'Sayonara, baby': auge y caída de 5 robots humanoides que asombraron en su día al mundo y han dejado de fabricarse

El robot ASIMO prepara una bebida durante una exhibición

REUTERS/Toru Hanai

  • Robots como Pepper, ASIMO y QRIO, que causaron gran expectación cuando se presentaron en sociedad, se han dejado de fabricar en los últimos años.
  • Los clientes ven poco interesante la adquisición de robots humanoides de aspecto futurista pero poco prácticos.
  • Los expertos advierten que aún queda mucho para que la IA se acerque a la conciencia humana.
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La noticia ha causado cierto revuelo, aunque a los conocedores del sector no les ha cogido por sorpresa. Softbank, la empresa tecnológica japonesa con filial en Francia, ha decidido interrumpir la fabricación de Pepper, un robot humanoide del tamaño de un niño que asombró al mundo en 2014, cuando apareció por primera vez, por su capacidad de interactuar con los seres humanos. 

Es el último en desaparecer, pero no está solo. Pepper comparte sitio en el desguace de los robots futuristas con otros robots como ASIMO, presentado por la japonesa Honda en el año 2000. Con el cambio de siglo y de milenio, Honda quiso ser el creador del robot más avanzado del mundo. Recién cumplida la mayoría de edad, ASIMO, que llegó a saludar a Barack Obama, tuvo que despedirse. El motivo fue algo que, con los años, se ha convertido en un factor común en este tipo de proyectos. 

ASIMO era impresionante, sí, y en su momento era una tecnología tan avanzada que incluso resultaba inquietante; no faltaron encendidos debates éticos sobre hasta dónde debía llegar el desarrollo de la robótica. Sin embargo, a ojos de los clientes, la realidad es que no era demasiado funcional. En otras palabras, no se sabía muy bien lo que podía hacer. La propia compañía nipona lo reconoció en declaraciones recogidas por Forbes: "Seguiremos usando la tecnología de ASIMO para desarrollar robots humanoides más prácticos".

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"Tendemos a hacer muy grandes debates que se darán dentro de muchos años y muy pequeños problemas actuales. Los problemas éticos de cómo la IA maneja nuestros datos ya están aquí, y parecen no importarnos tanto. La industria tecnológica se ha acostumbrado a vender humo. Por ahora, los robots son carcasas", comenta el respecto en conversación telefónica con Business Insider España Gema Galdón, analista especializada en los problemas legales y éticos de la tecnología. 

Mientras llega la versión de Terminator que dé un verdadero vuelco a la industria de la robótica, hay que conformarse con decir adiós a algunos de los robots humanoides más famosos del mundo:

Pepper

Robot Pepper

Reuters

Ha sido, por ahora, el último en desaparecer. Presentado en sociedad en Tokio, Japón, el 5 de junio de 2014, era la gran apuesta de Masayoshi Son, fundador de Softbank, para que la empresa nipona lograra al fin dar ese esperadísimo golpe sobre la mesa en la extremadamente competitiva industria robótica japonesa. 

Tuvo un arranque rompedor. En apenas un minuto, Pepper, que se comercializaba al principio por un precio cercano a los 2.000 euros, vendió cerca de 1.000 unidades. Prometía. En 2016 llegó a Reino Unido y para 2018 la empresa calcula que se habían vendido ya unas 12.000 unidades. Unas cifras respetables si no se tratara de Pepper, el robot que había llegado para cambiar el mundo para siempre. Tras vender finalmente cerca de 30.000 unidades, Softbank ha anunciado esta semana el cese de su fabricación debido a la escasa demanda.

