La gran banca avanza hacia la recuperación, pero sigue sin liberar el capital apartado por la crisis del COVID-19 ante el nuevo escenario de incertidumbre

La gente pasea por la calle de los bancos.
La gente pasea por la calle de los bancos.

REUTERS/Albert Gea

Cautela. Esto es lo que pidieron los reguladores a los bancos durante la pandemia del COVID-19. El Banco de España lo ha vuelto a repetir en su memoria de supervisión de cara a los próximos meses. "Mantener la prudencia". 

La gran banca ha registrado un buen comienzo de año a tenor de lo que reflejan sus cuentas presentadas antes la CNMV estos días. En total, los seis grandes bancos españoles ganaron 5.300 millones de euros. La cifra es un 30% inferior a la del comienzo del año pasado, pero esto se debe a un tema contable en las cuentas de CaixaBank tras su fusión con Bankia. 

En 2021, la nueva CaixaBank disparó los beneficios hasta 4.786 millones de euros una vez incorporados los impactos extraordinarios asociados a la fusión con Bankia, al generarse un fondo de comercio negativo (conocido como badwill) de 4.300 millones de euros. En 2022, CaixaBank ganó en los tres primeros meses, el resultado contable aumentaría un 37,6% sin incluir los efectos extraordinarios derivados de la fusión con Bankia. 

Si se excluye este impacto extraordinario, el beneficio conjunto de Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Unicaja Banco y Bankinter creció un 45% en el primer trimestre de 2022. 

Santander aumentó su beneficio un 58% respecto a los tres primeros meses de 2021. La entidad presidida por Ana Botín ganó 2.543 millones en el arranque de año. Un aumento impulsado por la mejora del negocio y la ausencia de costes de reestructuración, que hace un año supusieron unos costes de 530 millones de euros. 

En el caso de BBVA, la entidad ganó 1.061 millones de euros, lo que supone un aumento del 59% frente al primer trimestre de 2021. El propio banco ha destacado que es el mayor beneficio recurrente en un primer trimestre de su historia.

Sabadell también registró un comienzo de año reseñable al triplicar su beneficio con 213 millones frente a los 73 millones de hace un año. Se cumple el primer año de la nueva directiva, con César González-Bueno como consejero delegado de la entidad, después de las negociaciones frustradas con BBVA para una posible fusión de los dos bancos. 

En el caso de Bankinter, la entidad ganó 154 millones, un 4% más y eso aún sin tener dentro de sus cuentas el negocio de Línea Directa, después de que la aseguradora saliera a Bolsa el año pasado.
Por su parte, Unicaja Banco ganó 60 millones de euros, un 8,5% menos que en el mismo periodo del año anterior (sumando los beneficios de Unicaja y Liberbank). 

Las provisiones de la banca por la crisis del COVID-19 

Los bancos no han anunciado grandes provisiones por el escenario de incertidumbre actual. A excepción de CaixaBank, que ha apartado 214 millones para reflejar el impacto estimado derivado del cambio de escenario macroeconómico ante el conflicto en Ucrania.

2022 parecía que iba a ser el año del crecimiento económico después de dos ejercicios marcados por la crisis del COVID-19. Sin embargo, la tragedia de la guerra de Ucrania está marcando las perspectivas económicas. Tanto los organismos internacionales, como los nacionales están recortando las previsiones económicas para 2022. 

Se abre ahora un nuevo escenario de incertidumbre debido a sus derivadas en el comercio exterior y en el precio de la energía, que lastrará la recuperación mundial. 

"Es posible que en un futuro próximo se produzcan deterioros adicionales de estas magnitudes derivados de la materialización diferida en los balances de las entidades de parte del impacto de la crisis del COVID-19", señalaba el regulador bancario en la memoria de supervisión 2021. 

El FMI ya advirtió la semana pasada que la guerra de Ucrania tendrá un impacto económico en la economía global y redujo sus previsiones del 4,4% al 3,6%. Si se hace zoom en Europa, el escenario es más duro y el organismo advertía de la posibilidad que se entrara en una recesión técnica. El único país que podía salvarse de este escenario era España, que tiene una menor dependencia del gas ruso. 

Aun así, el FMI recortó en un punto la previsión de crecimiento para España dejándola en un 4,8% para 2022. Un recorte que también ha ejecutado el Gobierno, que sitúa en el 4,3% el crecimiento del PIB para este ejercicio. 

A pesar de estos mimbres, la banca se está mostrando resiliente en este nuevo escenario de menor recuperación económica y un fuerte aumento de la inflación. Eso sí, las entidades mantienen sin liberar las millonarias provisiones que realizaron en el contexto del parón económico derivado de la pandemia. 

Tras la última crisis financiera, ahora la foto de partida es bastante diferente. Por un lado, porque si en 2008 el apalancamiento de empresas y bancos era elevado; ahora, parten de una situación mucho más saneada. 

A esto se suma el escenario de la política económica del BCE, donde los tipos de interés continúan al mínimo, lo que da un margen importante de maniobra para afrontar la elevada inflación existente. Aunque todavía es pronto para saber cuándo será exactamente la subida de estos tipos, el mercado está descontando que la subida de la facilidad de depósito pudiera llegar alrededor del verano. 

De hecho, esta situación ya se está reflejando en algunos índices como el euríbor, el indicador al que están referenciadas la mayor parte de hipotecas a tipo variable en España, que ha comenzado a subir. En este contexto, los bancos se preparan también para este cambio de paradigma con un giro en su estrategia hipotecaria.  

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