Las apps de pasaportes de inmunidad están plagadas de riesgos para la privacidad, suponen un problema ético y podrían no ayudar a detener la propagación del COVID-19, según una investigación

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  • A medida que se despliegan las vacunas contra el coronavirus, las apps de pasaportes de inmunidad son cada vez más frecuentes.
  • Pero una nueva investigación que analizó 65 apps descubrió que el 82% tenía problemas de privacidad.
  • Además, corren el riesgo de afianzar las desigualdades existentes, y pueden no producir beneficios sanitarios significativos.
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A medida que las vacunas suponen una nueva esperanza para todo el mundo, las llamadas aplicaciones de 'pasaporte de inmunidad' empiezan a convertirse cada vez más en una realidad, pero una nueva investigación sugiere que podrían ser peligrosas.

Según un nuevo informe de la empresa de investigación de seguridad Top10VPN, estas apps –que dicen ser capaces de permitir a los usuarios viajar internacionalmente, entre otras ventajas– están plagadas de fallos de privacidad y plantean grandes problemas éticos. 

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El informe estudió 65 apps de certificados sanitarios digitales que funcionan actualmente en todo el mundo, y descubrió que el 82% tenía políticas de privacidad inadecuadas. 

"La gran mayoría [de las aplicaciones] no preserva especialmente la privacidad. Como la mayor parte de la tecnología que hemos supervisado y que se ha puesto en marcha durante la pandemia, se ha hecho de forma precipitada y no cuenta con las protecciones que cabría esperar teniendo en cuenta lo sensible que es parte de esta información", explicó a Business Insider Samuel Woodhams, autor del informe.

"Como mínimo, cabría esperar unas políticas de privacidad adecuadas que especifiquen qué tipo de información se va a obtener de una persona", dijo.

"Muchas de ellas tienen políticas de privacidad muy genéricas que no especifican qué información se recoge y no dicen cuánto tiempo se va a almacenar, y además la comparten con terceros", señaló Woodhams.

Además de tener políticas de privacidad inadecuadas, muchas de las aplicaciones solicitan cantidades intrusivas de datos, incluidos los de localización, explicó Woodhams.

El científicó destacó el hecho de que en Singapur se dijo a los ciudadanos que los datos que compartieran con la aplicación de rastreo de contactos del país no se compartirían con la policía, una promesa que el gobierno rompió a principios de este mes.

"Más de la mitad de las aplicaciones que hemos examinado dicen explícitamente que comparten los datos de los usuarios si se lo pide la autoridad competente", dijo y añadió que este era el caso de las aplicaciones con sede en Estados Unidos.

La mayoría de las aplicaciones analizadas por Woodhams son de empresas privadas, lo que, según él, hace saltar las alarmas. "Siempre habrá un incentivo financiero para compartir o utilizar estos datos de otra manera", indicó.

Algunas de las aplicaciones que revisó tenían un lenguaje preocupantemente amplio en sus políticas de privacidad sobre el intercambio de datos con terceros.

Varias plataformas decían "nos reservamos el derecho a compartir esta información con terceros para fines comerciales pertinentes", lo que podría significar cualquier cosa y creo que "existe un riesgo real de que los datos se utilicen para su venta a los anunciantes", dijo.

Dejando a un lado la preocupación por la privacidad, Woodhams dijo que el uso generalizado de estas aplicaciones podría aumentar las desigualdades sociales que ya han sido puestas de manifiesto por la pandemia.

"A medida que las vacunas se extiendan, estas aplicaciones serán cada vez más frecuentes. Y sabemos que el despliegue de las vacunas se va a producir en gran medida a la par que ciertas divisiones económicas en todo el mundo".

"Lo que esto puede significar es que la gente de los países más ricos tendrá acceso a las vacunas, por lo que tendrán acceso a estas aplicaciones y podrán viajar, ir a trabajar o lo que sea, mientras que el resto del mundo no puede", dijo.

Los datos estatales de EEUU revisados por Business Insider a principios de este mes mostraron que los blancos recibieron más vacunas que los negros y otras minorías, a pesar de que la pandemia ha afectado de forma desproporcionada a las personas de color.

El informe también destacó que los pasaportes de inmunidad pueden no ser una forma particularmente eficaz de detener la propagación del COVID-19, dado que aún no hay pruebas definitivas de que las vacunas impidan a las personas transmitir el virus.

"Creo que los aspectos negativos superan con creces a los positivos", dijo Woodhams, cuando se le preguntó por las posibles ventajas sanitarias de las apps de pasaportes de inmunidad. Las aplicaciones basadas en vacunas podrían incluso hacer más peligroso el comportamiento de la gente, añadió.

"Si se trata de un pasaporte de inmunidad basado en la vacunación, no sabemos si las personas que se han vacunado pueden seguir contrayendo el virus y propagándolo sin enfermar. Así que [...] si tienes el tick verde en tu aplicación, vas por ahí infectando a otras personas que aún no se han vacunado", dijo.

"Puedo ver por qué atrae, porque la idea de poder vacunarse y luego tener un tick verde en el móvil que significa que puedes volver a salir al mundo es muy atractiva. Pero, por desgracia, sabemos que no va a funcionar así, y requiere que se vacune un gran número de personas", dijo Woodhams.

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