El nuevo software de Apple puede ser la 'manzana envenenada' para la industria automovilística

Un sistema de Apple Carplay en un vehículo.

REUTERS/Robert Galbraith

Apple parece decidida a entrar de lleno en el mundo del automóvil con su sistema CarPlay. Algo que no están viendo con buenos ojos los fabricantes de coches y se muestran recelosos de incorporar los sistemas de la manzana en sus vehículos.

Según explica CNBC, la empresa dirigida por Tim Cook ya está trabajando en la próxima generación de su sofware Apple CarPlay. En concreto, esta actualización adopta la interfaz del usuario en todas las pantallas interiores, sustituyendo los indicadores de gasolina y los diales de velocidad por una versión digital impulsada por el iPhone del conductor.

Apple ofrece unos datos que hace pensar que su sistema es el más codiciado del mercado. Según explica Emily Schubert, directora de tecnología de Apple, un 98% de los coches nuevos en Estados Unidos vienen con el CarPlay instalado. Además, la directiva afirma que, según una estadística, el 79% de los compradores estadounidenses solo cambiaría de coche si fuera compatible con CarPlay.

Sin embargo, y a pesar de los datos ofrecidos por Apple, la industria automovilística se muestra reticente en abrirle sus puertas. Estas marcas tienen dos alternativas: claudicar ante Apple, renunciar a los ingresos potenciales y participar en la modernización del sector; o invertir mucho dinero en generar sus propios software y esperar que los consumidores decidan comprar coches nuevos sin CarPlay. 

Según destaca McKinsey en un informe, el mercado de los software para automóviles crecerá un 9% anual hasta 2030. Esto podría representar unos 50.000 millones de dólares para ese año. “Creemos que esto eventualmente podría conducir a que Apple brinde servicios que aprovechen las plataformas de sensores de automóviles”, afirma Rod Hall, analista de Goldman Sachs.

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Sin embargo, para que la próxima generación que quiere sacar Apple al mercado prospere, necesita contar con el apoyo de los fabricantes de coches. En este punto es donde comienzan a surgir los problemas.

Según Apple, las marcas están emocionadas con trabajar con ellos e implementar la nueva generación de CarPlay. Sin embargo, los analistas no creen que la posición de la industria sea esa precisamente. 

Según la empresa estadounidense, marcas como Honda, Nissan o Renault están apoyando su nuevo software. Según los datos proporcionados por Apple, hasta 14 marcas están trabajando con ellos. Sin embargo, pocos han sido los fabricantes que han anunciado que incorporarán el nuevo CarPlay en sus coches y tampoco se comprometen.

Según fuentes de la compañía estadounidense, Land Rover está "trabajando con Apple" para ver cómo podría ser "parte de" su sistema de información y entretenimiento. Una información que ha desmentido la marca. "Es demasiado pronto para comentar sobre futuras ofertas de productos".

Una distancia que también mantiene Mercedes Benz. "En general, evaluamos internamente todas las nuevas tecnologías y funciones potencialmente relevantes". No contar realmente con el apoyo de estas marcas puede ser un problema de tiempo y ciclo de producto para Apple.

El nuevo software de CarPlay supondrá una revolución. Este sistema necesitará que los equipos envíen información en tiempo real del coche al iPhone del usuario, donde será analizada e incorporada al propio software de Apple y presentada en las pantallas del coche. La interfaz de Apple también incluirá los controles del vehículo. Por ejemplo, los usuarios podrán tocar un botón de la pantalla táctil diseñado por Apple para subir el aire acondicionado.

"Obtener el control de estas funciones es importante porque efectivamente la experiencia en el coche pasa de las manos del fabricante de automóviles a las de Apple", detalla el fundador de Loup Funds, Gene Munster.

El hecho de que los fabricantes de automóviles renuncien a ese control sobre la experiencia en el coche podría ser estratégicamente crítico para la industria automovilística. Los fabricantes de coches eléctricos con visión digital, como Tesla y Rivian, han evitado Apple CarPlay, por encima de las protestas de sus usuarios, muy probablemente por razones estratégicas.

Si los ordenadores y las pantallas de los coches acaban mostrando principalmente la interfaz de Apple, los fabricantes de automóviles tendrán menos capacidad para vender esos servicios a sus clientes. Esto haría que también pudieran perder la capacidad de definir su relación con el cliente con los servicios y aplicaciones en línea.

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