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Los aranceles impuestos por Trump a las importaciones genera debate

El presidente Donald Trump y la primera ministra británica Theresa May se muestran en desacuerdo con su plan de tarifas.
El presidente Donald Trump y la primera ministra británica Theresa May se muestran en desacuerdo con su plan de tarifas. REUTERS/Christian Hartmann
  • El presidente Donald Trump no pretende eximir a ningún país de los aranceles sobre el acero y el aluminio, según admitieron el pasado domingo altos funcionarios de la administración.
  • "Si se exime a un país, hay que eximir a otro, y por eso... es una situación peliaguda", declaró ante la CNN el director del Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca, Peter Navarro.
  • Trump anunció el pasado jueves que EE. UU. que planea imponer unos aranceles a la importación, alegando razones de seguridad nacional.
  • Los principales socios comerciales, incluidos la Unión Europea y Canadá, han condenado esta medida. Han amenazado con tomar represalias cargando impuestos sobre productos estadounidenses, como las motocicletas Harley-Davidson y el zumo de naranja de Florida.

Las tarifas que el presidente Trump planea imponer sobre el acero y el aluminio no excluirán a ninguno de los socios comerciales de Estados Unidos, según declararon el pasado domingo altos funcionarios de la administración.

Trump anunció el pasado jueves que EE. UU. planeaba imponer un arancel del 25% –o impuesto de importación– sobre el acero, y un arancel del 10% sobre el aluminio.

El director del Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca, Peter Navarro, anunció ante la CNN el pasado domingo que el impuesto arancelario se fijará entre esta semana o la próxima, a más tardar.

"El consenso general del presidente fue que se tenían que imponer las tarifas, y generalizarse fuera de nuestras fronteras sin excepción", declaró Navarro a la CNN de Jake Tapper.

Añadió que "si se exime a un país, hay que eximir a otro, y ello... genera una situación peliaguda".

Por su parte, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, dijo en el programa This Week de ABC que Trump había hablado con varios líderes mundiales y no había mencionado ninguna exención.

El anuncio suscitó duras críticas por parte de varios socios comerciales, incluida la Unión Europea, que han amenazado con tomar represalias con sus propios impuestos sobre las exportaciones estadounidenses, como las motocicletas Harley Davidson o el zumo de naranja.

Tal represalia podría convertirse en una guerra comercial, que podría evitarse con algunos países si los Estados Unidos los eximiera de los aranceles.

"Cuando un país (EE. UU.) está perdiendo miles de millones de dólares en las transacciones comerciales con prácticamente todos los países con los que hace negocios, las guerras comerciales son positivas y fáciles de ganar", tuiteó Trump el pasado viernes.

Los grupos comerciales de industrias como la cervecera –que se basan en el acero para la producción– también condenaron la medida, advirtiendo que el incremento de sus costes se trasladaría a los consumidores.

Navarro dijo que podrían producirse algunas exenciones en casos específicos que podrían ser beneficiosas para un tipo particular de negocio en las que ningún país quedaría excluido.

Según The Wall Street Journal, el pasado viernes un funcionario de la Casa Blanca omitió informar sobre si los aranceles se aplicarían únicamente a los productos de acero semielaborados o si se extenderían a todos los productos, como ha sido el caso en otras ocasiones en las que EE. UU. ha impuesto aranceles. 

Trump había prometido adoptar una postura más dura sobre el comercio estadounidense durante su campaña electoral, para impulsar la industria siderúrgica y proteger a los trabajadores de la competencia extranjera. Algunos críticos de los aranceles esperan que ocurra igual que con otras propuestas que Trump, que ha anunciado pero han caído en saco roto.

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