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La armada de startups del BBVA: minibancos para precarios y autónomos

Francisco González BBVA
BBVA

BBVA es uno de los bancos españoles más reconocidos por apostar por el fintech, el vocablo que define a la creciente industria de la tecnología financiera. 

Lo hace, primero, porque puede permitírselo y, segundo, porque no le queda otra: cada vez hay más startups que ofrecen servicios que compiten con los suyos o, directamente, montan nuevos bancos digitales, que sólo funcionan a través de web o app. 

En España los ejemplos aún son tímidos (Bnext es la única empresa que ha hecho algo así recientemente: una tarjeta prepago con la que puedes sacar dinero sin comisión), pero en Reino Unido, Francia, Alemania y otros países europeos han nacido en los últimos años neobancos como Monzo, Revolut o N26: startups tecnológicas que ya tienen licencia bancaria (o están en trámites para conseguirla) que les permite captar depósitos.

Los reguladores en algunos países han adaptado sus reglas (en Reino Unido, por ejemplo, existe la New Bank Startup Unit) para que montar un banco en 2018 sea más fácil y las startups puedan innovar en el sector. Las grandes tecnológicas como Facebook o Amazon, por otro lado, también parecen reclamar protagonismo bancario: hace pocos días se supo que Amazon está hablando con grandes bancos para ofrecer su propia tarjeta y cuenta bancaria.


¿Qué hace BBVA con todo esto?

"No podemos ejecutar", explicaba el CEO del banco, Carlos Torres Villa, en una entrevista en Business Insider. "Es una cuestión de foco".

La estrategia de BBVA para no dejar que las startups le coman su parte del pastel tiene dos ejes: uno, comérselas (comprándolas o invirtiendo en ellas) y dos, crearlas a su gusto. Lo hace en todo el mundo —Estados Unidos, México, Reino Unido— no sólo en España, donde el mercado es más pequeño, menos jugoso y además ya están consolidados algunos bancos online como ING Direct.

1. Invertir o comprar startups

Hasta la fecha, BBVA ha realizado varias inversiones sonadas en el terreno fintech: en 2015 invirtió en la plataforma de bitcoin Coinbase (a través de su brazo de capital riesgo, gestionado por el fondo independiente Propel Venture Partners) y recientemente ha aumentado su participación en el neobanco británico Atom hasta el 40%. 

Atom es, de todos los bancos tecnológicos que han nacido en Reino Unido, el que más inversión tiene: lleva levantados 369 millones de libras. Aunque ese dinero no es nada comparado con lo que gana BBVA en un año (3.519 millones de euros en 2017), la cifra nos da una idea de la apuesta por el pequeño neobanco: sus competidores, Monzo, Revolut y Starling, sólo llevan 119, 79 y 71 millones de inversión.

 

Atom
Atom Atom

¿Qué ofrece Atom que no ofrezca un banco tradicional? Además de ser puramente digital, la startup lleva tiempo ofreciendo mejores intereses fijos que sus competidores (de hasta un 1,8% de interés anual) e hipotecas, algo a lo que aún no han llegado otros neobancos.

"BBVA busca incorporar empresas revolucionarias que participan en la disrupción y buscan mejorar el sector", explican fuentes del banco. Hay más. "Fruto de esta política es la compra de la mexicana Openpay [un procesador de pagos online], la finlandesa Holvi, la participación en Atom, la compra de Spring Studio [un estudio de diseño estadounidense], la de Madiva Soluciones en España o Simple en EE UU". 

 

2. Montar sus propias startups para "segmentos no servidos", como precarios y autónomos 

"Por otro lado, BBVA tiene una política de intraemprendimiento para fomentar la disrupción desde la propia compañía", continúan. "De aquí han surgido iniciativas como Muno en España o TuyyoAzlo o Covault en EE.UU.". 

Muno es una agencia digital de seguros para autónomos; Tuyyo, una aplicación para enviar remesas a México. Azlo es un banco digital para emprendedores y autónomos en Estados Unidos. Covault es una empresa de seguridad digital.

"BBVA creó una unidad llamada New Digital Businesses (NDB). Su misión es disrumpir el sector bancario. El equipo está liderado por Teppo Paavola, que tuvo roles similares en Nokia y Paypal", explica José Fernández Da Ponte, responsable de Desarollo de Negocio y Nuevos Negocios Digitales de BBVA.

"La mayoría de los empleados han trabajado en startups y en grandes tecnológicas, así que aportan experiencia emprendedora y bancaria. Una de sus estrategias es crear e incubar startups independientes en áreas donde hay una oportunidad".

