamiento y lo conseguí. Mis armas: una app para contar calorías y nutrientes, un entrenamiento muscular disciplinado en casa todos los días y, en cuanto fue posible, suplir la actividad diaria con una caminata de una hora. 
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El confinamiento que hemos sufrido por la pandemia del coronavirus ha supuesto un reto en todos los ámbitos de nuestra vida, también en el físico. Las restricciones de la movilidad y la obligación de entrenar en casa con muy pocos medios se tornaron dos obstáculos difíciles de solventar. Además, las derivadas psicológicas del encierro también suponían un riesgo en el cuidado de la alimentación. Juntando ambos factores, las posibilidades de ganar peso y grasa corporal se incrementaron considerablemente.

Desde los 17 años (ahora tengo 50), llevo una rutina de ejercicio bastante disciplinada, con un entrenamiento de musculación en el gimnasio 4 días a la semana (como poco), más un par de partidos de fútbol y salidas esporádicas con la bici o a correr. Se podría decir que hago deporte entre 6 y 7 días a la semana. 

Leer más: Este es el entrenamiento que Arnold Schwarzenegger te propone para mantenerte en forma durante el aislamiento por el coronavirus: 7 ejercicios efectivos para los que no necesitas equipamiento

En cuanto a la alimentación, empecé a cuidarla más en la última década, aunque sin seguir ninguna dieta. Gracias a la constancia y la disciplina en el ejercicio físico y mi nivel de masa muscular, mi metabolismo ha funcionado razonablemente bien, permitiéndome mantener un nivel de grasa corporal adecuado con un buen tono muscular, incluso sin privarme de algunos caprichos alimenticios un par de días a la semana. 

La imposibilidad de ir al gimnasio y el descenso en la actividad por el encierro, sobre todo en las semanas más duras, rompieron radicalmente mis rutinas (y las de todos). Aunque seguí entrenando la musculación todos los días con el equipamiento que tenía en casa y traté de controlar algo más de lo normal la ingesta de calorías, con el paso de las semanas me di cuenta de que mi peso aumentaba ligeramente (algo que nunca me ocurre, normalmente me cuesta mucho coger peso) y también noté, simplemente con el espejo como ayuda, que el nivel de grasa también, pues estaba perdiendo la definición muscular habitual. En las primeras 4 semanas de confinamiento pasé de 78 a 80 kilos (y no precisamente de músculo). Y eso que pensaba que me cuidaba...

Fue entonces cuando decidí convertir esa situación en una oportunidad y me propuse reducir mi nivel de grasa corporal incluso a un nivel más bajo que antes del confinamiento, aumentando mi masa muscular si era posible (desde luego sin perderla) siendo mucho más estricto con mi alimentación. Para ello me descargué una app para contar calorías... y a partir de ahí empecé a entender bien qué es lo que estaba pasando y comencé a realizar descubrimientos muy significativos sobre mi alimentación, y también sobre cómo reacciona mi cuerpo ante ellos y ante el tipo de ejercicio que realizo.

Tras 4 semanas, mi aspecto físico mejoró considerablemente, consiguiendo disminuir el nivel de grasa anterior al confinamiento, también algo el peso, mejorando mi tono muscular y teniendo la sensación de encontrarme mucho más saludable. Estos son todos los aprendizajes que me llevé.

Utilicé la app de contar calorías Fat Secret y descubrí múltiples errores en mi alimentación

Manuel del Campo

Hay varias apps de contar calorías en el mercado, entre las más populares están My Fitness Pal, Lose it, Yazio... Después de ojear todas y de probar My Fitness Pal (ya había trasteado con ella hace unos años), me decanté por Fat Secret. Me parece muy completa, bastante sencilla e intuitiva de utilizar, con un archivo de miles de alimentos, incluidos los más populares de los supermercados y marcas conocidas (también puedes añadir los alimentos tú mismo), millones de usuarios y totalmente gratuita (aunque tiene versión premium, yo no la he necesitado). La puedes encontrar tanto en Android como en iOS.

También me hice, y te lo recomiendo, con un medidor para líquidos y una pequeña báscula de cocina para pesar cantidades. A veces es fácil calcular los pesos con la información que viene en la etiqueta de los productos, pero si quieres ser estricto, necesitas tener claro qué cantidad exacta ingieres de cada alimento o líquido.

