El azafrán silvestre es capaz de reducir las muertes por COVID-19 casi a la mitad, según un nuevo ensayo en pacientes no hospitalizados

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  • La colchicina, que se extrae del azafrán silvestre, es la protagonista de este ensayo clínico, que ha reunido a casi 5.000 pacientes con coronavirus para demostrar la eficacia del primer fármaco oral del mundo para tratar a personas no hospitalizadas por COVID.
  • En dichos pacientes, la colchicina ha reducido las muertes en un 44%, lo que supone un decrecimiento importante en las estadísticas actuales sobre la tasa de mortalidad del virus.
  • Por otro lado, la colchicina ya aparecía en el Papiro Ebers –en honor a su descubridor, el egiptólogo Georg Ebers– como un tratamiento óptimo para reducir la inflamación de algunas partes del cuerpo, junto a la descripción de 80 enfermedades más y sus terapias.
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La historia suele dejar algunas joyas que se descubren con el paso de los años y sitúa, frente a frente, a la ciencia actual con antepasados que estudiaron los mismos temas. De esta forma, un equipo del Instituto del Corazón de Montreal (Canadá), ha asegurado que este remedio del pasado, la colchicina, tiene sus implicaciones positivas respecto al COVID-19.

Así, realizaron un ensayo clínico denominado COLCORONA, del cual han concluido que la colchicina, derivado del azafrán silvestre, reduce en un 21% el riesgo de muerte u hospitalizaciones en pacientes con COVID-19, en comparación con el placebo administrado a los 4.488 pacientes de este estudio global.

De esta forma, el grupo de estudio ha sido controlado en el propio hogar, en diferentes localizaciones del globo, como Canadá, Estados Unidos, Europa, América del Sur y Sudáfrica, con el análisis de casi 4.500 pacientes que contaban, al menos, con un factor de riesgo de complicación de la enfermedad.

Antes de comenzar a administrar las dosis, el equipo realizó pruebas PCR a los pacientes, de los cuales 4.159 estaban infectados con coronavirus. Tras el experimento, los investigadores descubrieron que la colchicina fue capaz de reducir las hospitalizaciones en un 25%; la necesidad de asistencia respiratoria en un 50%, y las defunciones en un 44%.

Por ello, la colchicina se ha convertido en un descubrimiento científico rompedor, ya que es el primer fármaco oral del mundo que se puede usar para tratar a pacientes no hospitalizados por COVID-19 y podría aliviar la congestión hospitalaria provocada por el coronavirus.

“Nuestra investigación muestra la eficacia del tratamiento con colchicina para prevenir el fenómeno conocido como tormenta de citocinas y reducir las complicaciones asociadas con el COVID-19”, ha explicado Jean-Claude Tardif, director del centro de investigación del Instituto del Corazón de Montreal, profesor de Medicina de la Universidad de Montreal e investigador principal del ensayo COLCORONA

El estudio, que ha sido liderado por el Centro de coordinación de innovaciones en salud de Montreal (MHICC) del Instituto del Corazón de Montreal, ha contado con financiación pública del gobierno de Quebec (Canadá), de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), la filántropa canadiense Sophie Desmarais, y el acelerador terapéutico COVID-19 –iniciativa de la Fundación Bill y Melinda Gates, Wellcome y Mastercard–. Además, han colaborado CGI, Dacima y Pharmascience, de Montreal.

La colchicina, el remedio antiinflamatorio que utilizaban en el Antiguo Egipto

Algunas técnicas de civilizaciones ancestrales, como el reciente descubrimiento del origen de las Líneas de Nazca, ofrecen a la humanidad soluciones factibles que se pueden aplicar en la actualidad, mostrando con ello la gran capacidad de estos antepasados.

En el año 1873, George Ebers, un egiptólogo que estaba estudiando el Alto Egipto, encontró por casualidad un tesoro que poseía un anticuario cristiano. El tesoro hacía referencia a un papiro que tenía 3.500 años de antigüedad y recopilaba todo el corpus médico de la etapa del faraón Amenofis I. Se bautizó como Papiro Ebers, en honor a su descubridor.

Imagen del Papiro Ebers.
Imagen del Papiro Ebers.

Universidad de Leipzig (Alemania)

Actualmente, la Universidad de Leipzig (Alemania) es la encargada de conservar este documento médico único, que analizaba 80 enfermedades, así como sus terapias. Una de estas era el uso de azafrán silvestre para evitar la inflamación de cualquier parte del cuerpo.

El equipo, ahora, trae este remedio milenario a los tiempos modernos y explica cómo la colchicina, derivado del azafrán, es capaz de arrojar luz sobre los efectos del coronavirus en los seres humanos. Así, este medicamento es capaz de actuar sobre la tormenta de citoquinas, que aparece en bastantes pacientes de COVID-19 y puede llegar a provocar la muerte.

Los científicos responsables del estudio, además, ya están familiarizados con la colchicina, ya que en el año 2019 publicaron un estudio sobre sus bondades, en dosis bajas, tras sufrir un infarto de miocardio. Sin duda alguna, un remedio natural que merece la pena seguir estudiando.

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