Asufin denuncia a CaixaBank ante el Banco de España por forzar a los clientes a contratar tarjetas híbridas que pueden generar "sobreendeudamiento"

Unos operarios colocan el logo de CaixaBank en las que eran las oficinas de Bankia tras la fusión con esta entidad.
Unos operarios colocan el logo de CaixaBank en las que eran las oficinas de Bankia tras la fusión con esta entidad.

Reuters

La asociación de usuarios financieros Asufin ha denunciado ante el Banco de España a CaixaBank por forzar a los clientes a contratar tarjetas híbridas, que combinan el débito con el crédito, que podrían conllevar un aumento del sobreendeudamiento de los usuarios. 

Tras la fusión de CaixaBank con Bankia, la entidad promovió entre sus clientes la contratación de la tarjeta MyCard frente a otras alternativas de débito. Esto lo hizo mediante un sistema de bonificación de las comisiones de este plástico frente al de débito. 

A lo que se sumó, que promovían este cambio, incluso a los antiguos clientes de Bankia, que contaban todavía con una tarjeta de débito gratuita. 

En este contexto, a principios de 2022, Asufin explica que recibió quejas de varios usuarios que manifestaban que CaixaBank les estaba forzando a cambiar su tarjeta de débito habitual por una de débito diferido.

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En ese momento, la asociación ya denunció esto que considera mala praxis mediante un comunicado de prensa en febrero de 2022 y se dispuso a hacer un seguimiento cuyos resultados les han llevado a hacer la actual denuncia ante el regulador, según ha adelantado Cinco Días y ha confirmado Business Insider España. 

Asufin apunta que tras la fusión de ambas entidades, se puso en marcha una campaña para potenciar la contratación de la tarjeta MyCard, de débito diferido. Así, mientras que hasta ese momento la tarjeta de débito era gratuita con ciertos requisitos, tras la fusión este plástico pasaba a costar 36 euros anuales y la de crédito 48 euros anuales. 

Para potenciar la contratación de MyCard, el banco presentaba una oferta de que esta tarjeta era gratuita. En este sentido, la asociación considera que aparentemente se da opción al cliente, pero que se ofrece la gratuidad a cambio de renunciar a un servicio esencial como es la tarjeta de débito.   

Entre las quejas recogidas por la asociación también se encuentran con que hay personas que no se les ha dado la opción de tarjeta de débito. La asociación señala que los antiguos clientes de Bankia han sido los que más se han quejado por el cambio de condiciones, al considerarse perjudicados. 

El problema del sobreendeudamiento 

La asociación apunta que aunque "aparentemente" no tiene coste para el cliente, en cada operación se invita al cliente a aplazar el pago, pudiendo ser el origen de un problema de sobreendeudamiento. 

En el caso de la tarjeta MyCard, se permite fraccionamientos de hasta 12 meses, incluso después de que se haya hecho el cargo en cuenta (2 días después de la compra), retrocediendo el movimiento. 

Asufin recuerda que todas las modalidades de liquidación la asimilan a una tarjeta de crédito, por lo que la asociación considera que estas características hace que se convierta un instrumento básico de pago, para emplear con el dinero disponible en cuenta, en un producto que invita al endeudamiento. 

La asociación considera que mientras la tarjeta de débito es un instrumento de control del gasto y evitar el sobreendeudamiento al cargar las compras sobre saldos. Mientras, las tarjetas de débito diferido permiten comprar por encima del saldo, por la posibilidad de fraccionamiento de las operaciones en el momento de la compra y después.

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