La rutina con Fat Secret consiste en ir anotando todos los alimentos, con su cantidad exacta, que ingieres cada día, hasta el más mínimo detalle. Esta app te ayuda a contar las calorías y desglosa los nutrientes, tanto los macros (proteínas, carbohidratos y grasas) como los micro (azúcares, fibra, sodio...), ofreciéndote un informe muy completo tanto diario como semanal.

Tú mismo estableces tus objetivos y puedes ir comprobando día a día y cada semana si estás manteniéndolos. Eso sí, debes ser muy estricto en su uso. Es una herramienta y, por tanto, su valor reside en el partido que le quieras sacar. Al menos deberías ir anotando todo lo que comes y bebes durante el tiempo que te hayas marcado en tu objetivo de pérdida de peso y/o grasa, que debería estar entre las 4 y las 8 semanas para poder ver resultados significativos. A partir de ahí, si has conseguido establecer unos hábitos sólidos, no deberías necesitarla. Aunque, si la sigues usando, mucho mejor para ti.

Descubrí una realidad tan simple como obvia: la clave en la pérdida de peso y grasa es el déficit calórico

Sí, parece una obviedad, pero la única manera de perder peso y grasa es ingerir menos calorías que las que quemas (un hecho irrefutable que han demostrado infinidad de estudios). Esa diferencia tiene que ser mayor o menor dependiendo del objetivo de peso y grasa que quieras perder, pero nunca debe ser excesiva, entre 200 y 400 calorías debería ser suficiente. La pérdida de peso y grasa debe ser siempre lenta y progresiva, nunca repentina y brusca, pues pondrás en riesgo tu salud y no será efectiva, porque además perderías masa muscular, un elemento crucial como te contaré más adelante.

Tu cuerpo necesita ir adaptándose poco a poco y asimilar que los cambios que se están produciendo son permanentes, no puntuales. Huye de cualquier milagro que te prometa resultados inmediatos. El control del peso semanal te debe ayudar a calibrar y ajustar ese déficit con el tiempo. Y nada de pasar hambre. Esto consiste en comer la cantidad adecuada, no en no comer. Y sobra decir que, una vez hayas conseguido tus objetivos, hay que equilibrar el consumo y la quema de calorías para mantener el peso.

Es importante que controles tu peso y te tomes las medidas, por lo menos de tu vientre, antes de empezar el proceso. Si quieres puedes hacerte con una báscula que mida también el porcentaje de grasa y masa muscular. Las que hay en el mercado por precios asequibles (entre 40 y 60 euros) no pueden asegurarte una gran fiabilidad en los datos (para ello deberías ir a un centro especializado), pero sí te pueden servir como referencia para comprobar tu evolución, que es lo más importante. Yo compré la Xiaomi My Body Compositescale 2. Lo dicho, suficiente para ayudarme a seguir los cambios. Utilizar el espejo o hacerte una foto semanal también puede ayudarte a observar tus progresos.

Y ahora diréis, bien, ya sé cómo contar las calorías que ingiero pero, ¿cómo sé las calorías que gasto?

Tienes que tener dos cuestiones en cuenta: tu metabolismo basal (MB) y tu actividad física. El metabolismo basal es la cantidad de energía que necesita nuestro cuerpo para vivir, es decir, para mantener nuestros organismos en funcionamiento. Sí, quemamos calorías aunque estemos todo el día tumbados en el sofá. Y, de hecho, salvo que seas un deportista de élite, supone el porcentaje mayor de energía diaria consumida, alrededor de un 70%. El MB depende de factores como la edad (a partir de los 40 se va ralentizando) y de la masa muscular: el músculo necesita quemar mucha más energía que la grasa, por lo tanto, cuanto más músculo tengas, más calorías quemarás sin mover un dedo. Luego llegaremos ahí.

Para saber cuál es tu metabolismo basal puedes encontrar varias calculadoras en internet o realizar estas sencilla fórmula :

HOMBRES Tasa Metabolismo Basal = (10 x peso de Kg) + (6,25 x altura en cm) – (5 x edad en años) + 5.

MUJERES TMB= (10 x peso en kg) + (6,25 x altura en cm) – (5 x edad en años) – 161.