Por crear e incubar startups independientes, BBVA se refiere a reclutar emprendedores que encajen en su visión, que lancen productos al mercado desde dentro de la empresa y en los que pueda invertir.

Por áreas en las que haya una oportunidad, y a atendiendo a su portfolio, el banco se refiere a los segmentos descuidados: autónomos y pequeños empresarios, gente que necesite enviar remesas de dinero o trabajadores de la 'gig economy'.

Azlo
Azlo Azlo

"Los autónomos son interesantes porque están desprotegidos", explica Ion Cuevas-Mons, CEO de Muno, la comercializadora de seguros para autónomos gestada dentro del BBVA. "Hay mucho seguro generalista y pocos que entiendan bien la necesidad de grupos más pequeños".

Uno de sus factores diferenciadores, cuenta, es la "transparencia", en tanto que los asegurados participan en los beneficios de la póliza: se crean grupos de autónomos y sus integrantes "ven el día a día de lo que pasa: si hay un siniestro, sale dinero; si no, no y se devuelve".

Creada en verano de 2017 en Madrid, Muno nació cuando su CEO "se cruzó" con el BBVA y participó en su programa de "emprendedores residentes" (gente con experiencia montando negocios a la que grandes empresas incuban para que aporten esos conocimientos). El servicio ofrece seguros tanto del BBVA como de otras compañías.

"Conozco China y han hecho muchísimas cosas en seguros. ZhongAn es la aseguradora más grande del mundo: tiene ocho millones de pólizas y está creada entre Alibaba y WeChat. Creo que hay que mirar más a China que a Silicon Valley, así que viendo todo lo que ocurría empecé a hacer algo en temas de seguros", explica Cuevas. "Me crucé con BBVA y surgió de forma natural trabajar en esto".

Muno, seguros para autónomos
Muno, seguros para autónomos: una startup de BBVA

La historia de Brian Hamilton, fundador y CEO del minibanco para pequeños empresarios Azlo, es similar.

"Yo era un emprendedor residente. BBVA me trajo y había una idea general del espacio que queríamos atacar", explica. Azlo salió al mercado estadounidense hace pocas semanas y es un banco digital para pequeños negocios, emprendedores y trabajadores de la gig economy (el mercado laboral precario que crean tecnológicas como Uber, Deliveroo o Glovo).

"La idea es: acceso gratuito al banco y a los servicios que necesitas para llevar un negocio. Otro de nuestros mensajes es 'paga y sé pagado'. Debes ser capaz de mover tu dinero sin comisiones".

Azlo se desarrolla en Estados Unidos, donde tiene un equipo de 27 personas, aunque parte del desarrollo móvil se hace en España, en la consultora Intelygenz. Su principal público objetivo es la población hispana en Estados Unidos y México, además de "las minorías" en general.

"Queremos servir a una base multicultural más grande", continúa Hamilton. "Es cierto que el español es el que más deprisa crece en Estados Unidos, pero también queremos servir a mujeres y minorías en BBVA. A cualquier persona con background emprendedor. La idea es destacar a los propios emprendedores en nuestra web: contamos sus historias, sus negocios y su trayectoria emprendedora".
 

Azlo, el nuevo banco de BBVA
Azlo, el nuevo banco de BBVA para emprendedores que comen queso mientras lloran Azlo

"Varias de nuestras startups se dirigen a segmentos no servidos: los que los emprendedores de la New Digital Businesses creían que podían dar lugar a nuevos negocios", continúa Fernández Da Ponte. "Pero miramos a un montón de oportunidades en varios verticales y segmentos. Hacemos mucha investigación antes de invertir en la startup y construir el producto".

Capital riesgo corporativo para no quedarse atrás

BBVA no es el único gigante español que echa un ojo a las startups en un intento por no quedarse viejo. Telefónica lo hace con Open Future o Wayra (o comprando startups, como Tuenti) y Santander con Innoventures, su brazo de capital riesgo. De sus resultados podemos hablar otro día.

La idea no es tanto ganar dinero con las inversiones —recordemos que la teoría dice que el 95% de las startups fallarán, tengan o no a un gran banco detrás— sino para innovar.

Como apunta el libro Una nueva política industrial para España, "cada vez son más las empresas que acuden a las inversiones de capital riesgo para identificar y adquirir innovación. Aunque tradicionalmente los fondos de Venture Capital (en español, capital riesgo) Corporativos han tendido a invertir en retorno financieros, la tendencia actual parece ser más la de invertir de forma estratégica en startups cuyos objetivos estén alineados (...)  El alto incremento en los programas de Venture Corporativo en los últimos años no parece responder a una burbuja de emprendimiento, sino más bien a una nueva forma de hacer I+D".

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