Pepper se quedó lejos de lo que se esperaba de él. Para muestra, la tienda de comestibles Margiotta Food & Vines, ubicada en la localidad escocesa de Edimburgo. Sus empleados fueron testigos directos de sus limitaciones. Tras participar en un documental de la BBC que exhibía las bondades Fabio, nombre que puso la tienda a su Pepper, el establecimiento se vio obligado apenas una semana después a tomar una decisión radical: despedir a Fabio por incompetente

Entre sus muchos fallos, los responsables de la tienda destacaron sus errores a la hora de dar indicaciones a los clientes, su limitada capacidad de movimiento para acompañarlos hasta los productos y su escasa habilidad de entenderlos en mitad del ruido que causa el ajetreo diario de un supermercado. Un empleado, en definitiva, bastante deficiente. 

ASIMO

El rey de España, Felipe VI, estrecha la mano de Asimo.
El rey de España, Felipe VI, estrecha la mano de Asimo.

Reuters

Mientras el mundo se preguntaba si llegaría el apocalipsis a través del Efecto 2000, ASIMO vio la luz. Su nombre es el resultado de un acrónimo: Advanced Step in Innovative Mobility, es decir, un paso avanzado en movilidad innovadora, y se trata de un robot humanoide de Honda que nació con las difusas funciones de ayudar a las personas con movilidad reducida y fomentar en los jóvenes el estudio de las ciencias y las matemáticas, entre otras muchas. 

Su historia, según relataba la propia compañía en su web en 2013, arranca incluso mucho antes, en 1986, cuando unos ingenieros de la compañía se plantearon un reto que por aquel entonces parecía casi irrealizable: crear un robot que caminara

"ASIMO es la culminación de dos décadas de investigación en robótica humanoide por parte de los ingenieros de Honda. Puede correr, caminar por pendientes y superficies irregulares, girar suavemente, subir escaleras y alcanzar y agarrar objetos. También puede comprender y responder a sencillas órdenes de voz. Tiene capacidad de reconocer el rostro de un grupo de personas", explicaba Honda en su web. 

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Pero la empresa se topó pronto con el mismo problema que se dio en otros muchos proyectos similares: funciones impresionantes cuando se presentaban en encuentros de expertos en robóticas, pero poco aterrizadas en la vida cotidiana de sus potenciales clientes. ¿Para qué iba nadie a necesitar un robot que subía torpemente pronunciadas pendientes? ¿De verdad era imprescindible la tecnología de reconocimiento facial?

Convertido al final tan solo en una atracción que el Gobierno japonés utilizaba en sus recepciones oficiales, Honda interrumpió su fabricación en 2018. Su precio, calcula el portal especializado Robotesfera, se iba por encima de los dos millones de euros. Inasequible para casi ningún bolsillo.

3. QRIO

QRIO

Reuters

Por supuesto, la japonesa Sony no quiso ser menos que Honda en su alocada carrera por desarrollar el robot humanoide que cambiaría la vida de los consumidores. A mediados de la primera década de los 2000 llegó QRIO, abreviación de Quest for cuRIOsity, en busca de la curiosidad. Pero esta búsqueda no duró mucho: en enero de 2006, apenas un año después, la empresa anunció que QRIO, que también llegó a tener el ambicioso nombre de Sony Dream Robot (el robot de los sueños de Sony), se despedía de todos sin llegar siquiera a comercializarse.

QRIO, que llegó a contar con 10 prototipos y participó en el videoclip de la canción Hell Yes, del músico Beck, era capaz de reconocer voces y rostros y correr, es decir, despegar a la vez los dos pies del suelo, lo que le valió para entrar en el Libro Guiness de los Récords como el primer robot bípedo capaz de hacerlo. Sin embargo, desarrollado como una evolución de AIBO, el perrito robótico de Sony, de nuevo se trataba de un producto cuya salida comercial no estaba clara. 

Más allá de servir a Sony para sacar músculo tecnológico ante los torpes movimientos del ASIMO de Honda, nunca quedó clara la verdadera utilidad de QRIO. ¿Cuál era su público objetivo? ¿Qué podía aportar realmente un robot que, de manera muy limitada, tan solo podía reconocer gente y correr? Una vez cumplida su misión de exhibirse, Sony no tardó en cortar su desarrollo para centrarse en otros robots mucho más útiles, como los que hoy consiguen fabricar PlayStations 4 en sus fábricas en apenas medio minuto.