Una vez tengas esa cantidad (en mi caso son unas 1.700), debes añadir las calorías que quemas en tu actividad física, no solo la deportiva. Limpiar la casa, hacer la compra o conducir también quema calorías. Puedes utilizar pulseras o bandas si quieres mayor precisión, pues lo hacen en base a la frecuencia cardiaca, o puedes recurrir a alguna calculadora online, como esta, que te ofrece una idea aproximada de las calorías consumidas en actividades deportivas o diarias. En este documental de la BBC puedes aprender mucho sobre las calorías.

Así pues, suma las calorías que consume tu metabolismo basal a las calorías que quemas en tu actividad. En mi caso, la cifra en estas semanas de confinamiento fue de 2.200 y, por tanto, me puse como objetivo un consumo diario entre 1.800 y 2.000 para mi objetivo de pérdida de grasa. Claro que no es tan sencillo, pues tan importante como la cantidad es la calidad de lo que comes...

Enfoqué mi dieta en las proteínas, carbohidratos complejos y grasas insaturadas.... y reduje todo lo que pude el azúzar

Getty Images

Una vez tuve clara la cantidad de calorías a ingerir, llegó el momento de poner atención a lo que consumía, tan importante o más que la cantidad. Más, sin duda, porque de nada serviría llegar a un objetivo de 1.800 calorías si lo hago con una dieta de hamburguesa, palmeras de chocolate y refrescos azucarados. Quizá mantenga el peso, pero mis niveles de grasa se dispararán y luciré unos hermosos michelines y unos brazos y piernas rollizos como morcillas en vez de unos músculos tonificados.

Empezamos con los macronutrientes. Con Fat Secret me resultó muy fácil controlarlos. Aumenté la ingesta de proteínas, que además de incrementar el consumo de energía durante la digestión y producir un efecto saciante, ayuda a construir músculo (luego llegaremos a la parte del entrenamiento). De 1,5 a 2 gramos de proteína por cada kilo de peso debe ser el objetivo, según todos los expertos (en mi caso, dado que mi peso es de 77 kilos, serían unos 140 gramos), suponiendo el 35% aproximadamente del total de calorías consumidas. Tampoco vale una proteína cualquiera, mucho mejor las carnes blancas (pollo y pavo), pescados y vegetales. Siempre a la plancha o al horno. La carne roja, como mucho una o dos veces a la semana. 

Como a mí me cuesta llegar a esa cantidad con la comida, incluyo los batidos de proteínas. Este es el que uso yo. Tomado como tentempié después de entrenar funciona muy bien, pero a la hora de elegirlo, fíjate bien en que cada batido no aporte más de 150 calorías y que tenga menos de 2 gramos de grasas saturadas y menos de 5 gramos de azúcar. No conviertas un suplemento en uno de los "falsos amigos" que mencionaré después.

Los carbohidratos deben ser complejos (como recomiendan todos los nutricionistas), así que me enfoqué en arroces y pan integrales, legumbres o avena. Los simples, azucares principalmente, los reduje al máximo. Como no soy muy goloso, ese no es un problema para mí. El total de carbohidratos debe suponer más o menos el 40% del total de calorías consumidas.

En cuanto a las grasas, no hay que tenerles miedo, de hecho son absolutamente necesarias, siempre que se controle su cantidad (yo tengo que hacerlo con el aceite de oliva, que me encanta), se limiten al máximo las grasas saturadas (presentes en los lácteos, carnes rojas, embutidos, aceite de palma o mantequilla) y predominen las insaturadas y monoinsaturadas, como el aceite de oliva, el aguacate, los pescados azules o los frutos secos, que incluso pueden ayudarnos en la pérdida de grasa corporal, aunque parezca un contrasentido (aquí puedes indagar más sobre ello). Entre 50 y 60 gramos de grasas buenas al día debe ser suficiente, ocupando entre el 25% y el 30% del total de calorías. Hay que tener en cuenta que las grasas aportan 9 calorías por gramo, frente a los 4 de las proteínas y los carbohidratos.

Superalimentos frente a alimentos prohibidos (y cuidado con los 'falsos amigos')

Desde que empecé a usar diariamente Fat Secret y escudriñar la composición nutricional de los alimentos me he llevado unas cuantas sorpresas y, poco a poco, he ido elaborando mi propia lista de súper alimentos y también la lista negra de alimentos prohibidos. Y aún más importante, la lista de los falsos amigos, esos que parecen muy atractivos y saludables y esconden un lado oscuro, generalmente en forma de exceso azúcar (y cuyos efectos son devastadores).

