Apple redobla su apuesta por sus chips propios a pesar de la escasez: llegan a casi todos sus ordenadores con el nuevo M1 Ultra en Mac Studio

Apple M1 Ultra

Apple

Apple dio un golpe sobre la mesa en 2020 cuando anunció su división Apple Silicon, destinada a reducir la dependencia de los chips de Intel que tenía su catálogo de ordenadores de entonces. Sus nuevos anuncios en su evento Peek performance, con los chips M1 Ultra en los ordenadores Mac Studio, ahondan aún más en esta apuesta.

El uso de procesadores propios de Apple es todo un clásico en dispositivos de la compañía como sus móviles iPhone, con sus series de chips A Bionic. Pero, hasta hace menos de dos años, su catálogo de ordenadores no contaba hasta el momento con ningún procesador propio.

En la actualidad, además del modelo inicial M1 anunciado en 2020, Apple cuenta también con 2 procesadores orientados a usuarios profesionales como son los M1 Pro y M1 Max, anunciados en octubre del año pasado junto a sus nuevos MacBook Pro de 2021. 

A este modelo ahora se añade un cuarto integrante: M1 Ultra, que llega junto al nuevo ordenador de sobremesa profesional Mac Studio, el más potente de la marca a pesar de su diseño compacto de 7,7 por 3,3 pulgadas. 

En plena escasez de procesadores

apple event

Esta apuesta por crear sus propios procesadores se anunció en un momento significativo: en pleno inicio de la escasez global de semiconductores, que lleva afectando desde entonces a la industria a nivel global pero que no parece afectar tanto al ritmo de nuevos chips de Apple Silicon.

La falta de procesadores ha afectado especialmente a la industria del automóvil y marcas como Ford y Stellantis (antes PSA Peugeot Citroën), que han tenido que detener la producción en varias ocasiones, pero también a las videoconsolas como PS5 y Xbox Series X y S, que aún son difíciles de conseguir.

La escasez de suministros también ha tenido efectos en los ordenadores, sobre todo en las unidades gráficas (GPU), como es el caso de la reciente familia Geforce RTX 30 de Nvidia, que también ha escaseado por fenómenos como la minería de criptomonedas.

La situación ha llevado a los países a tomar medidas, como es el caso de Estados Unidos, que tiene planeado invertir 50.000 millones de dólares en la creación de fábricas de procesadores localizadas en su territorio.

Por otro lado, China busca llevar su hegemonía a este campo y se ha marcado el objetivo de producir el 70% de los semiconductores a la altura de 2025, un sector en el que actualmente dominan compañías taiwanesas como TSMC, principal proveedor de Apple.

Pensados para profesionales

Mac Studio

A nivel técnico, el nuevo M1 Ultra de Apple utiliza la arquitectura UltraFusion, con 10.000 señales y que puede operar a 2,5 Tbps por segundo, 4 veces más que los sistemas actuales. El chip, de 5 nanómetros (nm), presenta 114.000 millones de transistores, la cifra más alta en un chip hasta el momento.

Estas funciones de alto rendimiento están especialmente orientadas para los usuarios profesionales, a los que M1 Ultra les permite superar los 8 GBps de ancho de banda con sus 20 núcleos de CPU, 16 de ellos de alta eficiencia y 4 de alto rendimiento.

Además, su unidad gráfica (GPU) es de 64 núcleos, 8 veces más rápida en su funcionamiento que la del modelo original, M1 estándar. Esto proporciona el doble de capacidades gráficas que sus hermanos menores de generación, y se añade a su rendimiento por vatio mejorado, que con el mismo trabajo usa un 65% menos de energía.

Con la llegada de M1 Ultra a Mac Studio, el ordenador de sobremesa profesional Mac Pro, el modelo más potente de su catálogo, pasa a ser el único equipo de Apple sin chips propios, algo que la compañía dará a conocer “otro día”, como ha adelantado en el evento de este martes.

Consecuencias para Intel

Procesador M1 Ultra para profesionales, lo último de Apple

Destinado a un mercado en el que tradicionalmente Intel ha sido fuerte como es el de los profesionales creativos, M1 Ultra es un ejemplo más de cómo Apple Silicon ha logrado quitar negocio a la compañía de procesadores estadounidense, que ya no solo se tiene que preocupar de rivales tradicionales como AMD.

Y este tendencia se aprecia en las acciones de Intel. En enero de 2020, antes del anuncio de Apple Silicon —y de la pandemia—, la empresa marcaba máximos históricos no alcanzados desde el año 2000, con 67 dólares por título.

No obstante, y a pesar de un repunte en abril del año pasado, el sucesivo lanzamiento de nuevos ordenadores de Apple con procesadores propios ha hecho que el valor de sus acciones se reduzca y caiga actualmente por debajo de los 48 dólares. La caída anual es de casi 20 puntos.

Estas consecuencias se producen precisamente en un mundo cada vez más dependiente de los procesadores, como han mostrado eventos recientes como el MWC 2022 de Barcelona. En él, las empresas han mostrado casos de uso diferentes para empresas más allá de la tecnología de consumo, como la industria 4.0 y, sobre todo, el metaverso.

Apple precisamente trabaja, según los rumores, en un nuevo modelo de visor de Realidad Aumentada propio, que usará sus propios chips. Su esfuerzo en este ámbito puede llevar a la supremacía en una categoría más a una empresa que parece no verse afectada por las restricciones que ahogan al resto de fabricantes.

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