4. Alpha 1 Pro

Alpha 1

Ubtech

Un miembro más de la familia. Así se planteó en 2015 el Alpha 1 Pro, un robot humanoide programado para educar y entretener a los más pequeños de la casa. Cuenta con un diseño de pequeñas dimensiones, articulaciones de alta precisión y software de programación visual en 3D, entre otra mucha tecnología. Sus movimientos, además, estaban pensados para ser similares a los de los humanos, explica Ubtech, la empresa china encargada de su desarrollo, sobre el Alpha 1P.

Sin embargo, no todos los usuarios concuerdan con esta visión optimista de las capacidades del Alpha 1P. "Trabajaba en Sony cuando me regalaron en 2002 un AIBO. Después de aquello, parece que hemos hizo hacia atrás. Este robot no tiene IA. Solo es una marioneta digital. Si quieres sacar un juguete chulo en una fiesta que baile y te cuente una historia, entonces es lo que necesitas. Si por el contrario, quieres algo que sea un compañero o que tenga alguna inteligencia artificial, entonces esto no es para ti", cuenta en una reseña de Amazon sobre el producto un usuario identificado como Joe Marino.

Con todo, hay también unas cuantas reseñas positivas que ponderan, sobre todo, su precio: menos de 1.000 euros, menos de una décima parte del coste total de un Asimo. Aunque en Amazon aún es posible adquirir algún ejemplar por algo más de 600 euros (gastos de envío incluidos a España), lo cierto es que se trata de un primer acercamiento de Ubtech a los robots humanoides que ha sido superado por modelos posteriores como el Alpha Mini o el Alpha 1E.

5. Nao

Usuarias de una residencia en la ciudad de Burdeos, en Francia, juegan con una versión reciente de Nao.
Usuarias de una residencia en la ciudad de Burdeos, en Francia, juegan con una versión reciente de Nao.

Reuters

La lista se cierra por donde empezó. Aunque Nao es considerado por muchos el antecesor de Pepper, para hallar su origen no hay que irse a 2014, sino remontarse 10 años antes; y no hay que mirar en Japón, sino en Francia. Allí, Aldebaran, que por aquel entonces no pasaba de ser una prometedora empresa tecnológica del país galo, pone en marcha el que posteriormente sería conocido como Proyecto Nao. 

Aldebaran desarrolló las primeras versiones de Nao entre los años 2005 y 2007 y se alzó con la victoria en la RoboCup de 2008, donde sorprendió a propios y a extraños con su enorme libertad de movimientos. Pero su momento estaba aún por llegar. En la Expo de Shangai de 2010, una veintena de pequeños Naos se marcó un movidísimo baile en el Pabellón de Francia. Aquello fue su final o su principio, según se mire.

En 2012, la japonesa Softbank adquirió por algo más de 80 millones de euros Aldebaran para aprovechar su tecnología y sacar a la luz Pepper en 2014. 

Antes, a finales de 2012, Aldebaran sacó al mercado Nao NextGen, un modelo que, además de presentar algunas mejoras en las prestaciones del original, incluía con su compra un software de desarrollo y acceso a su código fuente, lo que permitía que cualquiera que lo adquiriera lo pudiera reprogramar. 

Con el tiempo, los robots Nao han terminado teniendo múltiples aplicaciones, sobre todo en el ámbito de la educación: instituciones académicas como la Universidad de Tokio, el IIT Kanpur de la India y la Universidad del Rey Fahd de Petróleo y Minerales de Arabia Saudita han trabajado en los últimos años en algún momento con él. Su aspecto amable lo ha acercado incluso a personas que pertenecen al espectro autista.

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