Dejadme que os cuente algo muy básico de cómo se forma la grasa corporal (aunque es un proceso fisiológico muy complejo, echa un vistazo aquí si te interesa o disfruta de este fantástico documental de la BBC). Además de debido a un superávit calórico y a la falta de ejercicio, la gran responsable no es la grasa que consumimos (salvo que sea saturada o en cantidades excesivas), sino la glucosa, es decir, el azúcar, que unido a la producción de insulina acaba transformándose en depósitos de grasa. También las calorías vacías del alcohol, pero esa es otra historia

Y aquí van las malas noticias: el azúcar está presente en muchos más alimentos de los que pensamos y en cantidades mucho más grandes de las que creemos. Así que, aunque elimines los dulces y no le pongas azúcar al café (algo que ya estás tardando eliminar si aún tomas), estarás ingiriendo glucosa con otros alimentos. La app me ha ayudado a vigilarla. No deberías superar los 25 gramos (cantidad recomendada por la OMS), menos aún si tus objetivos de pérdida de grasa son ambiciosos. Un refresco puede llegar a tener hasta 40 gramos. Ahí lo dejo.

SUPER ALIMENTOS

- Solomillo de pavo: proteína pura sin apenas grasa ni azúcar. Y encima barato. El pollo se llevaría la medalla de plata.

Pixabay

- Queso fresco desnatado: aunque lleva algo de azúcar, su cantidad de proteína y su ausencia de grasa lo convierte en un gran complemento.

- Pan integral: carbohidratos complejos y proteína vegetal. Perfecto para el desayuno y para acompañar las comidas.

- Legumbres cocidas: alubias, lentejas o garbanzos, fuente de carbohidratos complejos y proteínas vegetales sin grasa. Una joya que además añade fibra y efectos saciantes.

- Patata cocida: una buena fuente de carbohidratos complejos sin azúcares y poco calórica. Ideal para acompañar platos.

- Bonito del norte en escabeche: proteína pura sin grasa ni azúcar.

Salmón fresco: aunque tiene un buen porcentaje de grasa, toda ella es Omega 3, con infinidad de beneficios. Y también muy proteico. Controlando las cantidades y las raciones semanales, muy recomendable.

- Salsa de soja: una forma de aderezar platos sin cargarlos de calorías. A mí me ha ayudado a disminuir la cantidad de aceite de oliva que utilizaba en ensaladas y otros platos (un alimento excelente, pero muy calórico).

- Mejillones y berberechos al natural: un aperitivo ideal, aportando proteínas y nada de grasas e hidratos. Ligeros y baratos. También los mariscos son una gran alternativa, aunque no todos son baratos.

- Frutas y verduras: parece obvio, pero hay que incluirlas todos los días. Eso sí, procura que sean frescas y cuidado con el azúcar en las frutas o en el tomate y el contenido calórico del aguacate. De nuevo, las cantidades son la clave. Solución, la app.

ALIMENTOS PROHIBIDOS

- Cualquier tipo de dulce: por si no te ha quedado claro, fuente infinita de grasas saturadas y azúcares, que es la combinación letal y adictiva (helados, tartas, donuts...). Son una bomba calórica y el gran nutriente... de los michelines.

Bethany Newman/ Unplash

- Alcohol: Sí, lo sé. Esa cervecita también me gusta a mí... Si tus objetivos de pérdida de grasa y peso son ambiciosos, olvídate por completo. Es muy calórico (lo verás en cuanto uses la app, un par de cervezas suponen 350 calorías) y, además, las calorías que aporta son vacías, lo que hace muy probable que se transformen finalmente en grasa (salvo que te marques unos burpees tras cada cerveza). Si ya estás en unos niveles buenos de peso y grasa, limítalo. No más de 5 unidades (una unidad equivaldría a una cerveza o un vaso de vino) a la semana, nunca las 5 el mismo día, si puede ser. De las copas, es decir, el whisky, la ginebra o el ron mezclados con refrescos, ni hablamos. Prohibidas ahora y siempre (un gin tonic son unas 200 calorías, con 15 gramos de azúcar y 20 del alcohol, que van directamente a tus michelines).

- Refrescos: Azúcar puro en vena y muy calóricos. Elimínalos.

- Embutidos: muy calóricos, llenos de grasas saturadas. Si te gustan mucho, tómalos muy de vez en cuando y en cantidades pequeñas.

- Frituras y alimentos ultraprocesados: patatas fritas de bolsa, empanadillas, platos precocinados... todo lo que esté cocinado con grasas saturadas debes eliminarlo sin contemplaciones ni tristeza. Tu cuerpo te lo agradecerá.

'FALSOS AMIGOS'

- Yogures desnatados: ¿Cómo? ¡Pero si son fuente de proteínas sin grasas! Sí, pero como te dije antes, esconden un lado oscuro, el azúcar. Un yogur de 125 mililitros puede contener entre 5 y 7 gramos de azúcar. Cuando veas que algunos alimentos saludables (como las frutas o el tomate) ya llevan un poquito de azúcar, esa cantidad te va a parecer una burrada si no quieres superar los 25 gramos diarios. ¿La alternativa? Yogures de soja o de avena, ricos en carbohidratos buenos y sin azúcar ni grasa.

Mercadona

- Leche desnatada o semidesnatada: le sucede algo parecido a lo que a su amigo el yogur, aunque en menor medida. Mejor el café solo. Si te gusta mucho, limita la cantidad a lo que le añades al café.

- Frutos secos: que quede claro, en ciertos aspectos son un alimento excelente, muy proteico y con grasas buenas, pero tremendamente calóricos. Más que un falso amigo es el clásico amigo pesado. 100 gramos de cacahuetes, que es lo que te ponen en algunos bares como aperitivo, aportan casi 700 calorías. Casi la mitad de un consumo calórico medio. Mejor eliminarlos o limitarlos al máximo mientras estés en proceso de pérdida de peso o grasa. Si acaso, un puñado de nueces entre comidas. De nuevo, usa la app y mide las cantidades para vigilar lo que te aportan en tu menú diario.

- Zumos preparados: La misma cuestión que los yogures con diferente envoltorio. Sí, ofrecen grandes cantidades de vitaminas... y también azúcar para parar un tren. 

 

 

Ejercicio: me olvidé de las largas carreras y me centré en ganar masa muscular, combinando con rutinas de alta intensidad y un paseo de una hora al día

Dejadme que empiece con otro de mis hallazgos en esta situación. Nuestra actividad diaria más allá del deporte es esencial para el consumo de calorías. Por eso, las fases del confinamiento más duro fueron demoledoras, por muchas pesas que hice en casa. Actividades como ir al trabajo, conducir o salir a comprar acaban suponiendo un gasto calórico importante. Eliminarlo de golpe, sin un ajuste estricto en la dieta, se convirtió en mi caso (y seguro que en el de millones de personas) en ganancia de peso y grasa. Así pues, no dejéis de moveros y permanecer activos durante el día siempre que podáis: subid escalaras en vez de tomar el ascensor, andar en vez de coger el coche... Todo suma.

Y este principio sirve para aplicarlo a todos los niveles: el objetivo es quemar más calorías, si es posible de grasa, durante el mayor tiempo posible, no en una sola sesión.

Y ahora vamos con el deporte: si quieres perder peso y grasa, debes enfocarte en crear músculo, es decir, rutinas de trabajo con cargas (mancuernas, barras) o tu propio peso que movilicen todos los grupos musculares. La razón es muy sencilla: el músculo es el tejido que más energía consume de nuestro cuerpo. Por tanto, a mayor masa muscular, mayor tasa de metabolismo basal. Ya os dije antes que el metabolismo basal supone el mayor porcentaje de energía consumida (un 70% de media); si lo elevamos, estaremos quemando más calorías cada minuto del día, no solo durante una hora, incluso durmiendo. Cada kilo de músculo quema 13 calorías solo por estar en nuestro cuerpo, mientras que el kilo de grasa cotiza a 4,5 calorías al día. Echad cuentas.

Esa es la razón por la que nuestro metabolismo basal va decreciendo con la edad, porque los cambios hormonales y el envejecimiento celular disminuyen nuestra capacidad de crear músculo. La mejor manera de ralentizar ese proceso es tener una buen porcentaje de masa magra.

Para incrementar la masa muscular, es recomendable un entrenamiento con cargas un mínimo de 3 días a la semana, no más de 45 o 50 minutos, con poco descanso entre series, entre 8 y 12 repeticiones por serie, poniendo atención en que cada repetición nos lleve 3 o 4 segundos. Con el peso que te haga llegar al límite en la última repetición. Lo ideal es ponerse en manos de un profesional que te asesore, si no tienes mucha idea. La inversión te va a merecer la pena. En un gimnasio te va resultar más fácil, pero también puedes encontrar buenos entrenadores online. Aunque los principios básicos serían trabajar todos los grupos musculares a lo largo de la semana, e incluir ejercicios funcionales, como flexiones, sentadillas o peso muerto. Echa un vistazo a lo que hacía Schwarzenegger en sus tiempo mozos.

¿Qué hice para complementarlo? Pues entrenamientos de alta intensidad de corta duración. Son entrenamientos que aumentan la frecuencia cardiaca al máximo durante 30 o 40 minutos. Consumen mucha energía, pero el verdadero secreto está en que el cuerpo sigue quemando calorías (y grasa) muchas horas después de haber realizado este tipo de rutina. Durante las siguientes 24 horas puede quemar hasta el doble de grasa. Hay muchas rutinas en internet. El cardio boxing o entrenamientos que incluyan burpees, mountain climbers o saltos son ideales. Si eres capaz de hacer este, que ha sido mi favorito estas semanas, vas por buen camino.

Shutterstock/Blazej Lyjak

Shutterstock/Blazej Lyjak

¿Y entonces dejo de correr? La creación de masa muscular está reñida con el ejercicio aeróbico de larga duración. Se trabajan fibras diferentes, más enfocadas a la resistencia. Corriendo durante una hora acabarás con los depósitos de glucógeno (que acabarán afectando a tus músculos) y, aunque quemes algo de grasa durante el entrenamiento, tu cuerpo no seguirá tan activo después y, salvo que seas un superdotado, te resultará difícil crear masa muscular si corres una hora todos los días. A mí me resultó mucho más eficaz andar una hora a buen ritmo o darme una buen paseo en bici, pues hasta un 65% de la energía consumida proviene de la grasa (al no ser un ejercicio intenso no se usa tanto glucógeno como energía), como se demostró en el documental de la BBC. Y además me quedan reservas para un entrenamiento intenso con pesas. En una caminata de una hora puedes quemar entre 350 y 450 calorías y hasta 30 gramos de grasa (la que tiene una hamburguesa). Multiplicad eso por 7 días. Cuando me quise dar cuenta, en un mes había recorrido más de 150 kilómetros.

Y por si aún tienes en la cabeza uno de esos mitos legendarios: la grasa se pierde de forma global, no localizada. Aunque te mates a hacer abdominales o sentadillas no vas a perder más grasa de la tripa o del trasero. Por eso yo trabajo siempre todo el cuerpo y, como mucho, hago un ejercicio de abdominales en cada rutina, tratándolo como un músculo más.

Así pues, mi recomendación ideal: 3 días de entrenamiento muscular, 3 días de entrenamiento de alta intensidad y una hora diaria de caminata a buen ritmo, que puede ser para ir al trabajo o a comprar, o completarla en varios tramos a lo largo del día. Mezclado con el cuidado de la alimentación y el deficit calórico hasta llegar a tu objetivo, verás los resultados si perseveras y tienes paciencia.

Yo conseguí bajar un 10% mi porcentaje de grasa en apenas 4 semanas, teniendo en cuenta que no era muy alto y que los últimos depósitos son los más difíciles de eliminar (el cuerpo se resiste a deshacerse de la grasa por pura supervivencia) y mi peso se situó en los 76 kilogramos, algo menos que antes del confinamiento, pero incrementando ligeramente mi masa muscular. Y, según la báscula de Xiaomi, reduje mi edad biológica hasta los 30 años, un auténtico disparate, pero muy motivador. Y, lo mejor, lo he logrado sin pasar hambre ni matándome a correr horas y horas. Tan solo vigilando lo que como, trabajando mi masa muscular y disfrutando de un placentero paseo diario.

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